lunes, 14 de diciembre de 2009

DICIEMBRE CHILANGO


MILENIO DIARIO
Autonomía relativa
Juan Ignacio Zavala
13 DE DICIEMBRE DE 2009

Vivir en la Ciudad de México resulta asfixiante. Todo es a lo grande. Las distancias son enormes, el tráfico es demencial, los aguaceros son torrenciales y uno no termina de acostumbrarse a vivir en un lugar con vocación sísmica. El pandillerismo, el atraco, las grúas (que operan hasta los domingos), los valet parking, los ‘viene viene’ que se adueñan de las calles… En fin, que la ciudad tiene muchas y muy variadas calamidades.

Sin embargo, a mí me gusta vivir en esta ciudad. Soy chilango, hombre de asfalto. Me gustan sus opciones, las facilidades que ofrece de ir a uno u otro lado. Es una ciudad dinámica, en la que pasan cosas todos los días. Aterrizar de noche en la Ciudad de México será siempre un espectáculo, es una aproximación a lo enorme, es la idea de que uno es devorado por ese monstruo de millones de luces, y es que, claro, hemos de ser los únicos con un aeropuerto en medio de la ciudad. Y es ahí donde comienza para muchos el intento de conocer, de descifrar la magnitud y los sinsentidos que sólo entendemos y propiciamos los propios chilangos en nuestro propio caos.

Me gusta vivir en esta ciudad. Es una de las cosas más divertidas que hay. Las calles son una feria donde puede pasar todo: que te asalten, ver a una mujer pateando un coche e insultando al conductor, un tragafuego pintado de plateado, un payaso cargando a un niño con un máscara de Salinas, vendedores que lo mismo te ofrecen un paraguas que una cajota de cerillos. Gente corriendo, parejas de la mano que atraviesan avenidas preocupados o compungidos. O felices. Y nuestro tonito, el cantadito chilango con toda su variedad de palabrejas, motes, albures y esa elasticidad que le damos a las palabras para darles otro significado, otro contenido.

Me gusta la ciudad y he padecido más de diez años de gobiernos perredistas. Pero he de decir que en este último gobierno se han llevado a cabo algunas actividades que celebro. En este espacio he criticado a Marcelo Ebrard por muchas cosas: que si cocina galletitas en la tele, que si es co-conductor de programas de espectáculo, que si está a la espera de lo que le ordene El Peje, que si le dicen Matute. Por alguna u otra razón, Ebrard aparece en esta columna de vez en cuando.

Festejo algunas acciones de gobierno porque, independientemente del partido al que pertenezca el gobernante, o yo, en nada desmerece reconocer lo que se hace bien. Fue el caso cuando sacó a los vendedores ambulantes del centro y pudimos apreciar, por primera vez en décadas, cómo eran ciertas calles de la ciudad. Al margen de la vocación que tiene por el gigantismo el jefe de Gobierno, hay que decir que la pista de hielo le da grandes momentos de felicidad a miles y miles de chilangos que estaban condenados a pasar diciembre sin gozar las plazas públicas; las exposiciones en el Zócalo llevan arte y fantasía a quienes de otra manera no se pararían en un museo. Los domingos se cierran calles de la ciudad y la gente sale sola, en pareja, en familia o en grupos de amigos andan en bicicleta o patines y dan una vuelta por lo que en otros días puede ser su infierno. No se trata de políticas públicas de fondo, pero sí de un esfuerzo por acercar la ciudad a sus habitantes y hacernos la vida un poco más ligera. Eso, se agradece.

Autor: Juan Ignacio Zavala
juanignacio.zavala@milenio.com

martes, 17 de noviembre de 2009

EL DESTINO DEL DINERO


MILENIO DIARIO
Acentos
Juan Ignacio Zavala
15 DE NOVIEMBRE DE 2009

Hoy tendrá que anunciarse el Presupuesto de Egresos para el año que entra. Durante la semana hemos atestiguado la forma en que se han llevado a cabo las discusiones en la Cámara de Diputados en una de las tareas fundamentales que realizan cada año los legisladores.

El destino del dinero público es lo que se decide hoy. Es claro que los partidos políticos desean, a través del diseño del presupuesto, favorecer las políticas públicas que encabezan sus gobiernos. Carreteras, construcciones, educación, salud, seguridad, en fin que todo pasa por San Lázaro. No sabemos bien a bien cómo va a quedar, pero lo menos que podemos esperar es que se obtenga un presupuesto austero, responsable y comprometido en lo social.

Supongamos que así será y que tendremos un producto serio como resultado de las discusiones de la semana. Es más, podríamos, como muchos sugieren, imaginar que en la Cámara de Diputados hubiera una oficina de personas profesionales, capaces, preparadas y sin ningún compromiso partidista, que se dedicaran exclusivamente, cada año, a la elaboración del presupuesto posible y deseable. Imaginemos que así pasa con la elaboración de tan relevante programa: solamente hecho por profesionales y aprobado por los partidos porque confían en la seriedad y profesionalismo de ese equipo dedicado tiempo completo al tema. ¿Ahí acaba el problema? No. Tenemos otro y más grande: quiénes y en qué gastan ese dinero.

Me refiero a los gobernadores. Hemos visto en los últimos días sus visitas a la Cámara de Diputados para abogar, dicen, por las necesidades de sus respectivas entidades. Declaraciones, discursos, exigencias de recursos para dotar a sus estados de infraestructura en diversos rubros son la tónica de los paseos de los gobernadores por el recinto legislativo. Pero realmente, ¿para qué quieren el dinero?

Los gobernadores del PRI armaron una comilona en San Lázaro para agasajar… ¡a los diputados del PRI! Varios de los mandatarios estatales llegaron en helicóptero al banquete. Según supimos hubo camarones gigantes, cortes de carne de primera calidad y, claro, buenos vinos y digestivos y todo lo demás que les pueda permitir a los priistas un clima de distensión para llevarla tranquila ¿Para eso quieren el dinero público? ¿Para comprar camarones, viajar en helicóptero y chupar tranquilos?

Se entiende que hacen más cosas. Por ejemplo, el gobernador Moreira despliega a nivel nacional una campaña de publicidad en la que promueve su imagen de la mano, claro, de un conductor de programas de la farándula. Fidel Herrera vino a los toros, para lo cual también se trasladó en helicóptero, mientras en su estado municipios enteros eran arrasados por las tormentas.

El dinero federal que se va a los gobiernos estatales debe estar etiquetado y solamente se debe usar para lo que se designa. Es fundamental que sepamos adónde se va el dinero de todos. Los gobernadores, aunque no lo hagan en su entidad, deben someterse a reglas de transparencia similares a las del gobierno federal cuando se trata del uso de fondos federales. Es la única manera de que sepamos realmente para qué quieren el dinero. Sino solamente aumentarán los camarones y los helicópteros.

Autor: Juan Ignacio Zavala
juanignacio.zavala@milenio.com

lunes, 26 de octubre de 2009

BASTARDOS SIN GLORIA


MILENIO DIARIO
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Juan Ignacio Zavala
25 DE OCTUBRE DE 2009

Los diputados tienen un gran sentido de la trascendencia. Cuando asisten a sus sesiones lo hacen henchidos de amor patrio. No hay nada que los haga dar marcha atrás en la búsqueda de su noble meta: hacer el bien al pueblo de México —que para eso los eligió— y pasar a la historia.

