A un año del cobarde asesinato de 15 jóvenes en la colonia Villas de Salvárcar, Ciudad Juárez. La herida sigue abierta.
La música suena vigorosa, la energía propia de la algarabía juvenil energiza el ambiente a ritmo de hip-hop. Al final de la sala (espontáneamente convertida en pista de baile) las miradas de dos compañeros de clase se enfocan en la hermosa chica que acaricia sus cabellos sin reparo y que a su vez, escucha un tanto distraída la charla de un pequeño grupo de amigos que pronostican quien será el ganador del Superbowl. Al mismo tiempo, dos parejas se divierten detallando las anécdotas vividas durante el día que apenas termina y planean la salida al cine del día lunes. Mientras tanto, la adolescente de lentes y ojos expresivos se pasea en la banqueta y habla por teléfono con sus padres para avisar de su pronta llegada a casa.
Las risas constantes, las pláticas entrelazadas y la música “reggaetón” de Daddy Yankee, esconden por un momento el cotidiano aullar de las sirenas de ambulancias y patrullas. El calor provocado por el baile, aunado al reducido espacio de convivencia, lograron que el frío aun invernal no sea invitado a la fiesta. La camaradería, los abrazos fraternos y la alegría por vivir han usurpado el sentimiento habitual de miedo que produce la ciudad.
Los dos compañeros de clase, deciden invitar a bailar a la chica que continua alaciando manualmente sus cabellos. El grupo de amigos, ha decidido organizar una modesta quiniela en la que trataran de atinarle al marcador final del Superbowl. Las dos parejas, no logran ponerse de acuerdo en la película que verán y la adolescente de los ojos vivarachos, ya imagina el olor a café que pretende sorber en cuanto llegue a su hogar.
El rechinar de neumáticos, las capuchas, los disparos, la sangre, la muerte. El frío se interna a la vivienda, el miedo ha vuelto. El color de la esperanza se tiñe de rojo mientras las balas se roban la juventud y los sueños de un futuro sin violencia.
Y ahí está el miedo, otra vez el maldito miedo.
Autor: Rubén Salazar
rubsalazare@gmail.com
Twitter @Ruben_Salazar
MILENIO DIARIO
Autonomía relativa
19 De Enero De 2011
La poca información que se genera en las primeras semanas obliga a los medios a dar repercusión a eventos que normalmente no llamarían tanto la atención. Carentes de información de impacto, los medios hacen de eventos con peso relativo, noticias de importancia: “Subió la boleada”, “Cobran el mazapán a 2.50”, “Roban cartera en el Metro”. “Las autoridades no saben quién fue”. “Muere francés en Francia”, y así, por el estilo.
Sin embargo, hay veces que se junta algo que parece menor pero que alcanza determinada resonancia y sí cobra relevancia. Es el caso del discurso manejado por el presidente electo del PRI, Humberto Moreira, quien irrumpió en las primeras semanas del año con bravuconadas que inmediatamente tuvieron eco en los medios.
La incursión de Moreira en el escenario de la política nacional ha llamado la atención por el estilo dicharachero, ramplón y vulgaroide con que se conduce en la tribuna pública. No es que resulte inusitado que un priista tenga las características mencionadas, en absoluto. Sin embargo, hace muchos años que no llegaba a presidir ese partido un personaje caciquil, un golpeador, un porro que recuerda más a los políticos de pistola que a un político astuto, experimentado y talentoso de los que también hay en ese partido.
El discurso del próximo presidente del PRI está lleno de frases propias de quien se dirige con sus amigos a una pelea de callejón. “No nos vamos a dejar”, “yo los voy a defender”, “los vamos a sacar”, “vamos a ser invencibles”, “pa todos tengo”… el lenguaje del machín que ondea una cadena.
Estas palabras han tenido eco en las hordas priistas que pululan por el país, y el “tono Moreira” ha cobrado ya su primera víctima. Se trata de Guillermo Sánchez Nava, representante del PRD ante el Instituto Electoral de Guerrero. Sánchez Nava fue víctima de una golpiza por parte de huestes priistas, que lo tiene al borde de la muerte.
