lunes, 20 de febrero de 2012

EL NIÑO PEÑA


MILENIO DIARIO
Autonomía relativa
19 de febrero de 2012


Un partido que gana posiciones, pero que no las defiende en la tribuna; un partido que gana votos, pero no elecciones. Ese es el partido que ahora abandera Peña Nieto.

El Partido Verde ya tiene candidato: Enrique Peña Nieto. Se trata de una candidatura hecha a la medida. El Verde es un partido frívolo, sin ideas; es un partido de júniors, un negocio de algunas familias, una marca sin rumbo, un grupo de amigos con más interés en el reventón que en el ejercicio del poder. Por eso Peña es el candidato ideal de ese partido.

Nada sabemos sobre los miembros del Partido Verde en los últimos años que no tenga que ver con el escándalo y la corrupción. Desde el senador Escobar que fue sorprendido hace unos años con una maleta llena de dinero, hasta la fiesta del tristemente famoso Niño Verde en la que una joven búlgara terminó lanzándose del piso 19 de un edificio en Cancún.

No conozco a nadie que recuerde un discurso de algún miembro de ese partido. Y es que sencillamente no los hay. Se sabe de sus negociaciones, de la venta de de sus votos, de su adicción al PRI, de sus spots, de sus actos de corrupción, de sus fiestas, de su vocación por la farándula. Eso es lo que sabemos del Partido Verde. Un partido que no es aceptado por sus pares internacionales. Un partido que dice respetar el orden natural y que propone la pena de muerte. Un partido que gana posiciones, pero que no las defiende en la tribuna; un partido que gana votos, pero no elecciones. Ese es el partido que ahora abandera Peña Nieto.

Si uno ve a las figuras del Verde, hijos de empresarios, de políticos, gente de la televisión, se entiende que Peña se sienta como en casa en ese partido. Uno puede imaginarse las conversaciones entre el candidato y los dirigentes de ese partido: balbuceos generales, chascarrillos idiotas, bromas de mal gusto, planes de fin de semana, lujos, dinero… completa distancia de la realidad del país.

La ecología, una materia vital en el mundo, que requiere de políticas públicas responsables y de visión de futuro, en el Partido Verde se reduce a usar una corbata verde como la que se puso Peña el día que lo ungieron como candidato. A eso reducen su simbolismo: a una prenda de ropa.

Ya veremos los planteamientos de la plataforma ecológica de Peña, nada habrá que le aporte el partido ecologista en esta materia. El aporte del aliado de los priistas es el silencio político, los spots en la tele y, como siempre, el dinero público que le corresponde.

El Partido Verde es una de las expresiones políticas más lamentables de nuestra vida pública, un membrete, un club de amigos que se reúne para ordeñar el erario, que tiene en Peña a un miembro destacado. Son tal para cual. El Verde tiene ya su candidato: el niño Peña.




Autor: Juan Ignacio Zavala
Twitter: @juanizavala
juanignacio.zavala@milenio.com

jueves, 16 de febrero de 2012

5 AÑOS DE UN MÉXICO DISTINTO


Hace poco más de 5 años, el presidente Felipe Calderón decidió enfrentar a las organizaciones criminales con todo el poder del estado. En ese momento los ciudadanos no podíamos dimensionar lo que esto significaba, pues históricamente había sido un discurso hueco recurrentemente utilizado por los anteriores inquilinos de los pinos. Esos mismos inquilinos que durante sus mandatos, nos habían presentado algunas detenciones de capos del narcotráfico así como unos cuantos decomisos de drogas, los cuales eran sobredimensionados por medios de comunicación afines al régimen, y que se utilizaban para respaldar el supuesto compromiso gubernamental de garantizar la seguridad del país.

Aun cuando a principios de 2007 el ejército empezó a movilizar tropas a lo largo del territorio nacional, la atención de la sociedad estaba en los dimes y diretes que se sucedían entre algunos actores políticos que reclamaban la legalidad de los resultados electorales del año anterior.
Sin embargo, el primer golpe de realidad llegó cuando en un centro nocturno de Michoacán, fueron arrojadas varias cabezas humanas acompañadas de lo que ahora conocemos como “narcomensajes”.
A partir de ese momento, la percepción de la ciudadanía con respecto al crimen organizado cambiaria radicalmente. Las noticias de decapitaciones, secuestros, ejecuciones masivas, extorsiones y la perdida de vidas de inocentes se convirtieron en el tópico central en los medios de comunicación. Era claro que el discurso y las acciones tomadas por el ejecutivo, habían provocado el inicio de una batalla cruenta que hasta el día de hoy, continúa generando una enorme marejada de opiniones encontradas con respecto a la utilidad de la misma.

Pero más allá del debate sobre la estrategia seguida por el gobierno federal para enfrentar a las mafias delincuenciales y los resultados alcanzados por la misma, está lo que como sociedad hemos asimilado a lo largo de estos 5 años.
En mayor o menor medida hemos sentido miedo. Pero al mismo tiempo, contemplamos ejemplos de valentía de comunidades enteras que han decidido no doblegarse ante la amenaza de los malhechores.
Hemos certificado la inacción de los gobiernos anteriores, que con indolencia permitieron que las organizaciones delictivas crecieran al amparo de su sombra. Más sin en cambio, y aun con todos los errores que pudiera haber cometido, estamos en presencia de la primer administración federal que verdaderamente las enfrenta.
Hemos sido testigos de la inoperancia y complicidad de autoridades estatales. Y sin embargo, tenemos evidencia inobjetable de la lucha que dan las fuerzas armadas en contra de aquellos que violentan las leyes.
Hemos reafirmado la nula capacidad e interés de ciertos políticos por el bienestar de la población. Y por otro lado, se ha dejado ver un sector que ha navegado contra marea proponiendo y generando leyes para enfrentar la problemática de inseguridad.
Hemos leído y escuchado en medios de comunicación a periodistas que han lucrado con la sangre de los muertos. No obstante, hay quienes honrando su oficio y compromiso con la verdad, han entregado su vida por mantenernos al tanto de la realidad en la que vivimos.
En algunos casos, hemos presenciado con pasividad como se asesina a nuestros jóvenes. Pero en oposición a esto, han surgido las figuras de padres de familia que con encomiable coraje han levantado la voz exigiendo justicia por sus hijos muertos.

Hemos y seguimos siendo parte elemental de un período crítico en la historia de nuestro país, y depende todos y cada uno de nosotros, que en un futuro no muy lejano este sea recordado como el tiempo en que la valentía y la responsabilidad de los mexicanos estimularon el resurgimiento de nuestra gran nación.


Hasta la próxima…


Autor: Rubén Salazar
rubsalazare@gmail.com
Twitter: @Ruben_Salazar