Por supuesto que hay diversas maneras de lograrlo y cada quien lo hace según sus capacidades y posibilidades. Así, hay quien algún día decidió ponerse una máscara de cerdo y hay quien decidió comportarse como tal y sin máscara (caso PT de la actual legislatura). Hay quien ha subido borracho a hablar a la “tribuna más alta de la patria” —como le dicen ellos— y quien se ha muerto en una sesión; hay quien se ha retado a golpes y quien simplemente los ha propinado.

De todo hay y de todo ha pasado por ahí. Ingenieros, arquitectos, economistas, abogados, maestros, amas de casa, campesinos, júniors, dipsómanos, personas con antecedentes dudosos y con futuro delictivo; futbolistas, medallistas olímpicos, luchadores (sociales y del ring), filósofos, poetas, historiadores y, por supuesto, profesionales de la patada y el escupitajo.

Al entrar en San Lázaro algo sucede con el ciudadano que se transforma en diputado. Algo deben darles junto con su pin de oro, su curul y su identificación porque inmediatamente cambian el gesto y se convierten en padres adoptivos de la patria. He preguntado si les dan pastillas, un jarabito o un brebaje mágico. Me dicen que nada. Esta respuesta no es satisfactoria porque es inexplicable la conducta que desarrollan a lo largo de tres años.

El diputado se desplaza por los restaurantes con desplantes de “seguro me conocen, ¿verdad?”. Saluda inquiriendo con la mirada “¿no me has visto en las fotos de los periódicos?” (se refieren a alguna imagen repartiendo codazos, asaltando o defendiendo la tribuna —depende la situación— o simple y sencillamente, durmiendo). Se sienta a la mesa con la mirada puesta en la puerta para ver quién entra y después recorre el salón con los ojos, pendiente por si hay alguien para darle un abrazo o por lo menos levantar la mano saludando. Habla por celular con voz muy alta o como si estuviera pasando en clave un secreto de Estado. Cuando se van es inevitable que la gente pregunte: “¿Quién era ese pendejo, eh?”

Si ahí quedara la cosa no habría problema. Sin embargo, como ya vimos esta semana, son los que deciden cuántos impuestos cobrarnos. La mayoría de ellos no saben lo que votan y después dicen que no se dieron cuenta, porque las sesiones “fueron agotadoras”. Son incapaces de generar una política de largo plazo. El año que entra presenciaremos el mismo espectáculo de los impuestos.

Es un grupo compacto de 500 ciudadanos abiertamente despreciado por millones de conciudadanos. Quizá por eso hacen su microclima. Se comportan de manera extraña, sin ningún temor al ridículo, se abrazan y se agreden entre ellos, juntos reviven las batallas patrias más encarnizadas; son 500 Juanes Escutia, cada uno envuelto en la bandera, buscando un cacho de gloria.

Autor: Juan Ignacio Zavala
juanignacio.zavala@milenio.com

miércoles, 21 de octubre de 2009

VOLVER A TOMAR


MILENIO DIARIO
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Juan Ignacio Zavala
21 DE OCTUBRE DE 2009

Ya volvieron a tomar la tribuna. Parece que la tomadera es un verdadero vicio entre los seguidores de AMLO. Han dicho no a la creatividad y recurren como desde hace años al recurso de impedir que se trabaje. Nada bueno se puede esperar de quienes tienen como primera reacción la violencia, el descontón y “tomar” la calle o “tomar” la tribuna, o lo que sea, pero tomar algo.

La creatividad en materia de manifestaciones políticas en el mundo es amplia y tiene diversas facetas. Desde Gandhi y su resistencia pacífica —algo que es verdaderamente impensable en esta época en México— con alto contenido filosófico y político. En Europa es conocido el famoso pastelazo, consistente en acercarse a un primer ministro o funcionario importante y embarrarle en la cara un plato de merengue. O el célebre zapatazo contra Bush.

Si uno se pone a recordar se dará cuenta que siempre hay en algún lado un brote de creatividad respecto de la manera de manifestarse en distintas épocas y sectores. En el 68 se hicieron famosas pancartas, por ejemplo, la de “Vacune a su granadero”; o las que recorrieron el mundo con aquello de “La imaginación al poder” o la de “Sé realista, pide lo imposible”. Las bardas y cartulinas son elementos que han despertado la creatividad por doquier, como la muy mexicana aparecida hace varios años que decía: “Ya basta de realidades, exigimos promesas”. O los gritos invariables durante décadas de “No somos uno, no somos cien, prensa vendida cuéntanos bien”.

Hace poco tiempo en Estados Unidos ha resurgido la propaganda antigubernamental encabezada por grupos ultra: el foco es el presidente Obama, a quien tachan de comunista. En avenidas principales de ciudades importantes es común encontrar algún republicano vendiendo propaganda anti-Obama, “I was antiobama before he was cool”, dice un pin para colgar en la ropa. “In God we trust, in Obama not so much”, sentencia otro. Son ya famosos los carteles que contienen la cara de Obama con la leyenda “Socialism”.

Una rápida vuelta por la segunda mitad del siglo XX nos puede dar una idea de lo que en diferentes naciones se hacía para manifestar una idea o una posición respecto de algún tema. ¡Cómo olvidar las flores en los rifles de los soldados! Los alemanes del oeste con letreros de “Bienvenidos a casa” para los alemanes del este hace exactamente 20 años. O aquella manta en Estados Unidos “Nobody tells the true: vote for nobody”.

Total que no falta quien diga, y con razón creo yo, que la manifestación política podría derivar en ocasiones en una especie de arte político. En México andamos volando bajo en el aspecto de la creatividad. Por ejemplo, en diversos países las manifestaciones contra el G-8 son las botargas de los presidentes de los países miembros del grupo. Lamentablemente, en México la única botarga famosa es la del Doctor Simi, y ya son célebres los videos en You Tube de jóvenes que corren para estrellarse con el mono en plena calle.

Mención aparte merecen las manifestaciones de nuestra izquierda ultra en la Cámara de Diputados. Se les va en “tomar”, en asaltar los espacios públicos. La creatividad no es lo suyo, el trabajo tampoco. Ya volvieron a tomar.

Autor: Juan Ignacio Zavala
juanignacio.zavala@milenio.com

lunes, 19 de octubre de 2009

EL SUBORDINADO


MILENIO DIARIO
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Juan Ignacio Zavala
18 DE OCTUBRE DE 2009

El caso de Luz y Fuerza es uno de esos temas en que la ciudadanía toma una postura, a favor o en contra, pero tiene una opinión. Lo mismo pasa en el caso de los políticos. Forzados por la opinión pública, deben tomar una definición. En el PRI, por ejemplo, tomar definiciones les cuesta trabajo y por lo tanto consideran que mejor se den opiniones individuales que tener que tomar una posición institucional al respecto. La definición no es lo suyo. Ya en una ocasión mencioné en este mismo espacio que su ideología era de extrema ambigua: lo mismo están a la derecha que corren hacia la izquierda.