Es probable que “el tono Moreira” sea una de las estrategias del priismo para recuperar la presidencia del país. De ser así, veremos cómo el espacio público se convertirá en una zona de intercambio sostenido de insultos y ocurrencias. No parece ser una buena idea pero, al parecer, el líder priista está decidido a llevar a cabo sus “ideas” de la política que tanto éxito le dieron en Coahuila.
También es probable que Moreira no se haya dado cuenta de que no todo es “su rancho” y que la gente reacciona de diferentes maneras en Oaxaca, que en Saltillo, en el Distrito Federal que en Monclova, en León que en Torreón. Moreira ha tardado en darse cuenta de que, por más dinero que suelte, aquí no puede controlar todo; aquí no puede desaparecer medios ni personas, aquí tiene una responsabilidad pública de la que tiene que rendir cuentas ante los ciudadanos, porque aunque sea presidente del PRI y no funcionario, recibe dinero público.
Nota: Acuso recibo de la carta enviada por el senador Manlio Fabio Beltrones, una voz priista muy distinta, en la que me hace notar que el poder debe usarse “en lo que el país necesita, “orden, seguridad, empleos, inversiones, volver a crecer, vencer la pobreza…”. Coincido plenamente y estaré dispuesto a aplaudirle sus resultados legislativos en esas áreas.
Autor: Juan Ignacio Zavala
juanignacio.zavala@milenio.com
A: La Sra. Margarita Zúñiga, al Sr. Francisco López, a Miguel Ángel y Ricardo López por todo su apoyo.
"Basta de sangre” reza la campaña mediática anti-violencia emprendida por caricaturistas de diversos medios impresos.” No + sangre” se lee en publicaciones de usuarios de redes sociales. Sin duda, la legitima preocupación y en algunos casos el hartazgo por la situación de violencia que vive el país, se ven reflejados en cruzadas como estas. Y es que, los grupos criminales cada vez se manifiestan de forma más cruel en perjuicio de la tranquilidad y el derecho a vivir en paz que toda sociedad debe poseer. Sin embargo, el enfoque que se le ha dado por parte de algunos, es totalmente contrario a lo que en esencia debería de exteriorizar una protesta de estas características. Desafortunadamente, el arribismo político, la carencia de argumentos y la desinformación, llevan al traste con el éxito que se pudiera obtener con esta manifestación.
¡Basta de sangre! Se ha observado en periódicos que cotidianamente ofrecen en su primera plana fotografías con decapitados, ¡No más sangre! ha publicado un semanario, que cada ocho días enaltece la figura de algún líder del crimen organizado, degrada a las fuerzas armadas y en el colmo de la contradicción, hasta entrevista exclusiva con un capo de la droga ha presumido.
Estaremos de acuerdo en que el derecho a la libertad de prensa es básico en cualquier democracia. También estaremos de acuerdo que actualmente y desde hace algunos años, en México se puede decir, opinar y criticar lo que sea, sin que esto represente una causal de represión por parte del gobierno en turno. Sin embargo, la doble moral que algunos mercaderes de la violencia exhiben, debe ser señalada de forma clara y más aun, reclamada por todos aquellos que en verdad deseamos que nuestro país viva en paz.
Por otra parte, el gobierno federal ha informado que en 2010, la cifra de homicidios relacionados con el crimen organizado rebasó los 15,000. Lo dicho por la administración del presidente Calderón, nos habla de una grave escalada de violencia a lo largo del territorio nacional. Lucha por territorio, disputas internas en los cárteles y los reacomodos en grupos que han sido afectados con la caída de sus dirigentes, son algunas de las causas que han provocado dichas muertes.
Ahora bien, para ciertos “intelectuales” y “expertos” en el tema, tal parece que la pérdida de vidas pasa a un segundo término, cuando lo importante para ellos es denostar y llevar agua a su molino al lanzar opiniones tan insulsas como la de que el gobierno debería pactar con los delincuentes o que se debería de realizar un cambio de estrategia para combatirlos, sin aportar ideas de cómo sería esa “nueva estrategia”.
