sábado, 31 de enero de 2015

LA VERDAD DE LA VERDAD HISTÓRICA

El procurador general de la república, Jesús Murillo Karam, expuso en conferencia de prensa que a partir de las investigaciones, y detenciones que ha realizado la PGR, se ha logrado llegar a “la verdad histórica” de los hechos en los que 43 estudiantes normalistas fueron desaparecidos en Iguala, Guerrero.

Analizando los testimoniales, recreaciones y soportes científicos presentados a la opinión pública, no suena fuera de la realidad que en verdad los jóvenes hayan sido secuestrados, torturados, asesinados e incinerados.
Sin embargo, es prudente señalar que aún quedan preguntas sin respuestas y por lo tanto dar por hecho que lo que nos dice el procurador es concluyente, sería irresponsable.

Pero más allá de lo anterior está la frase: “la verdad histórica”. Y es que esa verdad a la que se refiere Murillo Karam no existe en México. Ejemplos hay cientos, nuestra historia está basada en mentiras pues las verdades son a conveniencia política.

¿Cuál es la verdad histórica de lo ocurrido en 1968 y 1971? ¿Cuál es la verdad histórica en la investigación del homicidio de Luis Donaldo Colosio? ¿Cuál es la verdad histórica en la cantidad de desaparecidos durante el sexenio anterior? Como esas hay cientos de interrogantes ante investigaciones desaseadas.

“La verdad histórica” en México es la oficialista, esa a la que al gobierno en turno conviene. Es tal la descomposición institucional en materia de procuración de justicia que prácticamente cualquier indagatoria de hechos tan sensibles como el de Iguala, provoca desconfianza.


Señor procurador, la verdad es aquella que se demuestra con pruebas, pero que está basada en la confianza que inducen quienes las exponen, y en este caso esa confianza en prácticamente nula. Esa sí que es una “verdad histórica”


Autor: Rubén Salazar Espino
rubsalazare@gmail.com
Twitter: @Ruben_Salazar

jueves, 22 de enero de 2015

LOS MERCADERES DEL DOLOR HUMANO

Una de las actividades humanas más despreciables es la de lucrar con el dolor ajeno. Existen quienes se aprovechan de la pobreza o la riqueza (en el caso de los secuestros), de los conflictos bélicos, de las enfermedades, etc.
En México, hoy estamos en presencia de un ruin “negocio” que se hace a costa del sufrimiento y la angustia de familias enteras.

A falta de resultados por parte del gobierno en la búsqueda de los 43 jóvenes estudiantes desaparecidos en el estado de Guerrero el pasado mes de septiembre de 2014, han salido a escena los mercenarios de siempre, esos que aprovechándose de la desesperación de los padres de familia se cuelan en la protesta a base de la verborrea que les caracteriza.

Esos esbirros que por interés económico y político ondean la bandera que en su momento convenga, son los que han propagado entre los familiares de los desaparecidos la información de que el ejército podría haber secuestrado y tal vez incinerado a los jóvenes.
No importa que no haya sustento en dicha información, lo verdaderamente importante es sacar raja de ella. No importa el dolor de los padres, lo que interesa es comerciar con él.

Estos trapecistas de las teorías conspiratorias han sido capaces de provocar que el desacertado gobierno de Peña Nieto les abra las puertas del cuartel militar en donde se supondría, según los dichos de las sabandijas, habrían sido llevados los normalistas de Ayotzinapa.
Sin embargo, los que se ostentan como los “representantes” de los dolientes, tienen la consigna de no escatimar esfuerzos en exigir que se les abran todas y cada una de las zonas castrenses, esto con la intención de prolongar su estadía en la palestra mediática.

Ahí están, ante la complacencia del gobierno, disfrazados de políticos, de abogados, de defensores de derechos humanos, de catedráticos, de periodistas, de sociedad civil. Azuzadores profesionales intentando generar más violencia, más muertos, más mártires para continuar “la lucha”.

Y por supuesto que ahí seguirán hasta que otra “causa” del pueblo se les atraviese en el camino.


Autor: Rubén Salazar Espino
rubsalazare@gmail.com
Twitter: @Ruben_Salazar

jueves, 15 de enero de 2015

LA OPORTUNIDAD PERDIDA DEL PAN

La desconfianza de los ciudadanos hacia los partidos políticos no es gratuita, se la han ganado a pulso, y lo peor es que día a día, los dirigentes de dichas instituciones políticas se empeñan en enlodar lo poco aseado que les queda.
Muestra de lo anterior es la negativa por parte del Partido Acción Nacional (PAN), de incluir en su lista de candidatos a legisladores a Margarita Zavala.

Si algo requiere el panismo es una figura con credibilidad y sobre todo liderazgo.
Margarita Zavala cuenta con gran aceptación no solo entre los militantes y simpatizantes del partido, en general, los potenciales votantes la ven con simpatía. Es por ello que el rechazo a su candidatura resulta inexplicable.

La prudente distancia con el círculo de poder que demostró la señora Zavala durante el sexenio de su esposo, Felipe Calderón, le da un valor agregado a sus intenciones políticas. Y es que más allá de los desatinos que el expresidente de la república pudo haber tenido durante su mandato, Margarita ha logrado mantenerse fuera de las críticas de las que Calderón fue y es objeto.

El partido blanquiazul está cometiendo errores que le costarán mucho, los votantes que antes lo veían como la opción de gobierno son cada vez menos, los actos de corrupción por parte de algunos de sus integrantes así como las pugnas internas, han logrado que la sociedad los catalogue como uno más de esos partidos que solo buscan el poder para el beneficio de unos cuantos.

La pérdida de identidad y el desprecio hacia figuras como Margarita Zavala, no dejan dudas de que el PAN se ha convertido en una corporación donde la descomposición, prepotencia y sectarismo de sus dirigentes predomina sobre las ideologías que dieron vida al partido.


Allá ellos y sus facturas.


Autor: Rubén Salazar Espino
rubsalazare@gmail.com
Twitter: @Ruben_Salazar