Sin embargo, hay que hacer notar que a nivel individual, algunos destacados priistas no dudaron en emitir su opinión al respecto. Dejarle claro a la ciudadanía qué es lo que se piensa sobre asuntos de interés público es una obligación del político con la población. Y, ventajas de la democracia, si no lo quieren hacer ahí están los medios de comunicación obligándolos a tomar una posición.

Por eso mismo, llama la atención el papel de simple subordinado que ha decidido jugar Marcelo Ebrard, jefe de Gobierno del Distrito Federal, en las últimas semanas. Si durante unos meses lo vimos alcanzar cierta estatura respecto de las decisiones que debía tomar, parece que se trató de simplemente una ilusión. Como a los bebés que comienzan a caminar, vimos a Marcelo hacer algunos solitos que anunciaban su capacidad de tener movimiento propio. Pero no acababa de sentirse contento cuando llegó papá Andrés y lo sentó de nuevo en la carriola.

Haces unas semanas hubo quien pensó que se había logrado una gran operación política con Juanito. En realidad lo que hizo Marcelo fue cumplir al pie de la letra lo que le ordenó Andrés Manuel antes de las elecciones. Todo lo que dijo AMLO que debía de pasar fue cumplido escrupulosamente por el jefe de Gobierno que, temeroso de la ira de su líder, se escabulló para no explicar su obediencia ciega.

Pero la cosa no termina ahí. Quien está acostumbrado a que se le rinda tributo y pleitesía no encuentra satisfacción: exige más cada vez, se vuelve insaciable, no hay sacrificio ni alabanza que le rinda el súbdito que le parezca suficiente. Así, en el caso de Luz y Fuerza, a Marcelo no lo dejaron hacer su solito —si es que llegó a pensar en hacerlo.

Desde que la hoy jefatura de Gobierno del Distrito Federal era regencia, no se veía tal indignidad en un gobernante capitalino. La abyección mostrada por Marcelo ante su jefe es escandalosa. Nada le importó al titular de Gobierno, mandó quitar la Feria del Libro para que pudiera llegar al Zócalo su patrón con las huestes de Esparza. La sumisión mostrada en esta semana muestra claramente que no es él quien gobierna la ciudad.

Claro que no todo ha de ser humillación pública para el jefe de Gobierno. Se acerca diciembre y seguramente lo volverán a dejar ir a la tele a hornear galletitas navideñas. O a lo mejor nos sorprende en noviembre con un sabroso pan de muerto.

Autor: Juan Ignacio Zavala
juanignacio.zavala@milenio.com

miércoles, 14 de octubre de 2009

LA DEFENSA DE LOS PRIVILEGIOS


MILENIO DIARIO
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Juan Ignacio Zavala
14 DE OCTUBRE DE 2009

Pocas cosas unen tanto y dan tanta satisfacción en este país como el fin de los privilegios. No podemos negar que somos una nación que ha crecido por generaciones en la educación del privilegio en todos los niveles: privilegios políticos, empresariales, sindicales, culturales, deportivos. No hay área que la cultura priista del pasado, en sus 70 años de predominio, no haya tocado.

El fin de los privilegios es y ha sido un pendiente de reivindicación de nuestra reciente vida democrática. Son muchas voces las que de manera constante y persistente han reclamado más que una acción de justicia, un evento justiciero que pueda ajustar cuentas con el pasado de corrupción y de impunidad que imperó en el país. Acostumbrados a las tropelías de todo tipo, también contemplábamos, sin queja alguna, los abusos del poder. Se suponía que los que gobernaban lo podían todo porque lo controlaban todo. Daba igual que se fuera culpable o no, la mano poderosa del gobierno alcanzaba a su enemigo y “armaba el caso”.

Con el paso del tiempo vimos que el poder estaba repartido en varios sectores y que las posibilidades de la impunidad no estaban solamente del lado de los gobernantes. Los sindicatos en México son desde hace años sinónimos de corrupción, ineficiencia e impunidad. Cuestan enormes cantidades de dinero a los ciudadanos e impiden, por lo general, el avance y desarrollo en áreas sustantivas lo que los hace doblemente costosos.

Todos sabemos lo que cuestan, lo que hacen y lo que impiden hacer. Pero hay quienes, a pesar de saberlo, insisten en defender su existencia. Algún interés tendrán. Los pueden defender, pero a los ojos de todos quedará claro qué es lo que pretenden. Nada ganan defendiendo privilegios y canonjías; nada ganan al tratar de legitimar el chantaje como política sindical, ni al favorecer el dispendio del dinero de todos a favor de unos cuantos. Cuarenta y dos mil millones de pesos es mucho para que se lo reparta un sindicato. Por supuesto que terminan haciendo gimnasios y lienzos charros y a saber qué tantas otras cosas más. Con razón entre ellos dicen que “mataron a la gallina de los huevos de oro”.

Las escenas de apoyo al SME no parecen tener nada qué ver con lo laboral, tiene qué ver con la frustrada expresión política de un grupo con amplia capacidad de propaganda. Es el mismo grupo que viene de lejos, del pasado que más nos apena. Son ellos lo que insisten en ese torpe debate del pasado contra el futuro, los que insisten en que éramos mejores hace 30 años. Y son ellos los que han sobrevivido en los mismos lugares públicos desde hace tanto tiempo. Hay que reconocer que tienen habilidad.

Es claro que en México hay quienes luchan sin descanso por defender sus privilegios: hacen marchas, generan comunicados, visitan líderes, tienen legisladores, los apoyan partidos políticos y, por lo tanto, no dudan en gritar sus amenazas. La aprobación generalizada de la opinión pública a la medida tomada por el gobierno en el caso de Luz y Fuerza del Centro es una muestra de que hay decisiones que son buenas en lo general y que eso es precisamente lo que debe generar un gobierno: el bien común, por encima del privilegio de unos cuantos.

Autor: Juan Ignacio Zavala
juanignacio.zavala@milenio.com

lunes, 12 de octubre de 2009

LAS BUENAS CONCIENCIAS


MILENIO DIARIO
Acentos
Juan Ignacio Zavala
11 DE OCTUBRE DE 2009

La tentación de dominar sobre la vida de los demás se da de mil formas y en todas partes. No es algo que sea exclusivo de los gobiernos o de los padres de familia. Esta tentación por supuesto acompaña a quienes ejercen de alguna manera algún tipo opinión en el foro público.

Normalmente asociada a la derecha, la moralina, la voluntad de imponer criterios morales a los demás, en realidad se pasea por todas las corrientes ideológicas. En nuestro país es añeja la crítica que se hace a quienes son católicos y más aún si son de provincia, peor aún si son de Guanajuato, y la cosa se encarniza si son del PAN. Basta que algún panista diga algo sobre la vestimenta femenina o que diga lo que piensa sobre el aborto para que la izquierda “seudoprogre” que tenemos inunde los medios acusando fascismo, derechización, pensamiento “ultra”, nazis, nos quieren “guanajuatizar”. Hacen causa común contra lo que consideran una imposición moral.

