lunes, 31 de agosto de 2009

AUTONOMÍA RELATIVA


MILENIO DIARIO
Acentos
Juan Ignacio Zavala
30 DE AGOSTO DE 2009

Durante los años que he tenido la oportunidad de publicar en este espacio, me ha dado vueltas la idea de ponerle un nombre a mi columna. Aquí escribo ideas, reflexiones, cuento anécdotas, emito opiniones y hago diversos señalamientos. Es un ejercicio de mi libertad, con mis capacidades y limitaciones. En la búsqueda del nombre correcto para la columna, encontré en un diccionario de comunicación —Conceptos clave en comunicación y estudios culturales (de Tim O’ Sullivan, John Hartley, Danny Saunders, Martin Montgomery, John Fiske, editado por Amorrortu)— una definición que se ajusta a lo que buscaba y que comparto ahora con los lectores:

Autonomía Relativa.- El grado en que los individuos (agentes) y las instituciones (agencias) a pesar de estar determinados por estructuras y procesos sociohistóricos más generales, se gobiernan a sí mismos, se autodeterminan y son capaces de obrar independientemente de aquellas fuerzas externas. El término es útil para plantear un problema general en el estudio de las sociedades, la cultura y la comunicación, y que se puede exponer en tres niveles analíticos distintos: estructural, institucional e interactivo.

En todos estos casos, y en todos los debates relacionados con las cuestiones que surgen de ellos, el problema central rara vez concierne a una autonomía absoluta o a una libertad ilimitada enfrentadas al determinismo total. Antes bien, interesa sobretodo el grado de autonomía relativa de fenómenos particulares, donde a la autonomía se la redefine dentro de ciertos límites o estructuras.
(pp. 41, 42).

Acorde con la definición, en efecto, todas mis opiniones tienen que ver con diversos límites y marcos referenciales, de los que salen mis ideas y opiniones, ya sea por vivir en una democracia, en un país de leyes y de instituciones o por decidir, de manera libre y personal, pertenecer a determinado grupo político o coincidir con ciertas ideas. La estructura de pensamiento, ideológica, cultural, y la propia experiencia son parte de mis alcances, pero también de mis límites, lo que no significa, de ninguna manera, falta de independencia.

En México, la autonomía relativa se da de manera natural y sin recurrir a ningún tecnicismo. Hay una vieja costumbre, arraigada en ciertas generaciones, que le quita a quien publica su independencia, de entrada. “Está pagado”, “ya lo compraron”, “responde a tales intereses”, “eso se lo dictó su patrón”, “solamente es un gato, tiene dueño”. En fin, parece no haber manera de poder demostrar que se piensa —poco o mucho— por sí solo.

Así pues, esta columna se llama a partir de hoy Autonomía Relativa. Seguiré ejerciendo mi libertad en la hospitalidad de MILENIO. Por supuesto, con los referentes, buenos o malos, pocos o muchos, de mi formación y deformación, de mis juicios y prejuicios, y con la autonomía relativa que quiera darme el lector.

Autor: Juan Ignacio Zavala
juanignacio.zavala@milenio.com

miércoles, 26 de agosto de 2009

LOS DIPUTADOS


MILENIO DIARIO
Acentos
Juan Ignacio Zavala
26 DE AGOSTO DE 2009

La nueva Cámara de Diputados entrará en funciones la semana que entra. Esta legislatura comienza, como quizá ninguna otra, con un ambiente de lo más adverso en la opinión pública. La palabra diputado ocupa en México un bajísimo concepto entre la población. Es sinónimo de pereza, de privilegio, de canonjías; trabajar poco y ganar mucho, discutir mucho y no acordar nada, de viajes sin sentido, de insultos y majaderías. Sobre la sede legislativa de San Lázaro, los mexicanos nos hemos enterado de golpes y escupitajos; hemos visto a un diputado con máscara de cerdo, a manifestantes entrando a caballo, diputados acampando en la tribuna. En una ocasión se supo que se vendía comida con heces fecales. Desplantes boxísticos, albures, diputados durmiendo en su curul y, sobre todo, derroche de dinero. Ésas son las imágenes.

Hay que recordar que las generalizaciones son injustas y que en todas las legislaturas se han dado diputados con verdadero talento para la discusión y las propuestas, con verdadera voluntad de llegar a acuerdos y de anteponer el interés nacional por encima del partidista. Acalorados e inteligentes debates se han dado en todas las legislaturas. Desgraciadamente, la imagen que tiene la población en general es otra: la de los desmanes y zafarranchos en el recinto legislativo.

Esta legislatura tiene en sus manos varias de las soluciones que se requieren para salir de la difícil situación en que se encuentra el país. Recordemos que las grandes políticas públicas las hace el Legislativo, no el Ejecutivo. Es un mandato de los electores que han negado, desde hace 12 años, la mayoría legislativa al gobierno en turno. Esta decisión, que muchos le llaman “sabiduría del pueblo”, ha generado una serie de desencuentros entre las diversas fuerzas políticas que han degenerado, la mayor de las veces, en acusaciones torpes, amenazas legislativas y chantajes partidistas cuyo terrible resultado ha sido sumir al país en una parálisis.

