jueves, 16 de julio de 2015

EL CHAPO, LA ESTUPIDEZ Y EL SURREALISMO

La fuga de Joaquín “El Chapo” Guzmán se ha venido a convertir en el mejor ejemplo de lo que es el surrealismo mexicano.
Y es que más allá de la increíble fuga, están las reacciones que a partir de ese momento se han venido dando.

A los dos días de la evasión del enemigo público número 1, el secretario de gobernación, Osorio Chong, ofreció una conferencia de prensa llena de disculpas cantinflescas que fueron desde asegurar que el penal del altiplano es toda una fortaleza inexpugnable, hasta dar a entender que por culpa de los derechos humanos “El Chapo” se les escapó.
Total que al final, dicha conferencia fue más un lavadero de manos que otra cosa.

Posteriormente se hacen públicos videos del momento en que Guzmán Loera se escabulle, todo ello acompañado de una descripción sumamente escueta. En las imágenes se ve a un tipo que recorre la pequeña celda y de pronto, bajo la ducha se hace humo.
Pareciera que difundir los videos tendría como objetivo endilgar a la opinión pública la interpretación de las grabaciones.

La comunicación social del gobierno ha sido desastrosa, el mensaje no ha sido articulado y las dudas se incrementan cada que alguna autoridad abre la boca. Ante ello, se percibe un vacío de poder.

En el ánimo de la sociedad los desatinos gubernamentales han producido una especie de admiración por “El Chapo”. De pronto las redes sociales se llenaron de burlas hacia el gobierno de Peña Nieto y de reconocimiento para el fugado, en las calles y en las charlas de café ocurre lo mismo.

Para una importante cantidad de mexicanos, el jefe del cártel de Sinaloa es el héroe que ha avergonzado a un gobierno inútil y corrupto, lo miran como un redentor que con su fuga ha vengado las afrentas de las que a su parecer son objeto a manos de la administración priista. Hay quienes van más allá y se atreven a pensar que Guzmán Loera castigará a Donald Trump por sus dichos racistas hacia los mexicanos, y no faltan los amantes de las teorías conspirativas que en todo esto ven cortinas de humo que ocultan planes maquiavélicos, ¡surrealismo puro!

Peña Nieto y sus colaboradores son sin duda los responsables de la evasión del narcotraficante más poderoso del mundo. También lo son de la corrupción y la impunidad con las que los cómplices del capo sinaloense cavaron tan sofisticado túnel.
Con su estupidez y soberbia han construido un personaje que hoy en día tiene más simpatías que cualquier funcionario público.

A estas alturas, Peña Nieto y sus subalternos debieran contemplar contratar a los ingenieros que construyeron el famoso conducto de Almoloya, para que en uno similar, puedan salir de sus oficinas escondiéndose de la vergüenza de ser los hazmerreir del mundo.



Autor: Rubén Salazar Espino
rubsalazare@gmail.com
Twitter: @Ruben_Salazar