Bien. En esta ocasión, la guanajuatización corre a cargo de un sector de la izquierda progre, que deja en claro con esta acción su vertiente fanática, su proclividad moralista y su vena autoritaria. La víctima es, ni más ni menos, que Gabriel García Márquez. ¿ Y dónde están esas buenas conciencias? Escondidas en la falsedad de su corrección política.

En un espléndido artículo titulado “La moral es asunto de tiempo” (MILENIO, 08/10/09), Eliseo Alberto explica parte de la censura a la filmación de Memoria de mis putas tristes. El director sería el danés Henning Carlsen, reconocido internacionalmente, y el guionista, el francés Jean-Claude Carriere, autor de guiones como Dantón, La insoportable levedad del ser, Cyrano de Bergerac, entre otros, nos dice Alberto. Pero para algunas ONG el asunto es inmoral porque trata de un anciano pederasta.

Lydia Cacho —que ha llevado a cabo luchas admirables— ha señalado con el dedo la novela y reprochado el intento de filmación de la película. Pero olvida que la literatura no está para dar lecciones de moral. Para eso está la religión o sus convicciones o lo que ella tome como bandera, precisamente, moral. ¿Qué sigue? ¿Los viejitos quemando libros de El amor en los tiempos del cólera? ¿Prohibir la Crónica de un secuestro, porque puede ser una apología del delito? ¿Suprimir la venta de La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y su abuela desalmada? Es una menor que es prostituida por su abuelita… ¡Y ya hay película! Habrá que quemarla porque puede darle ideas a las abuelitas de qué hacer con sus nietecitas.

La censura es el paso previo a la dictadura. Los regímenes totalitarios empiezan, y no descansan, censurando libros y películas. No importa si es Hitler, Stalin o si es Fidel, prohibieron literatura por igual. Y como dice Rafael Pérez Gay, en cuestiones de literatura siempre hay que estar contra la realidad y a favor de la ficción.

Hay que dar esta batalla. La intolerancia sale igual desde la derecha que desde la izquierda. Ultras hay en todos lados y quieren imponernos su forma de pensar, de leer, y hasta de interpretar un texto. Cuidado. Han salido a la calle con sus antorchas. Son las buenas conciencias.

Autor: Juan Ignacio Zavala
juanignacio.zavala@milenio.com

viernes, 9 de octubre de 2009

EL ESTALLIDO SOCIAL


Hambre, pobreza, inseguridad, desempleo son algunos de los problemas a los que nos enfrentamos día a día en México. Según cifras oficiales, el número de pobres y desempleados se ha elevado dramáticamente en lo que va del año, la inseguridad sigue teniendo a los ciudadanos en alerta constante y el deterioro del poder adquisitivo de los mexicanos se hace cada vez más patente.

Diversas voces señalan, que debido a todo lo anterior, en el país están dadas las condiciones propicias para un estallido social. A primera vista, no parecería tan descabellada la idea de que la desesperación y el hartazgo, pudieran incitar a un levantamiento armado. Sin embargo, a los que advierten una respuesta violenta por parte del pueblo, se les olvida que apenas hace tres meses, ese mismo pueblo salió a las calles a emitir su voto de manera responsable y pacifica. Con ello, la ciudadanía apostó por la vía política, confiando en que aquellos que ahora son sus representantes en el poder, contribuirían con ideas y proyectos que consiguieran resolver gran parte de los males que aquejan al país.

Desgraciadamente, todo nos indica que el mensaje de civilidad ciudadana no ha sido valorado por la llamada “clase política”, ¿ejemplos? El pusilánime capitulo tragicómico de “Juanito”, la psicosis del asambleísta priísta Cristian Vargas, quien escudado en su fuero decide romper puertas y retar a golpes a quien no comparte sus ¿ideas?, las payasadas y bravuconadas del diputado federal por el Partido del Trabajo (PT) Fernández Noroña, la insensibilidad de López Obrador, que presencia como un auto que forma parte de su comitiva, arrolla y mata a un humilde campesino y el autoproclamado “presidente legitimo” prosigue su camino como si nada hubiera pasado, la dirigencia del Sindicato Mexicano de Electricistas históricamente corrupta e ineficiente, que exige ser reconocida, a pesar de haber cometido fraude en su elección interna y que marchan orgullosamente del brazo de pseudo lideres de izquierda, mientras amenazan con “bajar el switch” y dejar sin energía eléctrica a millones de ciudadanos.

Las muestras de inconciencia política abundan y en ellas se encuentra el verdadero detonante social, más desesperante que el hambre, la pobreza o el desempleo, es ver el denigrante espectáculo que todos los días nos muestran los que deberían trabajar para sacar al país de la terrible situación en que se encuentra, y son precisamente ellos y solamente ellos, los que con sus vergonzosas actitudes pueden provocar el tan mencionado estallido social.

Autor: Rubén Salazar
rubsalazare@gmail.com

jueves, 8 de octubre de 2009

CHANTAJE SINDICALIZADO


MILENIO DIARIO
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Juan Ignacio Zavala
07 DE OCTUBRE DE 2009

El chantaje, dicen los historiadores, no es el oficio más viejo que se conoce, pues ese lugar corresponde a la prostitución. Debe ser el tercero o el cuarto. Por lo tanto, el chantaje no es algo exclusivo de los mexicanos. Sin embargo, no podemos negar que en algunos rubros hemos logrado un lugar destacado en la materia. Normalmente ligado a la conducta ilícita de alguien, el chantaje logra grandes ganancias cuando el que lo ejerce carece de escrúpulos. De esta manera la delincuencia organizada o la mafia son muestra, ejemplo, de lo que es el chantaje a escala criminal.

En México, el chantaje de esta semana se llama: “Bajaremos el switch” y corre a cargo de Martín Esparza y una buena parte del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME). Si no nos dan lo que exigimos, dejamos sin luz a la ciudad, deslizan en tono amenazante. Nosotros somos los que sabemos de este asunto, no en balde nos hemos heredado las plazas: aquí han trabado el abuelito y el nieto, afirman orgullosos de su control en el mercadeo de plazas. O se hace lo que decimos, que no tiene por qué no hacerse pues llevamos años en lo mismo, o les inundamos las avenidas, les sacamos mujeres y niños, les armamos un clima de violencia. Total, somos miles, advierten, mascullando la palabra sabotaje.

Son decenas de miles de millones de pesos los que se destinan cada año al SME. Hay cálculos que aseguran que ese sindicato recibe más que lo que le dan a la UNAM y al IPN juntos; 40 mil empleados y 23 mil jubilados. Trabajadores con índice de productividad bajísimo. Pero no se crea que en comparativos internacionales, sino nacionales. Con la CFE por ejemplo, se debe 20 veces el valor de la empresa; cada mexicano, incluidos bebés y ancianos, tiene que darle 400 pesos al año a la empresa, señaló ayer Federico Reyes Heroles.