El desarrollo de sectores relevantes para la inversión y el empleo, como lo son las telecomunicaciones o la energía, la seguridad jurídica de la inversión y la protección del trabajador con una moderna ley laboral; la tan comentada y nunca terminada reforma en el ámbito fiscal. La educación, la salud, en fin. Que no hay sector que no pueda ser detonado con un trabajo efectivo de los legisladores. En eso reside su responsabilidad y, claro está, la falta de ésta provoca una condena generalizada.

Todavía no se sientan en sus curules y los diputados entrantes enfrentan un severo problema de imagen. El reto está en sus manos: si los ciudadanos se dan cuenta de su trabajo por la eficacia de cómo lo llevan a cabo o si se quedarán con la imagen de siempre: el pleito y el privilegio.

Autor: Juan Ignacio Zavala
juanignacio.zavala@milenio.com

PARQUE JURÁSICO RECARGADO


Después de las elecciones del 5 de julio, he leído y escuchado mucho acerca del regreso al poder del Partido Revolucionario Institucional (PRI). Efectivamente, el PRI obtuvo la mayor cantidad de votos a nivel nacional, se ha constituido como primera minoría en la cámara de diputados y conquistó triunfos muy importantes en estados y municipios que eran gobernados unos por el Partido Acción Nacional (PAN) y otros por el Partido de la Revolución Democrática (PRD).

Esta victoria, ilusiona a aquellos “dinosaurios” que añoran los tiempos de oscurantismo político, devaluaciones, represión y corrupción que caracterizó a los presidentes priístas que han gobernado el país. Esos mismos, son los que le apuestan a la desmemoria de una sociedad que en su lucha cotidiana, parece haber olvidado los represores sexenios de Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría, la corrupción y el nepotismo de José López Portillo, la insensibilidad ante la desgracia de Miguel De La Madrid, los asesinatos políticos, levantamientos armados y crisis económicas con Carlos Salinas de Gortari, y los errores y displicencia de Ernesto Zedillo.

Parados sobre el pedestal de su ego, los antediluvianos especimenes, promueven al gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, como la figura de su renovación estructural. Sin embargo, con el reciente nombramiento del millonario ex director de PEMEX, Francisco Rojas Gutiérrez, como su coordinador legislativo, así como las reuniones hechas públicas, que ha sostenido Peña Nieto con Salinas de Gortari, nos dejan ver con mucha claridad que el tan publicitado “regreso del PRI”, no es más que el “Parque Jurásico recargado”.
Por supuesto que de nosotros depende que todo quede en mera intención.

Autor: Rubén Salazar
rubsalazare@gmail.com

domingo, 23 de agosto de 2009

LA PASIÓN DE IZTAPALAPA


MILENIO DIARIO
Acentos
Juan Ignacio Zavala
23 DE AGOSTO DE 2009

No fuimos pocos los que comentamos que la candidatura de Rafael Acosta, Juanito, a la delegación de Iztapalapa terminaría en una escena propia de La Pasión de Iztapalapa. En efecto, el folclórico personaje que hace las delicias de los medios con su apariencia física, su cintita en la cabeza y sus galimatías verbales está a punto de protagonizar uno más de los zipizapes a los que nos tiene acostumbrada la izquierda mexicana.

Juanito quiere gobernar, para eso ganó, dicen los suyos. Y parece decidido a sacar sus talentos políticos y dotes para la administración pública sin importarle quien quiera detenerlo. Todavía queda en la memoria aquella toma de protesta estaliniana que le hizo rendir López Obrador. AMLO no se sabía el nombre del sujeto, tuvo que preguntarlo, le dijo que no se la creyera, que él tenía que hacer esas cosas por el movimiento, que la delegada sería Clarita Brugada. Contento y feliz por estar junto al prócer, Juanito dijo que sí, que todo por el movimiento y que viva Clarita Brugada.

Ese día, Clarita debió haberse despedido de las posibilidades de dirigir la delegación. La cascada mediática que cayó sobre el inefable Juanito le debió haber dado alguna pista de lo que pasaría si el ungido ganaba las elecciones. Los medios, fascinados por el evento en el cual uno competía, otra gobernaría y que Marcelo tendría que arreglar todo por órdenes de Andrés Manuel, le dieron un espacio enorme al entonces pintoresco candidato. Nada había en Juanito que despertara la duda de su lealtad al movimiento. Se hizo todo un personaje. Salieron sus fotos en diversas manifestaciones en las que participó. En una de ellas aparecía semidesnudo con una foto de Jesús Ortega en los calzones. La fama hizo de las suyas en él y entonces entendió sus posibilidades. El movimiento será el movimiento, pero él ganó y eso sí, ni el movimiento se lo va a quitar.

Clarita ya siente que todos los votos que le consiguió a Juanito se los va a quedar él, y que la delegación está cada día más lejos. Así que armó una manifestación. La cosa acabó mal. La gente de Juanito acusa a Brugada de haber amenazado a su líder. Juanito dice que si “la compañera no coopera, Juanito no dejará la delegación”. Con traje, corbata y su cinta en la cabeza, el próximo delegado le advierte a su compañera que no quiere “gente escandalosa, que no tiene por qué andar haciendo exhibiciones en la calle ni andar gritando en la calle”.

