Adriana Morlett, una victima más de la inoperancia de la autoridad y la pasividad de una sociedad que sigue mirando en silencio cómo mueren sus compatriotas.
Descansa en paz Adriana.
Andrés Manuel López Obrador se ha convertido en el candidato que representará a la izquierda en los comicios presidenciales del año venidero. Está noticia no es de sorprender, lo verdaderamente inaudito es la pulcritud con la que fue ungido. Y es que de manera contraria a las formas que nos tiene acostumbrados la izquierda mexicana, todo transcurrió sin aparentes rupturas y con un insólito acuerdo de unidad por parte de los partidos políticos que lo postulan. No hubo acusaciones de fraude, no se desgreñaron simpatizantes de bandos contrarios y tampoco berrearon improperios.
Algo más que es de llamar la atención es la nueva faceta de “el peje”, ha dejado atrás la confrontación para enarbolar la bandera de la reconciliación a través de discursos marcadamente místicos basados en las enseñanzas del cristianismo. Si bien es cierto que esta nueva actitud le ha traído burlas y hasta críticas por parte de algunos medios que tradicionalmente lo han apoyado, también es real que su nuevo “estilo”, lo ha puesto nuevamente en las primeras planas de los periódicos y en los horarios estelares de la radio y televisión (Los mismos del mítico “cerco informativo”).
Ahora bien, reconociendo que hasta el momento las circunstancias le han sido bastante favorables, no podemos dejar de señalar que para conseguir ser verdaderamente competitivo le falta brincar varios obstáculos. Uno de ellos es mantener la unidad dentro del PRD, las tribus que conforman dicho partido son caníbales en potencia y en cuanto tengan oportunidad de lanzar un mordisco al vecino lo harán sin pensarlo dos veces. Otro más es el de hacer olvidar a los ciudadanos la prepotencia y falta de sentido democrático que a lo largo de ya varios años ha demostrado. ¿Cómo olvidar el desprecio a las instituciones, el cierre de avenida Reforma, el alegato polarizador, el desprecio clasista y la nula ética para reconocer su derrota en 2006?
Ya veremos si lo logra, por lo pronto ya arrancó lanzando flores y predicando el amor al prójimo para la creación de una “republica amorosa”.
¿Usted le cree?
Hasta la próxima…
Autor: Rubén Salazar
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