“Yo gané la votación”; “me hicieron trampa”; “se unieron los poderes fácticos para afectarme”; “están coludidos con la plutocracia”; “me hicieron fraude”; “esta es una decisión de más arriba”; “se trata de favorecer las grandes trasnacionales”; “es parte de un programa para entregar al país a los intereses extranjeros”. ¿Cuánto tiempo llevamos escuchando las mismas consignas? —porque eso son, consignas que tienen que ver, ésas sí, con intereses políticos y causas extranjeras. Debemos asumir que estamos ante profesionales del chantaje.

Pocos temas unen a la llamada “comentocracia”. El chantaje permanente del SME es uno de ellos. Los mexicanos recibimos de Luz y Fuerza del Centro un servicio de ínfima calidad y carísimo. Pero más allá de lo que pagamos en el recibo es lo que estamos pagando en concesiones a un sindicato que ha hecho del cohecho, la canonjía y el chantaje parte de sus principios sindicales, pues han sido su modo de supervivencia. Es hora de bajarles el switch.

Autor: Juan Ignacio Zavala
juanignacio.zavala@milenio.com

lunes, 5 de octubre de 2009

ACTIVISTAS


MILENIO DIARIO
Acentos
Juan Ignacio Zavala
04 DE OCTUBRE DE 2009

La prensa nos informa que el “activista”—así le dicen en los medios de comunicación—
Ramsés Villarreal salió ayer del reclusorio. El joven estaba acusado de haber provocado las detonaciones con artefactos explosivos en sucursales bancarias y algunas tiendas.

El “activista” Villarreal contó en todo momento con el apoyo de sus compañeros —seguramente también “activistas”— fuera del reclusorio. Parece que Ramsés es un activista muy activo: en 2000 fue detenido por haber tomado la preparatoria 3 junto con otros 250 jóvenes. En esa ocasión fue acusado de sabotaje, robo específico con violencia, daño doloso en propiedad ajena, asociación delictuosa, terrorismo, despojo y lesiones dolosas.

En 2004 organizó la toma de la prepa 6 y fue expulsado de la Facultad de Economía por el Tribual universitario; en 2006 la UNAM lo acusó de daño en propiedad ajena. Además de lo anterior, nos hemos enterado que Ramsés Villarreal es simpatizante de otra “activista”: Lucía Morett, quien anduvo precisamente muy activa en la selva Colombiana con el grupo guerrillero de aquel país, que ahora la reclama en extradición acusándola de terrorismo.

Pero no son los únicos activistas… El viernes salieron otros a la calle y estuvieron muy activos. La actividad anual que más les gusta a los “activistas” es la conmemoración del 2 de octubre. Recordar a los estudiantes asesinados por el gobierno priista de ese entonces se ha convertido en el motivo ideal para cometer desmanes de cualquier tipo. No parece que el recuerdo de los estudiantes masacrados esté muy vivo entre los “activistas”. Y eso que hay personajes que participaron en aquel movimiento que están en la esfera pública. Por ejemplo, del lado de los estudiantes, Pablo Gómez es senador de la República. De los defensores de la masacre gubernamental está Porfirio Muñoz Ledo, que ahora es diputado de un partido que dice ser de izquierda, el PT.

Pero eso no importa a los “activistas”. Su marcha es el pretexto para que ellos puedan ejercer la violencia. En los videos de MILENIO Televisión de la marcha, uno puede ver a unas muchachas “activistas” gritando a la policía: “Éntrenle, putos” al tiempo que les arrojan proyectiles; “cuidado con la puta prensa de mierda”, advierte otro activista; “no caigan en la provocación”, grita uno carcajeandose; “pinches nazis” espetan otras chicas “activistas”.

El grupo de “activistas” Anarko-Punk parece estar harto de estudiar y participar en el desarrollo de tareas de corte intelectual, así que la emprendió contra establecimientos y contra la policía en una de las más acabadas actitudes del estudiantado nacional. Reciben apoyo de otros activistas: “Es un poco la ignorancia de la banda que está metida en el desmadre. El coraje y la rabia por la forma de vida que nos han asignado. Porque no hay acceso a la educación y lo único que les queda es golpear a la policía”. Esos, dicen los medios, son activistas.

Autor: Juan Ignacio Zavala
juanignacio.zavala@milenio.com

jueves, 1 de octubre de 2009

REUNIONES SECRETAS


MILENIO DIARIO
Acentos
Juan Ignacio Zavala
30 DE SEPTIEMBRE DE 2009

Uno de los aspectos más morbosos de la política son las reuniones en secreto. El manejo del poder, los conciliábulos, las políticas palaciegas, las negociaciones, son parte no sólo de la política, sino también del imaginario colectivo en torno a ella. Mientras más públicos los personajes, más relevantes las reuniones que sostienen; mientras más distantes los personajes, más interés en las reuniones.

Nos hemos enterado en esta semana de un par de reuniones cuyo contenido es secreto. Una de ellas es la del malogrado Juanito. ¿Qué pasó en la reunión que sostuvo con el jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard? No lo sabemos. Y si ninguno de los participantes en la reunión se decide a hablar sobre el contenido, no lo sabremos nunca.

Como no hay información, el terreno lo gana la especulación. Por eso quedan en el espacio público las mil y una especulaciones. ¿Amenazaron a Juanito? ¿Le sacaron el expediente de su pasado? ¿Le expusieron un escenario intransitable en el futuro al que será por unas horas delegado de Iztapalapa? ¿Venció Andrés Manuel a Marcelo? ¿Negoció Marcelo el apoyo de Iztapalapa con la Clarita? ¿Fue una decisión del PRD contra el PT?

En fin, que las preguntas sobran cuando de secretos se trata. Más aún si se toma en cuenta cómo se anunció el resultado de la reunión. Ese día nos amanecimos con fotos en los medios que mostraban al inefable Juanito enseñando su musculatura junto con profesionales del fisicoculturismo; y no sólo eso, también salía con “las muchachas”, como él les dijo, mujeres que mostraban en el cuerpo el resultado del ejercicio físico. Más fuerte que nuca, parecía anunciar el hombre que fue el foco de los medios en los últimos meses.

Sin embargo, al salir de la reunión con Ebrard, el “todo músculo” informó a la opinión pública que pediría licencia apenas tome protesta como delegado. Y no sólo eso: nos dijo que había logrado la paz en la demarcación, también una buena negociación y que, además, la salud era primero y que él había tenido dos infartos. Qué sanote. A saber qué pasó en la reunión.

La otra reunión —reuniones— es la que dijo Salinas de Gortari que sostuvo con el diputado Javier Corral. El diputado alega que él jamás pidió reunión alguna con Salinas, que las tres se dieron a instancias de terceras personas. Todo parece indicar que el diputado es muy solícito con quien le pide reuniones, más aún si se trata de personajes. Si Fidel Castro solicita que se reúna con Salinas, hay que ir (sin importar quién es Fidel y quién es Salinas); si un amigo en común se lo pide, también hay que ir. ¿Por qué Fidel Castro se lo pide y por qué accede Corral?

Al igual que con Juanito, quedan muchas preguntas. Por ejemplo, ¿si Salinas está contra Televisa, entonces es un hombre comprometido con los intereses de la República? Si está en contra, ¿es el capo de todos los capos, como dijo el diputado Corral? ¿Fidel Castro legitima una reunión, o las tres? ¿Se vale reunirse con el “capo de capos” solamente para hablar sobre temas de comunicación? En fin, como en el otro caso, a saber qué pasó en las reuniones.