Gritos, reclamos, porras, señalamientos: todo está puesto para la gran zacapela. Todo parece indicar que alguien saldrá crucificado. Con lógica impecable, Juanito sentenció: “Es mejor un buen arreglo, que un mal arreglo”. El delegado saliente hizo un llamado a tener una “actitud más republicana”. Como muestra de que en esa demarcación la realidad se mezcla con la ficción, el alcalde saliente se llama Longino García. Sí, Longino, como el soldado que clavó la lanza en el corazón de Cristo en la cruz. Lo dicho: estamos presenciando La Pasión de Iztapalapa.

Autor: Juan Ignacio Zavala
juanignacio.zavala@milenio.com

miércoles, 19 de agosto de 2009

LOS GASTOS


MILENIO DIARIO
Acentos
Juan Ignacio Zavala
19 DE AGOSTO DE 2009

Estamos en crisis. Sabemos desde el año pasado que la cuestión económica sería difícil. Sabemos también que el año entrante no será nada halagüeño en materia económica. Una vez pasadas las elecciones, el tema de estos días es cómo enfrentar la crisis y qué es lo que cada sector puede y debe hacer. Por supuesto que las primeras declaraciones y llamados son para que el gobierno federal recorte sus gastos, lo que es correcto y debe atenderse. ¿Pero es ahí donde están todos los recursos recortables y los esfuerzos posibles? No lo creo.

Somos un país que con facilidad tiende al centralismo. Nuestra idea de la política es lo que sucede en el poder federal y por costumbre —mala costumbre— ignoramos lo que pasa en los estados. No son pocos los analistas que de un tiempo a la fecha han señalado la enorme cantidad de recursos que manejan los gobiernos estatales. El federalismo es una realidad; falta el uso eficiente del dinero público en las entidades.

¿Cuánto dinero público gasta Peña Nieto en publicidad? ¿Cuánto invierte del erario Fidel Herrera en pintar Veracruz de rojo? ¿Cuánto del presupuesto costó la rehabilitación del PRI en Oaxaca? No sabemos. Podemos tener ideas, aproximados, intuiciones, pero no sabremos la verdad. Cierto que tenemos en los estados leyes de trasparencia muy deficientes, si no es que inexistentes, que impiden saber en qué se va el dinero público. Esto mismo debiera obligar a los gobernantes a poner un poco de su voluntad para hacer los recortes necesarios.

Otro terreno donde hay que ver cómo se gasta el dinero es en el Poder Legislativo tanto federal como en los estatales. Ayer, el casi ex diputado panista Gerardo Priego —con el que casi no coincido— tuvo el gesto y el decoro de regresar casi un millón de pesos que se le dieron por… ¡no haber usado boletos de avión! ¿Será el único que los devuelva? Hablamos de 500 diputados que dejarán de serlo en unos cuántos días. No todos tenían derecho a boletos de avión. Pero si, por suponer, eran 400, ahí hay 400 millones de pesos que se regalan por nada. ¿Cuántos arreglos de este tipo hay en la Cámara de Diputados y en la de Senadores? Mucho se puede hacer ahorrando esos viajes.

En otro ejemplo, también ayer se informó que el Congreso de Nayarit inauguró su nuevo recinto legislativo. Más de 28 millones de pesos costó que 30 diputados disfruten de cómodas instalaciones. La nota de MILENIO señala que: “El nuevo edificio contiene las salas de sesiones, de acuerdos, de comisiones y de exposiciones, espacios para la Coordinación de Informática, Dirección de Asuntos Jurídicos y Dirección de Procesos Legislativos, la remodelación incluyó las áreas de Comunicación Social, Biblioteca, Recursos Materiales, Presidencia, Cubículos para Diputados y Gestoría, Archivo General, Oficialía de Partes, Tesorería, Recursos Humanos, Contraloría Interna y Crónica Parlamentaria.”¿No había otra cosa más importante en qué gastar en Nayarit?

Si tomamos al pie de la letra aquello de que las crisis son épocas de oportunidades, ésta es una buena oportunidad para saber en qué se gasta el dinero de todos.

Autor: Juan Ignacio Zavala
juanignacio.zavala@milenio.com

martes, 18 de agosto de 2009

UN POCO DE TODO


Llama la atención que el rector de la UNAM, José Narro Robles, advierta sobre el peligro de estallidos sociales en México provocados por la crisis económica, y es que para nadie es un secreto que dentro de la máxima casa de estudios del país, se mueven grupos subversivos que buscan reclutar y adoctrinar a los jóvenes estudiantes. Organizaciones como el EZLN, ERPI, EPR y hasta las FARC colombianas, cuentan en sus filas con profesores, alumnos y trabajadores que escudados en la autonomía universitaria, han encontrado un libre y prospero campo de acción. Por ello, el dicho del rector no debe tomarse a la ligera, pues como dice el refrán “cuando el río suena, es que agua lleva”.

Plausible sin duda es la actitud del diputado federal panista, Gerardo Priego Tapia, quien devolvió poco más de 1 millón de pesos al área administrativa de la cámara de diputados, este dinero fue el sobrante de lo que le fue asignado por concepto de boletos de avión durante los tres años que duro su labor legislativa.
"A mí me sobra este dinero de mi trabajo legislativo, y estoy convencido de que este dinero no es mío, y por ello lo tengo que devolver", explicó el diputado saliente.
Seguro que este país sería otro si pudiéramos ver más casos como este.
¡Felicidades señor Priego!

