martes, 4 de agosto de 2009

CARS


A finales del año pasado y principios del 2009, la crisis económica golpeó duramente a la industria automotriz en los Estados Unidos de América, provocando con ello el cierre de algunas de las más importantes armadoras de autos en el vecino país del norte.
La fabricación de autos así como su exportación y consumo interno, representa para los norteamericanos una importante fuente de ingresos, además de que genera una enorme cantidad de empleos los cuales se vieron gravemente disminuidos debido a la debacle financiera mundial.
Para tratar de salvarse, algunas compañías optaron por el recorte de la planta laboral, mientras que otras, decidieron asociarse con empresas europeas para hacerse de recursos que les permitieran principalmente subsanar deudas contraídas con instituciones bancarias. Sin embargo, el efecto dominó creado por las estrepitosas caídas en las bolsas de valores así como la quiebra de importantes bancos, recrudecieron el problema obligando al gobierno del presidente Barack Obama a inyectarles recursos económicos con la intención de evitar una catástrofe mayor.
Hoy en día, y por iniciativa de Obama, el senado norteamericano ha destinado recursos que superan ya los 3 mil millones de dólares para impulsar el programa denominado “dinero por chatarra” con el cual, los consumidores reciben incentivos fiscales hasta por 4,500 dólares, para la compra de un vehículo nuevo a cambio de su automóvil viejo. A pesar de que este plan de financiamiento inició apenas en el pasado mes de julio, empresas como Ford han reportado una significativa alza en sus ventas, con lo que se prevé que de continuar con dicho programa, la industria podría llegar a finales de año con saldos positivos, situación que a principios de año se veía realmente imposible.
Adicionalmente, “dinero por chatarra” pretende reducir el consumo de combustible y por supuesto ayudar con ello a la conservación del medio ambiente. Pero sin lugar a dudas, el mayor beneficio de este programa va dirigido al trabajador que gracias a la venta de automóviles ha logrado mantener su empleo.
En México, el presidente Felipe Calderón anunció hace un par de semanas un programa en el que se ofrecen 15 mil pesos por vehículos que tengan más de 10 años de antigüedad y con ello adquirir uno de modelo reciente, la intención es muy similar a la de el gobierno de Obama, revitalizar la industria (que por cierto, también es de alto impacto económico en nuestro país) , impulsar la inversión y generar nuevas fuentes de empleo, Sin embargo, aquí se han alzado voces (las mismas de siempre) que descalifican dicho programa considerándolo demagógico e inoperante, todo ello sin dar oportunidad a que las empresas del ramo puedan evaluar el potencial beneficio que puede traer a corto y mediano plazo.

Ya va siendo hora de que políticos, medios de comunicación y sociedad nos demos la oportunidad de impulsar y no desacreditar programas que como el denominado “dinero por chatarra” ha resultado tan exitoso en países como Estados Unidos y que aún con las diferencias y limitaciones que tenemos en México, puede traernos muy buenos dividendos.

Autor Rubén Salazar
rubsalazare@gmail.com

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