Autor: Juan Ignacio Zavala
juanignacio.zavala@milenio.com

martes, 29 de septiembre de 2009

A TRES PISTAS


MILENIO DIARIO
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Juan Ignacio Zavala
27 DE SEPTIEMBRE DE 2009

La semana que termina ha sido pródiga en noticias sobre nuestros legisladores. Uno cree que era suficiente darse por enterado de las tropelías y patanerías del diputado priista Cristian Vargas, que rompió la puerta de su oficina con una escalera. Pero no es así. En el ámbito legislativo nada es demasiado.

Los diputados federales han montado una verdadera carpa de circo en la glosa del informe. Se da por sentado que la Cámara de Diputados es un lugar donde se reproduce el ánimo público, de ahí se desprende que el debate sea en ocasiones ríspido, que eventualmente se llegue a los golpes (lo que ha pasado en países que consideramos civilizados), pero ese tipo de situaciones son parte de la anécdota. El problema en esta legislatura es que parece apuntar a ser sólo eso.

En tan sólo una semana, cada partido ha mostrado lo que espera darle a los ciudadanos en lo que se refiere al montaje y la pantomima. Increíble, pero cierto. El señor Fernández Noroña, que creíamos único en el ámbito de la charlatanería, ha encontrado rápidamente sus pares en el PRI y en el PAN, sus interlocutores en la profesión de merolico. La decadencia no tiene límites. San Lázaro parece ser el escenario perfecto para sacar a relucir los complejos personales, la crisis de identidad, los delirios de grandeza, el minuto de fama a costa de lo que sea. Total, que el sueldo no se lo tienen que ganar.

Las comparecencias de los secretarios son opacadas por escandalitos de los ínfimos debates que protagonizan individuos de gesto falso, prontos para la palabrería, el señalamiento con el dedo flamígero, las pobres muestras de valor que más recuerdan a un borracho de cantina que a un polemista o a un orador.

Esta semana nos dimos cuenta de que en la Cámara nadie defiende conceptos, ideas. Cada quien se cuida a sí mismo. No se trata de escuchar oradores, de analizar discursos. No. Lo que se presencia en la Cámara son personajes en busca del performance perdido.

Quizá el tema de discusión central en el país es la seguridad. El secretario del ramo comparece. Escucha los insultos del caso, soporta los desplantes, las bravuconerías, la búsqueda de la foto por parte del diputado rancio. Hay que aguantar los señalamientos porque la final del día eso es mejor que tener que contestar algo de fondo. Los medios esperan el cuestionamiento a la política pública. Y se abre el telón. Solamente la payasada, el show, los malabaristas, la mujer barbada, el enano bufo, el camello de tres jorobas, el tragafuegos: el circo de tres pistas. Solamente así se opaca la presencia del secretario.

Compre sus palomitas, vaya por su refresco, llámele a la familia, júntese con sus amigotes. Prepárese para lo insólito, para el espectáculo sin pudor, diga adiós a la vergüenza, olvídese del decoro y asista pronto a una sesión en la Cámara de Diputados. La función ha comenzado y parece no tener fin.

Autor: Juan Ignacio Zavala
juanignacio.zavala@milenio.com

jueves, 24 de septiembre de 2009

NO AL FUERO


MILENIO DIARIO
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Juan Ignacio Zavala
23 DE SEPTIEMBRE DE 2009

Molesto porque no le abrían su oficina, el legislador del PRI en la asamblea del Distrito Federal, Cristian Vargas, fue por una escalera de metal y rompió la puerta de cristal para entrar en lo que, dijo, era la oficina que le correspondía: “El personal de resguardo no quería abrirnos, tal parece que nos discriminan por no venir trajeaditos y no nos hacían caso, así que tomé una escalera de metal y rompí la puerta de cristal, porque sólo así les voy a demostrar que yo no voy a ser ningún borrego y tampoco me van a ver la cara, por algo tengo fuero”. Qué bien.

Uno se puede imaginar las caras de “el personal de resguardo” ante la acción del señor legislador. Acostumbrados a trabajar con diputado, creían estar curados de espanto. Pero siempre hay alguien que sube el nivel de lo inesperado. Y claro, como bien sostuvo Vargas “para eso tienen fuero.”

Por supuesto que el fuero no va a servir para que pague la puerta de cristal comprada con los recursos aportados por los ciudadanos. Tampoco servirá para pedir una disculpa al personal que no le abría porque no tenía instrucciones de hacerlo. Para eso no sirve el fuero, al contrario, sirve para que no lo discriminen, a él, el señor legislador, por no andar “trajeadito”. Discriminado, jamás. Que para eso están las escaleras de metal, para mostrar que no hay temor a romper lo que se compró con el dinero de los demás. Y ni se les ocurra cobrarle al diputado Cristian, a quien no se le puede reconvenir por sus acciones. A todos los que pagamos esa puerta nos debe de quedar claro que si quiere la vuelve a romper, ya que, como él alega, para algo tengo fuero.

Entonces surge la pregunta: ¿realmente, para qué sirve el fuero? No recuerdo que haya servido, como se pensó cuando se instauró, para que los legisladores no fueran perseguidos o encarcelados por sus dichos. De alguna manera lo que hizo el diputado del PRI es lo que se espera de alguien con fuero: alguna tropelía. Hay que recordar que hace poco no se pudieron llevar a un diputado que estaba orinando en la calle en estado de ebriedad. El fuero lo protegió. A uno que chocó y se peló, tampoco lo pudieron detener. Cristian Vargas, una vez que rompió la puerta con la escalera y con su fuero, se sentó muy quitado de la pena a posar para los fotógrafos. Si para eso sirve el fuero, que se acabe.

Algo debemos hacer para mostrar que los ciudadanos tenemos un límite con la conducta de estos individuos. Alguien debiera hacer una página llamada noalfuero.com o algo por el estilo para mostrar que tenemos más capacidades que la de salir a votar cada tres años. No al fuero.

Autor: Juan Ignacio Zavala
juanignacio.zavala@milenio.com

lunes, 21 de septiembre de 2009

NACIONALISMO RAMPLÓN


MILENIO DIARIO
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Juan Ignacio Zavala
20 DE SEPTIEMBRE DE 2009

Consecuencia lógica de gritar hasta el cansancio ¡Viva México, cabrones! es nuestro nacionalismo ramplón que arranca precisamente en esa frase, pasa por otra serie de bravatas e insultos y concluye en la misma expresión. Ante el extranjero nos movemos con una suerte de admiración y recelo, de cortesías y ánimo revanchista.

Sobra decir que de nuestros vecinos del norte sabemos, a nivel nacional, lo siguiente: que son los pinches gringos, que nos robaron la mitad del territorio que incluye a las güeras y lo pavimentado; que son imperialistas y se quieren quedar con el país (lo que se dice sin tomar en cuenta la cantidad de mexicanos que están allá, legales e ilegales).