El pasado 3 de julio, la Procuraduría General de Justicia del D. F. (PGJDF) llevó a cabo un operativo para liberar a la empresaria Yolanda Cevallos Coppel, desafortunadamente, la acción policíaca resultó fallida.
La versión oficial de los hechos según la PGJDF, nos exponía que la señora Coppel fue asesinada por uno de sus captores, mismo que se suicidó después de matar al comandante Julio Rincón y al jefe de grupo, José Antonio Moreno, quienes eran los oficiales de mayor rango que se encontraban en el lugar.
Sin embargo, y gracias a una noticia publicada en el diario “La Razón de México”, hoy sabemos que es muy probable que por lo menos uno de los mandos policíacos, haya sido muerto por disparos realizados por sus compañeros. Con esta revelación, se suman las interrogantes sobre las causas que provocaron el frustrado rescate, pues la sospecha de que los secuestradores recibieron el aviso de que la policía estaba tras ellos es cada vez más fuerte.
Ahora, sólo resta que el procurador capitalino, Miguel Ángel Mancera, explique si la muerte de los agentes se debió a un error de logística o fue de forma intencionada.

Por último, en diversos medios de comunicación se especula sobre cambios en el gabinete del presidente Felipe Calderón, se manejan nombres y hasta se adelantan proyectos. La realidad es que no hay nada oficial, pero en caso de que se den, esperemos que tal y como sucedió cuando Calderón era candidato a la presidencia, los cambios en su equipo de trabajo sean para bien.

Autor: Rubén Salazar
rubsalazare@gmail.com

domingo, 16 de agosto de 2009

DE LA ALEGRÍA NACIONAL


MILENIO DIARIO
Acentos
Juan Ignacio Zavala
16 DE AGOSTO DE 2009

No ha pasado todavía la oleada de felicidad y jolgorio que proporcionó a los mexicanos el triunfo contra Estados Unidos el pasado miércoles en el Azteca. Los goles cayeron de distinta manera: el de los estadunidenses como balde de agua fría a los cuantos minutos de comenzar el partido. Los de México como un verdadero alivio, el del empate, y el segundo como el maná que cae del cielo, el alimento para la victoria. Después todo fue alegría, una especie de emoción colectiva, de dicha común: los goles como una de las formas de la felicidad nacional.

El mismo miércoles publicó en estas páginas Héctor Aguilar Camín un texto titulado El juego. Creo que es uno de los dos mejores artículos de Héctor en este año ( no he decidido cuál es el otro). Dice que el futuro previsible es el del dominio de los estadunidenses en este deporte y nos da los datos que le escuchó a Leonardo Cuéllar: en Estados Unidos, a todos los niveles y todas las edades se juega soccer y se tienen registrados 24 millones de jugadores, en la rama varonil, y 14 millones de mujeres; en México parece que solamente hay 400 mil jugadores. El destino a la vista.

Nuestro ser nacional tiene en su alma una dosis de antiyanquismo que no requiere de ninguna explicación ideológica. Es como si viniera en nuestro DNA. Esto a pesar de que nuestra economía depende en 80 por ciento de la de ellos; de que cada año pasan la frontera con miras a vivir allá, cientos de miles de conciudadanos. Nuestro turismo en gran porcentaje es de estadunidenses y no hay relación más importante para México, por muchas razones, que la que tiene con el vecino norteamericano.

No importa si jugamos aquí o allá. Si el partido es en Estados Unidos, más de la mitad del estadio la ocupan mexicanos que abuchean a los gringos; y qué decir del Azteca: los estadunidenses no sólo no tienen apoyo, sino que reciben la animadversión de la afición de mil maneras. Como dice mi hijo Juan: parece que contra México, Estados Unidos nunca juega de local.

La selección de futbol es para nosotros una especie de refugio del ánimo general. Ponemos en los partidos de la selección las esperanzas perdidas en nuestras vidas personales. Ese grupo de jóvenes tras el balón nos amargan la vida o nos ponen la sonrisa en la boca. Depositamos en el entrenador de la selección nuestra vida espiritual, lo hacemos el gurú que dirigirá nuestro entusiasmo, nuestro sentido del éxito o quien despertará en nosotros la rabia y la impotencia acumulada por las crisis y los fracasos. El entrenador de la selección es el hombre cuyo puesto todo el mundo conoce y todos saben qué es lo que debe hacer; cómo y cuándo hacer los cambios. El entrenador de la selección es el blanco de nuestras alabanzas y nuestros denuestos, y si es extranjero, peor.

El caso es que en esta ocasión gozamos de un buen partido, festejamos la victoria de nuestros seleccionados y saludamos el genio de nuestro entrenador, Javier Aguirre. Nos quedamos días con los comentarios del gran partido que se dio y que se ganó. Se comenta la satisfacción causada por la victoria deportiva que nos permite recuperar simbólicamente un cacho de patria. Ojalá nos dure.

Autor: Juan Ignacio Zavala
juanignacio.zavala@milenio.com

viernes, 14 de agosto de 2009

¿Y LOS CULPABLES?


La Suprema Corte de Justicia de la Nación, decidió exonerar a 20 indígenas que permanecían encarcelados, acusados de ser los autores materiales del asesinato de 45 personas en el poblado chiapaneco de Acteal, municipio de Chenalhó, en el año de 1997.

