martes, 30 de noviembre de 2010

LA PUERTA


Nuestra indiferencia hiere, corrompe y provoca impunidad


La lluvia la obligaba a entrecerrar los ojos, ya de por si empequeñecidos por la sensación de cansancio. Sus pasos apurados, se confundían con el de los transeúntes que a esa hora de la noche no dejan de ser constantes. Ella sabe que después de andar dos calles más, encontrará la fachada color café, cuya puerta materialmente oxidada dará paso al encuentro con el otro mundo. Ese mundo donde su padrastro, no la despertará a la media noche con burdas caricias y susurros obscenos impregnados de ese maldito hedor a sucio. Ese mundo donde su madre no lacera su dignidad con el látigo de la ignorancia y la miseria. Ese otro mundo donde no importa la humillante indiferencia de una sociedad cada vez más corrupta y automatizada.

Ha recorrido ese mismo barrio desde hace casi un año, y esa noche, le sorprende no haber reparado nunca, en echar un vistazo de cerca de los aparadores de la juguetería que se encuentra en la avenida principal. De pronto, decide detenerse y su nublada mirada se dirige a la muñeca que sentada, le sonríe como si se burlara de su niñez olvidada en algún frío y oscuro rincón de su corazón. El pequeño vestido de color rosa que luce la muñeca con gran vanidad, contrasta con los jeans rotos y la chaqueta negra que ella usa desde hace tres días.

Una avalancha de sentimientos recorren su cuerpo, lo cual, le recuerda que debe continuar su camino a lo que ella llama su destino. Sin embargo, un detalle más la hace dilatar, un carrito color rojo que se encuentra a un costado de la muñeca de la sonrisa irónica. Como un destello, le viene el recuerdo de su pequeño hermano, un dulce niño de cinco años al que no ve desde hace seis meses y que llamaba de cariño “nene”. El deseo de escuchar sus risas y sentir sus pequeñas manitas acariciándole las mejillas, le provoca un mareo que la hace sentarse en la acera y comprobar que el líquido que baña su rostro, no es provocado por las gotas que caen del cielo, sino lagrimas que brotan desde su alma.

Se ha levantado y ahora corre con la fuerza que no recordaba tener, como si de pronto una mano invisible guiara su camino, llega al lugar donde alguna vez fue su casa y al detenerse frente a ella, siente la necesidad de vomitar. Se deja caer a un lado del basurero que grotescamente adorna la calle que apenas recuerda haber pisado alguna vez.

De pronto, se sacude al escuchar su nombre y encontrarse con el rostro maltrecho de una anciana que le parece familiar, las luces de los faros de un automóvil iluminan las facciones de la señora y le hace gritar de dolor al darse cuenta que es su madre. Intenta alejarse pero la sorpresa le ha paralizado el cuerpo y solo logra emitir la palabra “nene”. El fantasma de lo que alguna vez fue su madre, le mira y con una frialdad escalofriante, le responde que “nene” murió un mes atrás a causa de una caída provocada por un golpe que le propinó su padrastro.

La puerta oxidada se abre una vez más. Ahora, encontrará la mano siniestra que exprimirá la jeringa e introducirá el líquido espeso de la heroína. Ahora, la pequeña niña de 11 años, sólo quiere sentir las manos de “nene” acariciando las suyas.

Nuestros niños no son el futuro, son el presente… ¡No a la violencia en contra de ellos!

Hasta la próxima.

Autor: Rubén Salazar
rubsalazare@gmail.com
Twitter: @Ruben_Salazar

miércoles, 24 de noviembre de 2010

MIL MÁSCARAS


MILENIO DIARIO
Autonomía relativa
24 De Noviembre De 2010

La política da para todo. Desde personajes nobles que encarnan momentos de conmoción histórica, hasta personajes patéticos que mueven a risa y terminan causando lástima. En México padecemos personajes de este tipo. La izquierda radical se especializa en sacar y promover a personas con estas características. Van desde personajes del folclor hasta intelectuales, porros y periodistas para los que la coherencia no es un asunto digno de atenderse.

Ahora sale a escena nuevamente Mil máscaras. Y no me refiero al famoso luchador o algún danzante de carnaval. Se trata de la inigualable Yeidckol Polevnsky Gurwitz. Bueno, en realidad se trata de Ci-tlali Ibáñez Camacho, pero es más conocida como Yeidckol.

La senadora Polevnsky no deja de sorprender. Como si fuera un ser de fantasía al que se le quita una máscara y le queda otra y otra interminablemente, la legisladora perredista aparece ahora como la favorita de López Obrador para encabezar la campaña a gobernadora del PRD en el Estado de México. Doña Yeidckol por supuesto dijo que sí. Faltaba más.

Hay que recordar que la señora es empresaria y también política y también radical. No tiene problema en entrarle a todo. También es mamá. Y de las que apoyan a sus hijos, no se vaya a creer que no. Con la máscara de senadora, de perredista, de petista, de lopezobradorista, de nacionalista, no tuvo empacho en votar contra la ley antitabaco. ¿Es acaso fumadora empedernida? ¿Es una defensora a ultranza de las libertades? No. Lo que pasa es que su hija maneja las relaciones públicas de British American Tobacco México, poderosa tabacalera trasnacional.

