A: Mónica Gómez C. por sus entrañables comentarios.
Hace un año, por azares del destino tuve oportunidad de intercambiar puntos de vista con un destacado panista, apenas se habían conocido los resultados de las elecciones intermedias, en las que el Partido Acción Nacional había sido vapuleado, la cabeza de su entonces presidente nacional, Germán Martínez, estaba por caer.
En aquella ocasión, le hablé el sentir personal con respecto a los factores que pudieron propiciar la caída del PAN en las preferencias electorales. Le comenté a mi interlocutor, que la ruptura del lazo con la sociedad era evidente, pues el ciudadano común no se identificaba con los personajes que pretendían representarlo. Además, le comenté que por experiencia propia, había comprobado el despotismo y ajustes de cuentas que anteponían a sus encomiendas, ciertos servidores públicos de afiliación panista. Todo ello, combinado con la crisis económica que golpeaba con toda su fuerza a las familias y a la creciente percepción de inseguridad en la ciudadanía, tenía en serios predicamentos al partido.
Su respuesta fue cordial y de autocritica, aceptó que había personajes que tenían intereses personales y se aprovechaban de su posición para conseguirlos aun a costa del propio partido. Igualmente, me dejó entrever que tenían bien identificados los errores y que ya trabajaban en corregirlos.
A un año de distancia de aquella charla, el presidente Calderón realizó cambios en su gabinete. Fernando Gómez Mont, quien fungía como Secretario de Gobernación, renunció a su cargo después de haber cometido errores que dañaron no solo su imagen sino también la del partido al que perteneció durante muchos años. Llamarle “tontos útiles” a las comisiones de derechos humanos y “daños colaterales” a las victimas civiles a manos del crimen organizado, son algunos ejemplos de sus tropiezos. Por su parte, Patricia Flores, fue prácticamente removida de su jefatura en oficina de los pinos. Aun con toda su inteligencia, cayó en la tentación del protagonismo, de pronto la vimos en una de las llamadas “revistas del corazón y la alta socialité” y los medios de comunicación la empezaron a llamar “La jefa”. Dicho apelativo, llevó a algunas publicaciones a decir que ella era el poder tras el poder y a compararla con personajes de oscuro pasado, como José Córdoba Montoya, quien fuera secretario particular de Carlos Salinas de Gortari. Sin duda que todo esto no le hacía ningún bien a la figura del ejecutivo y por ello, la decisión de que se fuera de su oficina.
Mención aparte, merece la salida de Maximiliano Cortázar de la vocería presidencial, muy a pesar de aquellos que especulaban con un rompimiento con el presidente, el ex coordinador de comunicación social de los pinos, se incorpora a comandar la misma oficina pero ahora en el PAN. Con él, se intentara dar un impulso a la imagen del partido, además de reconstruir el lazo que debe existir entre cualquier institución política y la sociedad con miras a las elecciones de 2011 y 2012.
Solo el tiempo nos dirá si este reacomodo fue correcto, pero lo que si es un hecho, es que después de “la madriza” como textualmente le llamó aquel panista a los resultados de hace un año, el PAN ya inició su restructuración de imagen.
Autor: Rubén Salazar
rubsalazare@gmail.com
Twitter: @Ruben_Salazar
MILENIO DIARIO
Autonomía relativa
07 De Julio De 2010
Algunas que se desprenden de los resultados del domingo son las siguientes:
El PRI es derrotable. Desde las elecciones del año pasado, el PRI construyó un discurso de que era invencible, que en el 2010 se llevaría el carro completo, que el 2012 le pertenecía y que todo era cuestión de un trámite interno. Este discurso fue aceptado por la mayoría de los opinadores. De esta manera, se hizo un ambiente que subrayaba la invencibilidad del priismo y señalaba —si no es que anunciaba, y en algunos casos, cantaba— su inevitable regreso. Veracruz y Durango siguen en la pelea. Total, que el discurso del carro completo se cayó de manera estrepitosa.
Peña Nieto no es garantía de nada. Lo único que puede garantizar el gobernador mexiquense es la presencia en los mitines priistas de La Gaviota para que los militantes la conozcan. La parejita lo mismo fue a Oaxaca, donde los disfrazaron y placearon como si fueran a aventar piñas en la Guelaguetza, que a comer molito con el sátrapa Marín en Puebla. Perdieron ambas.
Las alianzas funcionan con el candidato correcto. La pura unión de supuestas fuerzas electorales no da el triunfo. Se requiere que el candidato sea conocido y aceptado por el electorado. Los que ganaron son personajes que sabían su localidad a la perfección. El caso más significativo es el de Gabino Cué. Hubo un momento en que su nivel de conocimiento entre la población, era de 90 por ciento de la población y a su contrincante el 80 por ciento. Mantener un liderazgo local es más relevante que ser conocido en los llamados “medios nacionales”.