La Suprema Corte, basa esta decisión en virtud de las deficiencias encontradas en las pruebas y declaraciones que aportaron los testigos de los hechos, así como el manejo tendencioso del caso por parte de las autoridades responsables de investigar y enjuiciar a los ahora exculpados, tal y como lo había documentado de manera excelente el escritor Héctor Aguilar Camín en la Revista Nexos.

Sin embargo, este fallo emitido por el máximo tribunal de la nación, deja muchas interrogantes con respecto a lo que realmente sucedió aquel 22 de Diciembre de 1997. Y es que si los indígenas liberados no fueron los autores materiales de la masacre, me pregunto, ¿Dónde están los verdaderos culpables?, ¿quién los protegió?, ¿quién fabricó las pruebas? y sobre todo, ¿quién o quiénes ordenaron el crimen?


Sería bueno formularle estas preguntas a aquellos que por alguna razón tuvieron que ver en este caso; empezando obviamente por el entonces presidente Ernesto Zedillo (prometió que “aplicaría todo el peso de la ley a los culpables”); a Jorge Madrazo Cuellar que fungía como procurador de la republica (llevó las investigaciones y encarceló a los indígenas recién absueltos); al ex secretario de gobernación Emilio Chuayffet Chemor (renunció a su cargo 11 días después de la matanza); a Julio César Ruiz Fierro, que en aquel tiempo supuestamente gobernaba el estado de Chiapas (renunció a su cargo 15 días después de los homicidios), y que al ser enterado de lo que sucedía contestó: “Mi presidente (refiriéndose al presidente municipal de Chenalhó, Mariano Arias), no te preocupes, deja que se maten, yo voy a mandar la seguridad pública para que levanten a los muertos”; al arriba mencionado Mariano Arias, que no hizo nada para detener el genocidio, aún cuando según testimonios, los asesinos estuvieron por más de cuatro horas en el lugar; al ahora obispo emérito de San Cristóbal de las Casas, Samuel Ruíz, quien basado en la llamada teología de la liberación, instigó a parte de la comunidad de Acteal a unirse al grupo subversivo autodenominado: Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN); a Rafael Sebastián Guillén Vicente, alias “Subcomandante Marcos”, líder y vocero del EZLN, que en Acteal al igual que en muchas de las comunidades de los altos de Chiapas, manipuló y envió al matadero a gran cantidad de indígenas que creyeron en su discurso pseudo guerrillero.

Seguramente que este tema dará mucho de que hablar en las próximas semanas, y espero podamos empezar a conocer datos hasta ahora desconocidos sobre lo que verdaderamente ocurrió en Acteal.

Autor: Rubén Salazar
rubsalazare@gmail.com

miércoles, 12 de agosto de 2009

INTERVENCIONISMO


MILENIO DIARIO
Acentos
Juan Ignacio Zavala
12 DE AGOSTO DE 2009

El pasado lunes en Guadalajara, el presidente Barack Obama dio una buena respuesta a quienes en América Latina insisten en que intervenga en el caso de Honduras. Curiosamente los que más abogan por un intervencionismo estadunidense son los que apoyan decididamente a Chávez, Evo, Correa, Zelaya y cualquiera otro que se sume a la causa populista en esta parte del continente. De hecho, el propio Zelaya demandó una intervención decisiva de Estados Unidos.

Sobre las críticas, dijo el presidente de Estados Unidos que son “los mismos críticos que dicen que siempre estamos interviniendo y que los yanquis deben salir de América Latina”. Y en efecto, parece que los nostálgicos de los 70 lo son en todo. No sólo extrañan el autoritarismo, los gorilatos (como Micheletti), la economía estatal, la banca nacionalizada, la solución de las armas, la educación única, la demagogia como política pública; también extrañan la actitud imperial del gigante del norte.

La educación política en nuestro continente, tan accidentada por largos episodios de intervención política de distintas potencias, ha dejado como saldo en ciertos sectores, aparte de una explicable amargura, una insaciable sed de revanchismo. Concretamente ciertas corrientes de nuestra izquierda latinoamericana buscan ansiosamente la oportunidad con un discurso simplista, hueco pero radical, de colocarse en la esfera pública apareciendo ni más ni menos que en la televisión. No hablan de desarrollo, de bienestar común o algo parecido. Sus palabras eje son: quitar, conquistar, deponer, derrocar, controlar, rechazar, expulsar.
Ayer, en su segunda toma de posesión como presidente de Ecuador, Eduardo Correa propuso a sus homólogos de otros países controlar “los excesos de la prensa”: “Tenemos que tomar cartas en el asunto, somos nosotros los que ganamos las elecciones, no los gerentes de esos negocios lucrativos que se llaman medios de comunicación”. Cierto que en algunos casos esos son negocios muy lucrativos, pero ellos quieren controlar los medios para eternizarse en el poder, no para reglamentar las utilidades, desviaciones o ambiciones de los negocios.

Parte de la victoria de Obama se dio por haber planteado una política exterior diametralmente distinta a la que por ocho años llevó Bush. El resultado de la era Bush en el mundo, lo sabe el presidente estadunidense, fue la casi unánime animadversión en el mundo hacia Estados Unidos. Llevar a su país a una zona de respeto y comprensión a escala internacional es quizá uno de los retos más difíciles que enfrenta el presidente de esa nación. Cambiar la hostilidad por la generosidad, buscar el consenso antes de una decisión unilateral, adaptarse al mundo más que exigirle a éste que se acomode a los intereses y modos de Estados Unidos es no sólo una premisa de su diplomacia sino algo que se espera de su liderazgo mundial. No parece fácil la tarea, pero la declaración del lunes resulta alentadora.

