jueves, 25 de septiembre de 2014

LA FALLIDA CORTINA MEDIÁTICA

Una de las primeras acciones que ordenó Peña Nieto a su equipo cuando llegó a los pinos, fue la de implementar una estrategia de comunicación en la que la violencia que vive el país no figurara de manera preponderante en los medios informativos.

Durante el gobierno de Felipe Calderón, la línea de comunicación salida desde su oficina fue la de la lucha en contra de la inseguridad. Esto provocó que las crónicas, opiniones e investigaciones periodísticas estuvieran orientadas a ese tema.
Es claro que el área de comunicación social de Calderón falló en el control del mensaje, es más, fue tan ineficiente que con la intención de explicar sus decisiones, el propio ex presidente tuvo que manejarla personalmente.

Fue tal el descontrol, que hubo diarios de circulación nacional que a 8 columnas contabilizaban los asesinatos, se dio el boom de las páginas web “especializadas” y se volvió cotidiano el “lenguaje narco” (narcomensajes, narcoejecuciones, narcopolíticos, etc.).

Lógicamente toda esa incapacidad para matizar el mensaje y hacerlo digerible hacia la sociedad, resultó en una grave discrepancia de amplios sectores ciudadanos en contra de las acciones en materia de seguridad del gobierno panista. Basta recordar aquellas frases de “los muertos de Calderón”, “la guerra fallida de Calderón” y tantas otras que se volvieron virales precisamente por no contar con un contrapeso gubernamental adecuado.

Es por ello que Peña Nieto decidió que la violencia no sería eje de su discurso, y lo fundamentó en el compromiso de modificar los fondos y las formas de combatir la inseguridad, así como con acuerdos de no propagación de los mensajes que el crimen organizado envía al cometer acciones delictivas y que a su vez son reproducidas por los medios.

Es de reconocer que en un principio la estrategia le fue favorable, los periódicos dejaron de darle los grandes encabezados a los asesinatos y estos fueron sustituidos por las reformas llevadas a cabo en el marco del “Pacto por México”. Mientras tanto, en un segundo plano se dieron capturas de importantes narcos como el caso de “El Chapo” Guzmán, y de algunos cabecillas de “Los Caballeros Templarios”, ayudando en mucho al mensaje conceptual de un país más seguro.

Sin embargo, la cortina no se pudo sostener y la realidad empieza nuevamente a golpear la cotidianidad. Y paradójicamente esto se da en parte por una estrategia mediática orquestada por el líder de un grupo criminal.
“La Tuta”, guía de “Los Caballeros Templarios”, ha filtrado videos en donde se le ve acompañado de personajes que van desde presidentes municipales, periodistas, empresarios y llegan hasta el hijo del ex gobernador, Fausto Vallejo.

La lectura es clara, la violencia, impunidad y corrupción no se habían ido de Michoacán tal y como lo planteaba el mensaje oficial. Es más, las “Autodefensas” fueron parte de esa cortina, pues se les hizo ver como paladines del pueblo por los medios y hoy en día ya se documentan graves abusos de estos, cometidos en contra de la población civil.

Pero más grave aún es la sospecha de ejecuciones sumarias realizadas por elementos del ejército en contra de presuntos delincuentes. Específicamente, está el caso de Tlatlaya, Estado de México. De acuerdo a la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), el pasado 30 de junio se registro un enfrentamiento en ese lugar entre una patrulla del ejército y un grupo de hombres armados. En dicho evento habrían sido abatidos 22 civiles, hasta ahí todo parecía ser una de tantas balaceras.
Sin embargo, una investigación periodística fundada  en declaraciones de una testigo que se encontraba en el lugar de los hechos, sostiene la teoría de que se trató de asesinatos con todas las agravantes.

Por si esto fuera poco, está el secuestro y posterior homicidio del diputado federal, Gabriel Gómez Michel. A plena luz del día y en una de las avenidas más transitadas del área metropolitana de Guadalajara ocurrió su plagio.

A todo eso se suma el denunciado incremento en secuestros, las extorsiones que no cesan y la tasa de homicidios que no desciende.
 La violencia ha seguido ahí, no ha disminuido, la estrategia de comunicación de Peña Nieto se desmorona y los medios han tenido que retomar la agenda de inseguridad.


Como siempre, la sociedad es la más afectada, mientras que para nuestros gobernantes, su preocupación está en coser otra cortina para decir que todo va mejorando aún cuando el país se siga desangrando.