De nuestras lecciones de relaciones internacionales y comprensión del mundo, se desprenden los siguientes conocimientos: ¡Pinches gachupines, casi acaban con nosotros, de milagro quedó Teotihuacan!; a México no llegan españoles de España sino españoles de mierda (hay que subrayar que la frase anterior normalmente está dicha por individuos de apellido Godínez, Pérez o Hernández); en la plaza de toros cada vez que un torero español hace una buena faena ante el pasmo de los de aquí (el reglamento dice que no pueden torear en un cartel más extranjeros que mexicanos), se oye el grito que resume nuestro sentimiento de inferioridad, nuestra impotencia ante el de afuera: ¡se siguen llevando el oroooo!!

¡Que le apliquen el 33! Grita con rabia en los ojos y con supuesto sentido de reivindicación histórica el politiquillo improvisado. Sabedor de que uno de los pocos conocimientos que compartimos la mayoría de los mexicanos es, precisamente, la existencia del artículo 33 de la Constitución. Pero no sólo lo sabemos nosotros. Pocos extranjeros que hayan vivido o que vivan en México ignoran la existencia de dicho artículo ya que desde que llegan nos dedicamos a repetírselos hasta la saciedad.

Hace varios años se le intentó hacer un juicio, por parte de algunos legisladores, a Córdoba Montoya, que es de origen francés. Independientemente de lo que haya hecho el señor Córdoba, si cometió delitos o no (en aquella ocasión los diputados no probaron nada), el asunto permitió que aflorara lo peor de nuestro nacionalismo: ¡Que se vaya el francés! Se repetía por todos lados, cargándole la primera culpa: su origen. ¡Que le apliquen el 33!, se declaraba con enjundia mexicanísima. ¡Expulsen al mesié!, se demandaba a las autoridades. El linchamiento se logró de la manera más sencilla —sin necesidad de argumento alguno—: apelando a nuestra ramplonería nacionalista.

Uno de los temas que debemos reflexionar en estas fechas patrias es adónde nos llevan estas convicciones primitivas de que los de afuera son malos y los de adentro los buenos. En otros países el triunfo de alguien que llega de afuera es motivo de satisfacción y orgullo por las condiciones de oportunidad que se generan. Aquí no aguantamos que triunfen ni los de adentro. ¡Viva México, cabrones!

Autor: Juan Ignacio Zavala
juanignacio.zavala@milenio.com

jueves, 17 de septiembre de 2009

DETALLES DE LA INDEPENDENCIA


MILENIO DIARIO
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Juan Ignacio Zavala
16 DE SEPTIEMBRE DE 2009

Nada mejor en estos días que saber qué festejamos. Sin embargo, parece que la historia patria es distinta a lo que nos enseñaron. Durante años se nos enseñó que nuestros héroes ante nada se detenían, que por donde pisaban, el campo florecía. Individuos con la mirada más allá del horizonte, con el pensamiento claro, la voluntad inquebrantable y la patria en el corazón, se dirigían desde pequeños a su misión, que cumplían con la inevitable entrega y sacrificio que la labor requería. Esta manera de enseñar la historia lo que lograba era no saber nada absolutamente de las personas de carne y hueso. Se nos ocultaron los defectos, los errores, las vidas personales. Se nos entregaban personas de mármol.

Poco a poco es que nos enteramos que Miguel Hidalgo, aparte de dar el Grito, tenía verdadera vocación por la fiesta, el baile y todo lo que implicara una suerte de desmadre colectivo. No en balde nombró capitán de su ejército y escolta personal a un criminal como Agustín Marroquín. Liberado de la cárcel al llegar las tropas de Hidalgo a Guadalajara, este hombre que estaba preso por múltiples delitos —incluido el homicidio—, encontró en el ejército comandado por el cura un vastísimo campo de acción. Fue quien dirigió los fusilamientos de españoles (hombres, mujeres, ancianos, niños) llevados a cabo todas las noches durante 15 días en la Perla Tapatía. Marroquín fue apresado de nuevo, esta vez junto con su jefe Hidalgo y corrió la misma suerte: fue fusilado y su cabeza colgada en la plaza pública.

Sabemos también (consultar el libro Amores mexicanos de José Manuel Villalpando) que doña Josefa Ortiz era una mujer verdaderamente apasionada en el ámbito de los romances. En lo que para ese entonces era un verdadero escándalo, doña Josefa y don Miguel Domínguez tuvieron una hija un año antes de celebrar su matrimonio, que se llevó a cabo con ocho meses de embarazo del segundo hijo. Doña Josefa también llevó a cabo su muy personal gesta de Independencia al aceptar los galanteos del mismísimo Ignacio Allende, provocando cualquier cantidad de bromas sobre la persona de don Miguel, que al parecer prestaba su casa para algo más que las reuniones clandestinas en las que se planeaba la Independencia. Para septiembre de 1810, la doña tenía tres meses de embarazo. Josefa Ortiz estuvo prisionera en un convento —en el que a la postre sería enterrada— al que tiempo después llegó a vivir como religiosa una hija de Allende que jamás mencionó el nombre de su madre.

Una verdadera historia de amor es la de Leona Vicario y Andrés Quintana Roo. “Me llamo Leona y quiero vivir libre como una fiera.” Bajo esta divisa Leona Vicario entregó su fortuna al ejército insurgente y su vida y amor al entonces joven Quintana Roo. Desafiando las convenciones de la época y las advertencias familiares, Leona conseguía información que pasaba a los independentistas y siguió a su amado para ser apresada y entregada por su propio tío. De poco sirvieron los esfuerzos del familiar. Al poco tiempo fue liberada por amigos de Andrés, con quien se casó y, al parecer, fueron muy felices. La leyenda de doña Leona figura incluso en compendios de espionaje. Pero quizá porque su historia es más humana nos la cuentan poco.

El Bicentenario es una buena oportunidad para saber la verdad de nuestra historia. Los especialistas tienen la palabra.

Autor: Juan Ignacio Zavala
juanignacio.zavala@milenio.com

domingo, 13 de septiembre de 2009

COSAS DE LA PATADA


MILENIO DIARIO
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Juan Ignacio Zavala
13 DE SEPTIEMBRE DE 2009

En Argentina se están caldeando los ánimos. Por un lado la selección de futbol, dirigida por Maradona, parece no dar una y su clasificación para el Mundial del año entrante está en peligro. Esto a pesar de que el astro Messi juega con ellos, lo que demuestra la importancia de contar con un equipo adecuado. Las individualidades lucen cuando las apoya un conjunto. Si Argentina no se clasifica, provocaría una tragedia de enormes proporciones en ese país, conocido, entre otras cosas, por su desbordada pasión futbolera.

Pero ese no es el único tema futbolero que ha desatado la polémica allá. Resulta que la presidente Crisitina Kirchner decidió, hace unas semanas, quitarle la trasmisión del futbol argentino a la iniciativa privada y dársela a la televisión pública. “Futbol gratis y para todos”, declaró la mandataria, que sacó el deporte de la industria del cable para llevarlo a la televisión abierta. Aparentemente, se antoja un asunto de justicia social, de distribución equitativa del espectáculo y el deporte. Pero en el populismo, como en muchos otros ámbitos de la vida, las cosas no son lo que aparentan.