Autor: Juan Ignacio Zavala
juanignacio.zavala@milenio.com

martes, 11 de agosto de 2009

UN POCO DE TODO


Contra los pronósticos pesimitas que apostaban por una guerra en el seno del PAN, César Nava tomó posesión como nuevo presidente blanquiazul sin mayores contratiempos. Ahora le toca enfrentar la verdadera batalla política en contra del reavivado PRI.

Más allá de los acuerdos logrados en las reuniones de trabajo sostenidas por el presidente Felipe Calderón con su homólogo estadounidense Barack Obama y el primer ministro canadiense Stephen Harper, lo mejor de todo es que México ha dejado nuevamente una buena impresión ante los medios internacionales, lo cual debe repercutir directamente en el sector turístico.

La detención por parte de la Secretaría de Seguridad Publica Federal de un importante miembro del cártel del Pacífico, vuelve a encender los focos rojos, pues dicho delincuente es acusado entre otras cosas de planear un atentado en contra del presidente Calderón. Esto sin duda, es un reflejo de los daños que se les ha causado a las organizaciones delictivas las cuales estaban acostumbradas a ser socios y no enemigos. Seguramente los encargados de la seguridad del presidente y su familia ya tomaron cartas en el asunto, y es que al igual que muchos animales salvajes, estos delincuentes son más peligrosos cuando se sienten acorralados.

Tal y como lo señale en el artículo titulado “Una familia peligrosa”, no cabe duda que estamos ante una situación que resulta atípica, pues generalmente los cabecillas de las mafias del narcotráfico procuran permanecer en el anonimato. Pues bien, resulta que “La Tuta” líder y vocero del cártel conocido como “la Familia Michoacana”, volvió a aparecer en los medios. Ahora concedió una entrevista telefónica (más bien pareció monologo) a Milenio Televisión, nuevamente solicitó entablar un dialogo con el presidente Calderón y afirmó que seria muy bueno que su organización tuviera presencia en toda la republica para garantizar el bienestar de los ciudadanos. Además, aseveró que la forma de evitar la proliferación del narcotráfico es creando fuentes de empleo (como me recuerda al subcomandante Marcos del EZNL, ¿coincidencia?). Ahora resulta que lo único que buscan es la prosperidad social. ¡Cinismo puro!

Por ultimo, mucho ruido causó el depuesto presidente de Honduras Manuel Zelaya con sus declaraciones en favor de López Obrador, algunos medios de comunicación recriminaron que el gobierno mexicano no se inconformará y le pidiera una explicación de forma más enérgica al confundido Zelaya. Sin embargo, creo verdaderamente que el hondureño no lo hizo con mala intención, más bien fue estupidez y como sabiamente decía mi abuela “las palabras hay que tomarlas de quien vienen”.

Autor Rubén Salazar
rubsalazare@gmail.com

lunes, 10 de agosto de 2009

GERMÁN


MILENIO DIARIO
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Juan Ignacio Zavala
9 DE AGOSTO DE 2009

Para María Fermina Martínez G.

Germán Martínez dejó ayer la presidencia del PAN. Anunció su renuncia a la dirigencia al día siguiente de las elecciones del 5 de julio. Ese acto de dignidad y de congruencia política lo hacen un político valioso y un panista notable. No escatimó poner en juego su imagen personal, en comprometerse de manera decidida a dar la batalla. No enterró ninguno de sus talentos, los puso a disposición del partido, de la campaña, tal y como lo aprendió de quienes le enseñaron la política en general y la vida panista en particular.

El PAN requiere de un ejercicio de reflexión liderado por los propios panistas. Debe ser una discusión, un debate —como el que se dio el día de ayer previo a la elección de César Nava como presidente del partido— serio, abierto, crítico y con la vista puesta en el futuro. Germán consideró que él no podía ni debía encabezar ese proceso después de los resultados electorales. “No seré motivo de discordia entre panistas”, dijo. Del proceso que haga el partido deberán salir estrategias, lineamientos y acciones que ayuden al partido a canalizar de manera acelerada y eficaz sus problemas internos.

El PAN tiene, como comentó el hoy ex presidente, hacerse cargo de sus victorias. No es oculto ni noticia nueva las diferencias que hay entre el panismo y sus gobiernos. La adecuada conducción y solución de las pugnas internas, de las diferencias entre las estructuras partidistas y de gobierno —donde lo es— es uno de los retos inmediatos que enfrenta la nueva dirigencia. El partido no puede esperar a que las cosas se solucionen por inercia. El PAN debe verse a sí mismo, compararse consigo mismo, para saber realmente qué es lo que quiere desde el partido y desde el gobierno, en el entendido de que los candidatos son del partido y los gobernantes mandato ciudadano.

La salida de Germán Martínez debe verse y entenderse en el marco de lo que el ex presidente español Felipe González llama la “cultura de la dimisión”. La renuncia, la dimisión al cargo, tiene que ver con los resultados, con los objetivos planteados, si se cumplieron o no. Es un ejercicio de transparencia, de responsabilidad y de vergüenza pública.

