jueves, 8 de julio de 2010

LECCIONES DEL DOMINGO


MILENIO DIARIO
Autonomía relativa
07 De Julio De 2010

Algunas que se desprenden de los resultados del domingo son las siguientes:

El PRI es derrotable. Desde las elecciones del año pasado, el PRI construyó un discurso de que era invencible, que en el 2010 se llevaría el carro completo, que el 2012 le pertenecía y que todo era cuestión de un trámite interno. Este discurso fue aceptado por la mayoría de los opinadores. De esta manera, se hizo un ambiente que subrayaba la invencibilidad del priismo y señalaba —si no es que anunciaba, y en algunos casos, cantaba— su inevitable regreso. Veracruz y Durango siguen en la pelea. Total, que el discurso del carro completo se cayó de manera estrepitosa.

Peña Nieto no es garantía de nada. Lo único que puede garantizar el gobernador mexiquense es la presencia en los mitines priistas de La Gaviota para que los militantes la conozcan. La parejita lo mismo fue a Oaxaca, donde los disfrazaron y placearon como si fueran a aventar piñas en la Guelaguetza, que a comer molito con el sátrapa Marín en Puebla. Perdieron ambas.

Las alianzas funcionan con el candidato correcto. La pura unión de supuestas fuerzas electorales no da el triunfo. Se requiere que el candidato sea conocido y aceptado por el electorado. Los que ganaron son personajes que sabían su localidad a la perfección. El caso más significativo es el de Gabino Cué. Hubo un momento en que su nivel de conocimiento entre la población, era de 90 por ciento de la población y a su contrincante el 80 por ciento. Mantener un liderazgo local es más relevante que ser conocido en los llamados “medios nacionales”.

Las encuestas ya no son lo que eran. Resulta sorpresivo lo que ha pasado con las encuestas electorales en nuestro país. Bien señala Federico Reyes Heroles, ayer, que el desfase entre las encuestas previas y los resultados “habla de un pésimo clima de represión que inhibió a la ciudadanía encuestada”. Se suponía que eso ya lo habíamos superado.

Los pleitos internos son el preludio de la derrota. El PRI perdió con sus divisiones internas, pero también, y quizá más, el PAN y el PRD. Se pueden argumentar muchas razones por las que se perdió Zacatecas, pero el pleito entre la “izquierda” zacatecana no deja lugar a dudas del porqué de la derrota.

En el caso de Aguascalientes, la situación del PAN no pudo ser peor: un gobernador, supuestamente panista, que desde hace tiempo anunció su disposición a ayudar al PRI, que no dudó en tratar de meter a la cárcel al candidato de su partido (a estas fechas conserva la militancia blanquiazul) es la causa de la derrota.

En Tlaxcala, un añejo pleito entre la candidata y el gobernador dejó secuelas difíciles de superar. El PAN debe aprender de estos casos, muy similares a los de San Luis Potosí, Querétaro y Guadalajara, localidades que el año pasado perdió el panismo por conflictos internos.

Autor: Juan Ignacio Zavala
juanignacio.zavala@milenio.com

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