Con la máscara de comunista total, doña Polevnsky se apersona en Cuba y se maravilla de los logros de la Revolución, de la lucha contra el imperialismo (en todos lados representado por la tabacalera que apoyó) y anhela cosas para su país. Se pone entonces la máscara de demócrata y declara: Hay gente sin conocimientos y desinformada que dice que no hay democracia en Cuba, pero yo ya quisiera esa democracia en México. No tiene que ir muy lejos la senadora para encontrar esa gente “sin conocimientos y desinformada”. Basta que se asome al espejo.

Una vez designada por López Obrador, Yeidckol Polevnsky sacó su máscara antipriista y juró ganarle a Peña Nieto. Un par de días después, con su máscara de senadora, apareció… ¡con Peña Nieto!, y dijo tener con él “un trabajo de pleno respeto”. No dijo en qué trabajan los dos con pleno respeto. Pero entonces se puso la máscara de pejista y dijo que el PRD estatal y nacional “me van a tener que apoyar.” Así de tranquila la solicitud de apoyo institucional.

De cualquier manera, va a ser interesante ver a Polevnsky en campaña. Quizá se ponga una máscara liberal o quizá la comunista, quizá se ponga la de empresaria o la de activista radical; a lo mejor usa una de neoliberal o la de estatista; quizá se ponga la de Citlali o la de Yeidckol. Eso sí, lo que no va a proceder con ella es la alianza electoral, porque ya dijo que sería “una alianza contra natura del agua con el aceite, que normalmente no se mezclan”. Y es cierto, pero parece que en su caso, que no es normal, sí se mezclan.


Autor: Juan Ignacio Zavala
juanignacio.zavala@milenio.com

jueves, 4 de noviembre de 2010

LOS JÓVENES MEXICANOS DE HOY


Para todos aquellos que creemos en un México mejor.

Históricamente, uno de los mensajes predilectos de los gobiernos mexicanos, ha sido el glorificar la fuerza y el porvenir de los jóvenes. Desafortunadamente, en la realidad, las oportunidades de participación social para aquellos a los que se debería entender como el soporte de la nación, han sido ínfimas. La poca intención por parte de los gobernantes para crear condiciones que fortalezcan el desarrollo juvenil, radica principalmente en la búsqueda de resultados inmediatos y a una evidente falta de visión a largo plazo. Enfocados en programas de “alto impacto”, las administraciones federales (principalmente las priístas) se dedicaron a destinar grandes recursos en esquemas populistas, que en muy poco aliviaron las necesidades de los grupos desprotegidos hacia los que en teoría estaban dirigidos.

Los jóvenes mexicanos de hoy, son sin duda, el reflejo de las desatenciones gubernamentales que sus padres padecieron en su momento. Sólo basta recordar los gritos desesperados de “la chaviza” en 1968 y 71, gritos que fueron callados a punta de bayonetas, las llamadas de atención en los 70´s y 80´s con el surgimiento de pandillas urbanas, conformadas por los llamados “chavos banda” y que sólo fueron utilizados como grupos de choque para beneficio del PRI.
La sangre y células de las muchachas y muchachos del presente, están en gran medida conformadas de esas generaciones reprimidas y manipuladas por la mezquindad del poder político.
Es por ello, que los hechos de violencia en los que recientemente se han visto involucrados jóvenes, no debe interpretarse como casual sino causal. Es decir, los asesinatos de jóvenes ocurridos en Cd. Juárez, Tijuana, Tepic y en la Ciudad de México han sido a su vez, perpetrados por jóvenes que en su mayoría provienen de familias desintegradas, de bajos recursos económicos y en algunos casos, con antecedentes de padres delincuentes.

Durante décadas, los grupos del crimen organizado, han sabido aprovechar la desprotección en la que se encuentran “los chavos” y los han utilizado, en la venta y consumo de drogas. Les han enseñado a robar, secuestrar y asesinar. Han traficado con sus órganos y comercializado sexualmente con sus cuerpos. Desafortunadamente, eso siempre ha sucedido. Sin embargo, actualmente lo percibimos de manera más clara. La razón del porque lo palpamos de esta forma es simple. A partir de que el presidente Calderón determina emprender una lucha en contra del crimen organizado, los medios de comunicación, la clase política y la sociedad civil comenzamos a descubrir el velo que a lo largo de los años nos había cegado ante una realidad que de manera tramposa y hasta cierto punto conveniente negábamos.

Desgraciadamente, se siguen escuchando voces que culpan al gobierno federal de las muertes, alegando que el enfrentar a los grupos delincuenciales es un error y que sería mejor pactar con los malhechores o en el mejor de los casos dejarlos “trabajar” tranquilos. Entre los que hacen coro a esas voces, se encuentran medios de comunicación que cínicamente publican entrevistas con narcotraficantes, políticos opositores que al más puro estilo vampírico, drenan la sangre de los muertos para empoderarse y erigirse como los dueños de la verdad y un sector de la sociedad que no termina de entender que quienes han jalado del gatillo para asesinar, quienes han llevado la droga a las puertas de las escuelas, quienes han destruido la estabilidad emocional de madres y padres de familia son aquellos a los que hoy combate el gobierno de Felipe Calderón.

Es hora de la autocrítica, del despertar hacía una nueva política social en donde se incluyan mejora en educación, en donde se prevenga la adicción y sobre todo, en donde nuestro jóvenes puedan vivir plenamente.

La lucha debe continuar.


Hasta la próxima.

Autor: Rubén Salazar
rubsalazare@gmail.com
Twitter: @Ruben_Salazar