Autor: Rubén Salazar Espino
rubsalazare@gmail.com
Twitter: @Rubén Salazar

jueves, 18 de septiembre de 2014

LOS PELIGROSOS NIÑOS DEL ZÓCALO

El pasado 15 de septiembre los mexicanos conmemoramos un aniversario más del inicio de la guerra de independencia. Como cada año, el presidente de la república dio el tradicional grito para recordar a aquellos héroes que ofrendaron su vida por el ideal libertario y forjar una nación soberana.

Pero más allá del grito, está la fiesta. Y es que si los mexicanos nos caracterizamos por algo es precisamente por la pachanga.
La costumbre dicta que para celebrar nuestra independencia es vital cenar antojitos originarios de nuestro país, beber tequila y escuchar mariachi.
Adicionalmente, para muchos ciudadanos es toda una tradición familiar asistir al zócalo capitalino con la intención de disfrutar de la verbena popular que ahí se escenifica.

Bien, pues resulta que este año, a algún “perspicaz” mando militar o policiaco le preocupó que entre las ropas de las niñas y los niños que asistieron a la celebración en el primer cuadro de la Ciudad, se escondieran granadas, rifles de asalto o lanza misiles.

Las escenas reproducidas en diversos medios de comunicación dan cuenta del hecho y han causado una muy justificable ola de reclamos.
Fotografías que muestran a pequeñines de no más de 5 años siendo revisados minuciosamente por elementos de la policía federal son muestra de la “astuta” estrategia utilizada para salvaguardar la integridad de los visitantes así como la del presidente y sus acompañantes.

Es verdaderamente injustificable dicho cateo. En primer lugar porque atentan contra la dignidad de los infantes, en segundo término porque aún si los guardias de seguridad tuvieran la sospecha de que se utilizaría a un niño para introducir armas, la tecnología permite realizar escaneos sin la necesidad de “toquetear” e intimidar. Por último, está el hecho de que los policías en cuestión no están preparados para el trato de infantes en esas circunstancias.

El 15 de septiembre es uno de esos pocos días en los que el nacionalismo brota a raudales, es de esos pocos momentos en los que el himno se entona con verdadero ímpetu, pero sobre todo, es un día familiar en el que principalmente las niñas y los niños más pequeños se divierten e inician sus prácticas cívicas, mismas que debieran llevarles a la formación de su identidad mexicana.
Sin embargo, en esta ocasión la enseñanza que recibieron fue la del miedo y la prepotencia.


En conclusión, fue una enorme estupidez hacer dicho operativo, no encuentro ni una sola excusa válida para haberlo llevado a cabo, y creo que como mínimo alguien debiera ofrecer disculpas.


Autor: Rubén Salazar Espino
rubsalazare@gmail.com
Twitter: @Ruben_Salazar

jueves, 4 de septiembre de 2014

ME VERÁS VOLAR...

“Cerca del final, solo un paso más,
siento un deja vu, un deja vu”
Gustavo Cerati

Después de 4 años de permanecer en estado de coma ha fallecido Gustavo Cerati.

Icono latinoamericano incrustado en la cultura pop de la “generación X”, Cerati forma parte esencial de la fiesta que representaron los años ochentas.

Poeta convertido en músico o tal vez músico transformado en poeta, Cerati logró dar sentido a los pensamientos de millones de jóvenes de habla hispana.

Parteaguas en la difusión del Rock en español, Cerati modificó la forma en la que los medios masivos de comunicación concebían a la música pensada, escrita y expresada en castellano.

Acompañante involuntario en las juergas, en las soledades, en los amores y en las decepciones, Cerati estuvo siempre ahí, con su voz, con su guitarra.

Cerati, sí, Cerati, el Soda Stereo, el heredero de la contestataria poesía Argentina, el que sobrevoló Buenos Aires después de la dictadura, el que habló del  temblor en una época de terremotos, el que se despojó de los tabúes para decir que nada era personal, el que podía pararse en la cornisa o mirar el mundo desde una persiana, el de la música ligera... Sí, eso y más fue Cerati.

Su lugar en la historia musical y cultural ahí queda, permanecerá intacta de aquí a un millón de años luz, circulando incesante en los pulmones de los que respiramos la década de los ochenta y de quienes hoy descubren en sus letras el enunciado ahogado.

Gustavo Cerati se ha ido después de 4 años de dormir, de silencio y muy seguramente de soñar mil veces las mismas cosas.


Descanse en paz.


Autor: Rubén Salazar Espino
rubsalazare@gmail.com
Twitter: @Ruben_Salazar