Hace un par de meses, publiqué en este mismo espacio un artículo titulado Los jóvenes mexicanos de hoy, en el que escribí lo siguiente: quienes han jalado del gatillo para asesinar, quienes han llevado la droga a las puertas de las escuelas, quienes han destruido la estabilidad emocional de madres y padres de familia son aquellos a los que combate el gobierno de Felipe Calderón. Hoy reafirmo lo anterior, agregando que la culpabilidad por la sangre de los más de 15,000 mexicanos que fue derramada el año anterior, recae además de en las mafias del narco, en la impunidad generada por medios de comunicación carroñeros e hipócritas, por los políticos embusteros y "valemadristas", por los intelectuales desinformadores y protagónicos, por los jueces corruptos y por una sociedad civil que ha sido incapaz de integrarse a una lucha cuya primer batalla debe ser ganada en el seno familiar.
Estoy de acuerdo, ¡No más sangre! Pero también, ¡No más doble moral periodística, No más carroña mediática, No más escarnios y No más explotación de nota roja!
Hasta la próxima
Autor: Rubén Salazar
rubsalazare@gmail.com
Twitter: @Ruben_Salazar
MILENIO DIARIO
Autonomía relativa
12 De Enero De 2011
Los buenos deseos de principios de año pueden ser un factor para concretar oportunidades. Y más aún si, por lo que parece, esta es la última oportunidad para concretar algunas reformas en nuestro país antes de que el clima electoral la cancele por completo. Los actores políticos han mencionado, de una manera u otra, la necesidad de llegar a acuerdos para concretar “las reformas que tanto necesita el país”. La verdad es que llevamos diez años con esa canción y no ha existido la voluntad y la acción expresa para llevar a cabo esas reformas. Se puede hablar de errores de operación, de trato, de guardar las formas, pero la realidad es que el PRI se ha escudado en cualquier pretexto para negarse a colaborar. Por encima de todo ha dominado su cálculo político.
Ayer el senador Manlio Fabio Beltrones publicó un texto (al parecer Peña Nieto ya perfila sus luces intelectuales más allá de nuestras fronteras) que no se debe despreciar. Más aún cuando parte de lo que propone está en las propias manos del autor, y las de su partido, conseguir las metas que se propone.
Con algunos matices, comparto con el senador Beltrones que a la alternancia le ha faltado un modelo (considero que lo que ha faltado es voluntad para saber hasta dónde llega el actual modelo) que permita, tal y como ha dicho reiteradamente el presidente Calderón, hacer una democracia eficaz, esto es, gobiernos que puedan de manera ágil y eficiente brindar a los ciudadanos no solamente servicios, sino empleos, oportunidades de futuro y de pleno desarrollo. Gobiernos que lejos de ser un obstáculo para los ciudadanos sean facilitadores de la vida ciudadana; gobiernos que permitan el ejercicio en libertad de todos los derechos pero también el cumplimiento de las obligaciones; gobiernos que gasten oportunamente en infraestructura y servicios pero que también sean sometidos a procesos de transparencia y rendición de cuentas (conceptos que no aparecen en ninguna parte del texto del senador) para que los ciudadanos sepan en qué se gasta cada centavo.
En su texto, el senador se queja de que no se han creado “los empleos suficientes y dignos”. Sería bueno que él mismo se contestara qué responsabilidad ha tenido el PRI en el estancamiento de las inversiones, la creación de empleos y de infraestructura. ¿Por qué el PRI se opone a verdaderas reformas de fondo como las que menciona en su artículo?
Menciona que “somos el país de América Latina con menos capacidad de recaudación después de Haití. Necesitamos al menos recaudar 7 puntos más para alcanzar el promedio de América Latina”. ¿Entonces por qué se opuso su partido a una reforma fiscal integral? Si tienen la voluntad, porque el poder lo tienen, todavía se puede hacer algo para alcanzar la meta que propone.
Dice Beltrones que “en los últimos diez años el problema no ha sido legislativo”. Quizá no es legislativo, pero es innegable que uno de los problemas en este país son los legisladores. Son ellos los que deben hacer las reformas; son ellos los que, al final, hacen las grandes políticas públicas en este país. De hecho, de los diez años que menciona el senador Beltrones, él ha sido legislador siete.
Beltrones dice, y con razón, que hay que preguntarse para qué se quiere el poder. Le propongo una respuesta: el poder es para usarse. El poder es para transformar y desarrollar la vida de los ciudadanos. El poder es para servir a los demás desde el privilegio que es tomar decisiones públicas. El senador Beltrones y sus compañeros de partido tienen ese privilegio. Adelante, todavía es momento de usarlo.
Autor: Juan Ignacio Zavala
juanignacio.zavala@milenio.com