sábado, 3 de septiembre de 2016

TRUMP Y LA INVITACIÓN

Por: Rubén Salazar Espino

(Foto propiedad de Internet)
En un escenario imaginario, supongamos que usted tiene un vecino que se dedica a insultarle cotidianamente.

El presunto personaje es el que tiene la casa más grande de la colonia, 4 automóviles, es dueño de algunos negocios de exportaciones e importaciones, es influyente y además se ufana de tener muy buena lana en el banco.

Cada que tiene oportunidad, el sujeto en cuestión, le mienta la madre en público, le grita que su familia está compuesta por delincuentes y que por esa razón piensa alzar la barda que divide sus hogares; especificando que el costo de la obra recaerá en usted.

Estimado lector, después de todo lo anterior, ¿invitaría al prepotente vecino a su casa para tomar café? Yo no.

Pues bien, eso es exactamente lo que el presidente Peña Nieto está haciendo con el señor Donald Trump. El candidato presidencial estadounidense, se ha cansado de lanzar improperios en contra de los mexicanos, lleva casi un año acusándonos prácticamente de todo, ello, ante la pasividad del gobierno mexicano. ¿Y entonces?, en lugar protestar por los dichos del Mr. Donald, Peña le invita amistosamente a visitar su residencia, nuestra residencia.

Pero no nos equivoquemos, la indignación no es para envolverse en la bandera y tomar las armas contra el invasor, no, la irritación es un acto de simple dignidad. Dignidad que por cierto, ya tenemos muy mancillada por nuestros gobernantes y clase política.

No debemos olvidar que Trump ha incitado a los grupos racistas en Estados Unidos para violentar mexicanos en aquel país, ha descalificado todo lo que huela a México y ha amenazado constantemente con medidas represoras. Si todo eso no es indigno, entonces no sé qué podría serlo.


La política internacional que nos muestra Peña Nieto es una más de sus fallidas estrategias. El resultado de la reunión con Trump es lo de menos, el daño ya está hecho. El impertinente vecino ya puede presumir que piso la casa de los ladrones y violadores mexicanos.


rubsalazare@gmail.com
Twitter: @Ruben_Salazar

miércoles, 17 de agosto de 2016

LA HISTORIA DE DANIELA, LA REALIDAD DEL MÉXICO INVISIBLE

(Foto propiedad de Internet)
Hace unos días la agencia periodística, Vice News, publicó el testimonio de una mujer que fue víctima de explotación sexual por parte del cártel de “Los Zetas”. En dicho relato, Daniela (nombre con el que se le identifica), narra terribles hechos que padeció en carne viva y otros tantos de los que fue testigo.

Tortura, sadismo sexual, esclavitud, asesinatos y tráfico de drogas son parte de la historia de Daniela y de decenas de jóvenes que caen en las garras del monstruo de la delincuencia organizada. Todo ello frente a la indolente y corrupta mirada de las autoridades.

Lo que platica Daniela es brutal, pareciera parte de una película de terror o de una serie policiaca norteamericana. Los actos que se le obliga a realizar a las y los esclavos del narco son atroces. La crueldad y perversión son lo cotidiano en la vida de las víctimas.

La joven originaria de Nicaragua retrata con sus dichos a los psicópatas que engrosan las filas de cárteles como el de “La última letra”. Habla de la masacre de migrantes en San Fernando, Tamaulipas, de sicarios que gozan con el dolor humano, del tráfico de órganos y la venta de niñas y niños a ciudadanos norteamericanos.

De igual forma, al hacer público su tormento, Daniela desenmascara la simulación de los gobiernos estatal y federal que en el discurso no se cansan en presumir el combate a la mafia, pero que en los hechos, ya sea por complicidad o incompetencia, nada han logrado para acabar con ella.

Por último y no menos grave, es la actitud de apatía por parte de la sociedad. La insensibilidad o el miedo provocan que la reacción ante el conocimiento del sangriento submundo que existe en México, sea de inmovilidad, de ceguera voluntaria, de explicaciones superficiales. La indignación, de manera conveniente, es por la sangre que se derrama fuera de nuestras fronteras mientras que la de casa es preferible esconderla bajo la alfombra.

Danielas debe haber por cientos, al momento que escribo estas líneas muchas de ellas deben estar sollozando en el obscuro rincón de una casa de seguridad preguntándose lo mismo que usted y yo:
¿Por qué las hemos dejado solas?, ¿por qué son invisibles para nosotros?, ¿por qué nadie escarba en ese podrido México y las rescata de la pesadilla?


¿Por qué? 


Autor: Rubén Salazar Espino
rubsalazare@gmail.com
Twitter: @Ruben_ Salazar