Hace aproximadamente un mes, el presidente Felipe Calderón, hizo un llamado para efectuar un diálogo nacional en materia de seguridad. Para ello, convocó a diversos sectores públicos con la finalidad de encontrar coincidencias, apoyos, propuestas y compromisos que fortalezcan la lucha que libra México en contra del crimen organizado. La semana anterior y atendiendo a dicha convocatoria, dieron comienzo los llamados, diálogos por la seguridad.
A pesar de que muchas de las voces que ahí se escucharon, no son precisamente las idóneas para representar al ciudadano común, los diálogos por la seguridad nos han dejado algunos temas para tomar en cuenta.
Quizá, los puntos más sensibles y de mayor preocupación sean la corrupción e impunidad. Para nadie es un secreto, que una buena parte de los cuerpos policiacos (en particular los estatales y municipales), están coludidos con bandas de delincuentes. Tampoco es desconocida, la existencia de jueces que al amparo de interpretaciones mañosas y recovecos judiciales, patrocinan la ilegalidad. La solución no es mágica ni milagrosa. Para alcanzarla, se requiere voluntad y compromiso. Efectuar limpias profundas y castigos ejemplares, pero no solo a los que cometen la falta, se debe sancionar de igual forma a quien la promueve y encubre, sin importar si es, un alcalde, un gobernador, un comandante, un secretario, un magistrado o un legislador.
Reconociendo que no es tarea fácil, es trascendental encontrar soluciones inmediatas, pues de ello depende la buena marcha del combate a la inseguridad.
Por otra parte, uno de los temas más controversiales que nos han dejado estas jornadas, es el de la legalización de drogas. Al respecto, existen opiniones encontradas y seguramente será motivo de un extenso debate. En lo personal, aplaudo el hecho que se ponga sobre la mesa esta iniciativa. Pues gracias a dicha polémica, se tendrán que abrir debates mucho más importantes. Es decir, el solo hecho de pensar en legitimar el uso de estupefacientes, conlleva una amplia revisión y fortalecimiento de programas educativos, de oportunidades para los jóvenes y de prevención de adicciones. Así que, bienvenido el debate.
De entre las reflexiones que escuchamos, llama la atención la crítica a la estrategia del gobierno federal en materia de comunicación. Y es que, a decir de algunos de los participantes, la estrategia de difusión en cuanto a logros alcanzados, lo que representan en términos cuantificables, al igual que las metas por alcanzar, no ha sido lo suficientemente claras para la sociedad. Ciertamente, pudo haber algunas fallas y tendrán que ser atendidas. Probablemente, sea buen momento para echar a caminar una señal televisiva a nivel nacional, en la que puedan tener cabida, no solo los mensajes que el ejecutivo envíe, sino también, abrir espacios a los gobiernos estatales para exponer acciones y resultados. Sin duda, la transparencia y rendición de cuentas, son de vital importancia para que la sociedad en su conjunto, conozca y en consecuencia apoye las políticas de seguridad.
Desafortunadamente, también estos encuentros nos vinieron a acentuar la imagen negativa de algunos de los que ahí desfilaron. Vimos a uno(a) que otro(a) legislador(a), que más que proponer, confronta y condiciona. También a un magistrado, que intentó disfrazar su falta de responsabilidad con discursos plagados de tecnicismos y ambigüedades. Hubo algunos gobernadores, que se fueron a tomar la foto, a lucir el peinado o a forjar propuestas que por alguna razón inexplicable no han implementado en sus estados.
A pesar de estos, y en consecuencia de los mismos, ojalá que para dar seguimiento a los compromisos y al debate de propuestas, se cuente con la participación de ciudadanos, campesinos, padres de familia y todos aquellos que de una u otra forma viven en carne propia el flagelo de la inseguridad. Pues, en la medida que esto suceda, se logrará que cada uno de los habitantes de este país, se convenza, se comprometa y se responsabilice con la lucha que el gobierno federal lleva a cabo.
Por ultimo, no puede dejar de ser reconocida, la apertura al diálogo y los compromisos adquiridos por el presidente Calderón. Y de igual forma, insistir en la necesidad de incluir a todas las voces que quieran y deban ser escuchadas.
México lo merece.
Hasta la próxima…
Autor: Rubén Salazar
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