Las encuestas ya no son lo que eran. Resulta sorpresivo lo que ha pasado con las encuestas electorales en nuestro país. Bien señala Federico Reyes Heroles, ayer, que el desfase entre las encuestas previas y los resultados “habla de un pésimo clima de represión que inhibió a la ciudadanía encuestada”. Se suponía que eso ya lo habíamos superado.
Los pleitos internos son el preludio de la derrota. El PRI perdió con sus divisiones internas, pero también, y quizá más, el PAN y el PRD. Se pueden argumentar muchas razones por las que se perdió Zacatecas, pero el pleito entre la “izquierda” zacatecana no deja lugar a dudas del porqué de la derrota.
En el caso de Aguascalientes, la situación del PAN no pudo ser peor: un gobernador, supuestamente panista, que desde hace tiempo anunció su disposición a ayudar al PRI, que no dudó en tratar de meter a la cárcel al candidato de su partido (a estas fechas conserva la militancia blanquiazul) es la causa de la derrota.
En Tlaxcala, un añejo pleito entre la candidata y el gobernador dejó secuelas difíciles de superar. El PAN debe aprender de estos casos, muy similares a los de San Luis Potosí, Querétaro y Guadalajara, localidades que el año pasado perdió el panismo por conflictos internos.
Autor: Juan Ignacio Zavala
juanignacio.zavala@milenio.com
El asesinato del candidato priísta a la gubernatura del estado de Tamaulipas, Rodolfo Torre Cantú, viene a enrarecer aun más el ya de por si viciado ambiente de inseguridad en el país. Más allá de lo que arrojen las investigaciones, es más que claro que el homicidio tiene como objetivo demostrar el poderío del crimen organizado y provocar zozobra en la sociedad a pocos días de que se realicen elecciones en 14 estados de la República.
Debido a este violento crimen, el presidente Felipe Calderón, hizo un llamado a todos los sectores que conforman la vida política y social de México, para entablar un dialogo que conforme un frente común en contra de aquellos que violentan las leyes.
En lo personal, considero que dicha convocatoria es necesaria y que debe ser atendida de inmediato, pues los actos generados por el crimen organizado, cada día son de un mayor impacto y de no tomarse medidas al respecto, el estado de derecho estaría en serio riesgo.
Sin embargo, me surge la inquietud de la representatividad. Es decir, cuando el presidente Calderón se refiere al sector social, yo no encuentro una figura que represente al ciudadano común y corriente, a ese que todos los días sufre vejaciones, corrupción, falta de oportunidades y abandono ¿Quién es la voz que tiene el suficiente sustento moral y ético para reclamar, proponer y debatir las preocupaciones sociales? En teoría, tendrían que ser los legisladores ya que fueron elegidos por el pueblo para representar y defender nuestros derechos. Pero, ¿Usted confía en ellos? Yo no, han dado muestras de representar únicamente intereses partidistas mezquinos y si le sumamos que trabajan menos de la mitad del año, definitivamente no son los más adecuados. Los Gobernadores serían otra opción, en apariencia son los encargados de brindar seguridad y oportunidades de desarrollo comunitario a sus gobernados. Sin embargo, salvo casos excepcionales han manifestado su incapacidad e indolencia para combatir a los que transgreden la ley en sus estados.
Ahora, particularizando un poco más, en el dialogo que se propone ¿Quién representa el sector laboral? ¿Los lideres “charros” y corruptos de la CTM, de la CROC o de la UNT? ¿Quién representa el sector Académico? ¿La “brillante” y eterna líder del magisterio, Elba Esther Gordillo? De ser así, estaremos en presencia de otro “show mediático” lleno de intereses individuales y discursos demagógicos.
Soy un convencido de que estamos en un momento difícil pero también de oportunidad, soy un aferrado creyente de la ciudadanización de las organizaciones e instituciones. Ciudadanización que se debe dar no solo en apariencia sino en las entrañas del poder.
Dialoguemos señor presidente, pongámonos de acuerdo, opinemos, propongamos, comparto su preocupación y saludo su apertura para escuchar, cuente conmigo incondicionalmente. Pero respetuosamente, le solicito darle voz al ciudadano que sale a la calle sin saber si regresara a casa, al campesino que no tiene de otra que sembrar mariguana o se muere de hambre o lo matan de una bala, al profesor que enseña con lo mínimo necesario y no puede dar la educación integral que los niños y jóvenes merecen, al reportero que se juega la vida todos los días tratando de hacer su trabajo, a la madre de familia que sufre día a día por la seguridad de sus hijos, al joven sin oportunidades que es blanco fácil del crimen organizado, al policía y el soldado que valerosamente enfrenta el cáncer que hoy sufrimos.
La estabilidad y el futuro del país ya no debe quedar en las manos de unos cuantos, es hora de abrir las puertas y permitir la entrada de todos aquellos que tienen algo que decir.
México lo merece.
Hasta la próxima…
Autor: Rubén Salazar
rubsalazare@gmail.com
Twitter: @Ruben_Salazar