Germán animó al panismo en las contiendas electorales, animó la campaña misma y supo con generosidad y decisión dar la batalla que consideró correcta. Siguió su estrategia, marcó la pauta de la contienda, arrinconó al adversario, encendió los ánimos, avivó la polémica en torno a su persona y se desvivió por ver al PAN ganar: dio lección de lo que es la entrega. Para mí fue un orgullo en lo personal, lo político y lo profesional recorrer este tramo de la vida con él.

Ayer, al despedirse como presidente, cerró su discurso con un verso de Luis Cernuda: “Algún día seré todas las cosas que amo”. Tengo la certeza de que lo conseguirá, porque en eso sabe que no puede dimitir.

Autor: Juan Ignacio Zavala
juanignacio.zavala@milenio.com

jueves, 6 de agosto de 2009

LLAMADO A MISA


MILENIO DIARIO
Acentos
Juan Ignacio Zavala
5 DE AGOSTO DE 2009

El operativo del sábado pasado en la parroquia del Perpetuo Socorro en Apatzingán, Michoacán, dejó como saldo 33 personas detenidas, según reportes periodísticos, y a la Iglesia muy enojada por la presencia policiaca en la parroquia. Se trataba de una misa de 15 años y según la nota de Eugenia Jiménez en MILENIO, “al menos 200 elementos de la Policía Federal irrumpieron en el templo y ordenaron a los asistentes tirarse al suelo. Las mujeres y niños fueron separados del grupo y posteriormente se les dejó en libertad” (MILENIO, 04/08/09, p.30). A pesar del número de detenidos y su importancia —dos cercanos colaboradores de La Tuta se encontraban devotamente en la liturgia— llama la atención que no se disparara ni un tiro.

En su texto de ayer, Carlos Marín señala que la Iglesia hizo un lamentable reproche a las autoridades por el operativo mencionado y que en vez de eso debieran no sólo “perdonar”, sino “celebrar con una gran kermés” el que no hubiera ni heridos ni tiros. Cierto, el operativo luce impecable. La jerarquía se encuentra molesta por lo que llamó “falta de respeto y violencia” en el operativo.

Algo pasa con la Iglesia en México que a veces uno no sabe bien a bien por dónde anda. En el texto comentado, Marín hizo un recuento de los desatinos del arzobispo de Durango que, como sabemos, declaró hace unos meses que no sabía por qué las autoridades no detenían al Chapo Guzmán, pues vivía en ese estado y “todo el mundo” lo sabía. Bueno, pues lo del Chapo está por verse que “todo el mundo” sepa dónde está, pero en el caso de Apatzingán las autoridades sí sabían dónde estaban Miguel Ángel Beraza Villa, La Troca, y Rafael Hernández Harrison, La Cuchara: estaban en misa en la parroquia del Perpetuo Socorro. Así que fueron y los detuvieron.

Se puede entender el legítimo reclamo que tiene la Iglesia sobre el derecho a la profesión de la fe de cada persona. ¿Y qué se hace? ¿Se les espera en el atrio para que los defiendan los demás y se arme la balacera o para que se queden refugiados en el templo? Si el evento fue llamativo es porque tiene que ver con que unos peligrosos narcotraficantes, asesinos, se encontraban seguros en la Iglesia protegidos por la comunidad y por la naturaleza misma del evento: la misa. Si se esperan a detenerlos lo más seguro es que se queden adentro, y ahorita estaríamos viendo las escenas de la policía rodeando la Iglesia y los narcos refugiados en la casa del Señor.

No se trata de desestimar el reclamo de la Conferencia del Episcopado Mexicano, pero también hay que hacer memoria de Girolamo Prigione, que recibió a los Arellano en la nunciatura apostólica mientras eran buscados en todo el país; o del sacerdote Gerardo Montaño Rubio, que adulteró las actas de bautizo de su parroquia para que los Arellano pudieran demostrar que no estaban en Guadalajara el día que mataron al cardenal Juan Jesús Posadas. En fin, que también hay ejemplos duros del otro lado, porque parece que el narco sí acude a los llamados a misa.

Autor: Juan Ignacio Zavala
juanignacio.zavala@milenio.com

martes, 4 de agosto de 2009

CARS


A finales del año pasado y principios del 2009, la crisis económica golpeó duramente a la industria automotriz en los Estados Unidos de América, provocando con ello el cierre de algunas de las más importantes armadoras de autos en el vecino país del norte.
La fabricación de autos así como su exportación y consumo interno, representa para los norteamericanos una importante fuente de ingresos, además de que genera una enorme cantidad de empleos los cuales se vieron gravemente disminuidos debido a la debacle financiera mundial.
Para tratar de salvarse, algunas compañías optaron por el recorte de la planta laboral, mientras que otras, decidieron asociarse con empresas europeas para hacerse de recursos que les permitieran principalmente subsanar deudas contraídas con instituciones bancarias. Sin embargo, el efecto dominó creado por las estrepitosas caídas en las bolsas de valores así como la quiebra de importantes bancos, recrudecieron el problema obligando al gobierno del presidente Barack Obama a inyectarles recursos económicos con la intención de evitar una catástrofe mayor.
Hoy en día, y por iniciativa de Obama, el senado norteamericano ha destinado recursos que superan ya los 3 mil millones de dólares para impulsar el programa denominado “dinero por chatarra” con el cual, los consumidores reciben incentivos fiscales hasta por 4,500 dólares, para la compra de un vehículo nuevo a cambio de su automóvil viejo. A pesar de que este plan de financiamiento inició apenas en el pasado mes de julio, empresas como Ford han reportado una significativa alza en sus ventas, con lo que se prevé que de continuar con dicho programa, la industria podría llegar a finales de año con saldos positivos, situación que a principios de año se veía realmente imposible.
Adicionalmente, “dinero por chatarra” pretende reducir el consumo de combustible y por supuesto ayudar con ello a la conservación del medio ambiente. Pero sin lugar a dudas, el mayor beneficio de este programa va dirigido al trabajador que gracias a la venta de automóviles ha logrado mantener su empleo.
En México, el presidente Felipe Calderón anunció hace un par de semanas un programa en el que se ofrecen 15 mil pesos por vehículos que tengan más de 10 años de antigüedad y con ello adquirir uno de modelo reciente, la intención es muy similar a la de el gobierno de Obama, revitalizar la industria (que por cierto, también es de alto impacto económico en nuestro país) , impulsar la inversión y generar nuevas fuentes de empleo, Sin embargo, aquí se han alzado voces (las mismas de siempre) que descalifican dicho programa considerándolo demagógico e inoperante, todo ello sin dar oportunidad a que las empresas del ramo puedan evaluar el potencial beneficio que puede traer a corto y mediano plazo.

Ya va siendo hora de que políticos, medios de comunicación y sociedad nos demos la oportunidad de impulsar y no desacreditar programas que como el denominado “dinero por chatarra” ha resultado tan exitoso en países como Estados Unidos y que aún con las diferencias y limitaciones que tenemos en México, puede traernos muy buenos dividendos.

Autor Rubén Salazar
rubsalazare@gmail.com

lunes, 3 de agosto de 2009

LOS VECINOS


MILENIO DIARIO
Acentos
Juan Ignacio Zavala
2 DE AGOSTO DE 2009

El conflicto que se vive en Honduras es uno de los más representativos de lo que sucede en Centroamérica y en algunos países de América del Sur. Como se han dado los hechos, las formas, los eventos, las acciones, dichos y declaraciones de los involucrados obliga a prestarle atención al tema. No se trata solamente de qué es lo que se decidirá en Honduras con lo que algunos llaman “golpe de Estado” y otros “reacción lógica” ante un sujeto que le quiere “entregar el país a Chávez”. El hecho es que el presidente Manuel Zelaya fue depuesto y expulsado de su país en pijama.

Si bien es cierto que los países del continente reaccionaron en defensa de un presidente que había sido elegido democráticamente, lo cierto es que los afanes de Zelaya tenían y tienen poco de democráticos. La defensa de la democracia propició que Chávez quedara reinstalado en el poder de donde no piensa irse mientras tenga vida.

El caso ha revivido episodios de los 80 pero al revés. Ahora es Zelaya el que organiza milicias para ingresar a su país, y lo hace en Nicaragua, con el permiso del presidente Daniel Ortega, quien le facilitó, para tal efecto, la zona en la que se entrenó La Contra nicaragüense hace dos décadas, auspiciada por Ronald Reagan. Pareciera que esa zona, Ocotal, está destinada a ser campo de entrenamiento de mercenarios de cualquiera bando. Milicias populares de resistencia les ha llamado Zelaya a estos grupos, que uno de sus colaboradores describe como una “masa crítica” de simpatizantes. Están armados pero, dicen, actuarán de manera pacífica.

Mientras tanto, Daniel Ortega la emprende contra sus adversarios de una manera que recuerda más a Somoza que al Che Guevara. Uno de los perseguidos más ilustres es nada más y nada menos que Ernesto Cardenal. Promotor de la teología de la liberación y hombre clave en la revolución nicaragüense, es víctima de persecución oficial. Con 84 años de edad, Cardenal es el objetivo de Ortega, pues al poeta se le acusa de injurias ¡contra un empresario!, razón por la cual el revolucionario Ortega le congeló las cuentas bancarias. Cardenal recibió la semana pasada el premio de poesía Pablo Neruda en Chile, pero no tiene donde depositar el dinero obtenido en el certamen.

Joaquín Villalobos, ex comandante revolucionario en El Salvador, señaló hace poco en un artículo publicado en El País, el peligro que representa lo que está sucediendo en la zona. “La pacificación de los 90 abrió la esperanza de una institucionalidad democrática duradera, pero el fraude electoral de Nicaragua el año pasado y el reciente golpe en Honduras hacen pensar que las repúblicas bananeras están de vuelta”.

Nada parece aliviar la situación en una zona donde lo único recurrente ha sido el conflicto, el saqueo y las dictaduras de uno u otro bando. Son Estados débiles que no se pueden defender por sí mismos, sostiene Villalobos: “… igual los puede comprar un narcotraficante como El Chapo Guzmán o un dictador petrolero como Chávez”. La ideologización en ciertas partes de América Latina amenaza con regresar a escenarios de un conflicto populista de largo alcance si no se llega a una solución rápida y efectiva al tema de Honduras.

Autor: Juan Ignacio Zavala
juanignacio.zavala@milenio.com