Atrás del “futbol para todos” está una ley de medios de comunicación que pretende darle al gobierno —según los reportes de prensa— un férreo control sobre los medios audiovisuales. Es claro también que el asunto no será “gratis”, pues la federación de futbol argentino firmó un contrato con la tv pública de varios millones para las transmisiones. Así que los contribuyentes verán futbol, pero pagarán por verlo.

Clarín, el consorcio mediático más grande de ese país, ha sido el objeto de la acción directa del gobierno. Resulta curioso, pues según las notas, ese grupo fue incluso beneficiado ampliamente por Néstor Kirchner durante su gestión. Los beneficios recibidos, cuentan, fueron pagados con un trato benigno por parte del grupo mediático que se la jugó con don Néstor y su esposa por un tiempo. Sin embargo algo pasó, y la señora se enojó. Les quitó el fútbol y lanzó la ley que muchos llaman “ley anticlarín”. No sólo eso: el pasado jueves, un centenar de inspectores se presentaron en la oficina para practicar una auditoría fiscal.

Los gobiernos populistas tienen la piel muy delgada y su afán por controlar todo es siempre desmedido. La falta de instituciones democráticas legitimadas en aquel país le permite al matrimonio manejar muchas cosas a su arbitrio. Clarín es víctima ahora del juego político que muchos medios en América Latina juegan gustosos sin medir las consecuencias. Una vez que se es socio o adulador del populista en turno, éste exigirá la rendición absoluta, y lo hará porque se reelegirá, y cuando el medio quiera usar la libertad para defenderse, se dará cuenta de que ya no la tiene, que la perdió en quién sabe cuál adulación.

“Te secuestran los goles hasta el domingo como te secuestran las imágenes y las palabras. Como secuestraron a 30 mil argentinos. No quiero más una sociedad de secuestros”, dijo la presidenta. La declaración causó estupefacción por la comparación con la dictadura sufrida en esa nación hace unas décadas. Ahora, la señora se dispone a secuestrar lo medios acompañada de su esposo. En Argentina, las cosas del fútbol, y otras, están de la patada.

Autor: Juan Ignacio Zavala
juanignacio.zavala@milenio.com

miércoles, 9 de septiembre de 2009

TODOS PONEN


MILENIO DIARIO
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Juan Ignacio Zavala
09 DE SEPTIEMBRE DE 2009

Para quien gobierna es claro que a las palabras deben seguir los hechos. Nada distancia más al gobernado de sus autoridades que la mentira, los falsos arranques, la palabrería. Del discurso presidencial de la semana pasada se esperaba y se espera una serie de acciones que correspondan con los cambios mencionados y con la línea proyectada.

El gobierno ha comenzado a cumplir aquello de que no “pedirá nada que no haya hecho primero”. En ese sentido se han dado diversos cambios en apenas un par de días. Se trata de cambios en el gabinete, dependencias de gran relevancia en distintas materias.

La PGR, con todo lo que lleva esta dependencia en sus funciones; la secretaría responsable del apoyo al campo mexicano, y Pemex, la empresa de la que se supone que todos somos dueños y de la que casi no sabemos nada, salvo que pagan muy bien en sus niveles gerenciales, que el sindicato la exprime hasta casi dejarla seca. Y que mucha gente hace negocios ahí, salvo los que, se dice, son sus dueños que nada más se enteran por las noticias que va cada día peor.

Entre la llamada “comentocracia” se ha criticado el bajo perfil de los que llegan a ocupar las carteras mencionadas. Ya los conocerán y tendrán tiempo de evaluarlos. El bajo perfil no va peleado con la eficiencia. En ocasiones es preferible alguien poco notorio pero efectivo. Hay quienes todavía extrañan esos movimientos de secretarías en los dorados años del PRI. En ese entonces, sí, todos eran conocidos. Es más, muy conocidos. Lo mismo eran secretarios de salud que procuradores, secretarios de comercio que directores del deporte nacional. De esa manera un puñado era el que pasaba por todos los puestos y, claro, era inevitable no conocerlos.

Por otro lado, la reducción del aparto burocrático es no sólo un acierto en términos de disminución de gasto corriente, sino que llevará consigo mejoras sustanciales en diversas materias, como o será la reducción de papeleo administrativo y diferentes obstáculos a los que se enfrentan quienes contratan o pretenden hacerlo con el gobierno y la mayor eficiencia de la planeación y ejecución de las políticas de promoción turística.

Nada es la panacea para la situación que vive el país, pero si a lo que pone el gobierno federal se suman los gobiernos estatales, los miembros del Poder Legislativo y del Judicial y los partidos políticos, seguramente lograremos algo realmente notable no sólo en términos de ahorro y direccionamiento del gasto, sino que nos habremos dado una lección de lo que podemos lograr juntos. Es la hora, porque en este tema, como en el juego de la pirinola, salió: todos ponen.

Autor: Juan Ignacio Zavala
juanignacio.zavala@milenio.com

domingo, 6 de septiembre de 2009

EN DEFENSA PROPIA


MILENIO DIARIO
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Juan Ignacio Zavala
06 DE SEPTIEMBRE DE 2009

Pocas cosas como la sensación de indefensión ante un delincuente. Más aún si se trata del asalto a la casa y se encuentra la familia. En el caso de los hombres, la preocupación inmediata por que no toquen a la esposa o a las hijas se coloca por encima del temor de recibir una golpiza o de ser humillado ante los hijos. La impotencia se siente aun sin haber vivido el drama. Enterarse de un evento de esa naturaleza, el robo de casa con la familia dentro, da rabia y pavor.

Esta semana nos enteramos de que dicha situación la vivió en el Distrito Federal José Eduardo Carmalla. Como lo reseña David Saúl Vela en MILENIO, vive en la Unidad Habitacional Narciso Mendoza, en la colonia Tlalpan. Se encontraba en casa con su mujer cuando entraron tres delincuentes armados a su hogar. Amarraron al matrimonio mientras saqueaban la vivienda, mientras José y su mujer se encontraban inmovilizados.

Pareciera que se trataba de un asalto más a una casa-habitación, en los que seguramente los rateros ya tenían experiencia, pero resultó que José es maestro de artes marciales. Logró librarse de los nudos, cogió un sable y salió a enfrentar a los asaltantes. Se armó el desorden entre los amantes de lo ajeno y uno amagó al kendoísta con un arma de fuego. Con agilidad lo desarmó y le encajó el sable en el estómago.

José salió a perseguir a los otros dos delincuentes y no logró darles alcance. Regresó para llamar a la policía y denunciar los hechos. Llegaron las fuerzas del orden y encontraron el cuerpo malherido del delincuente tirado en el piso de la casa de José. Llegó la ambulancia, se llevó al malhechor que murió unas horas más tarde a causa del sablazo.

Mala suerte para los ladrones. ¿Quién les hubiera dicho que se metían a la casa de una especie de Bruce Lee? Seguramente sintieron que les estaba pasando algo digno de una película de Stallone o algo por el estilo.

Mala suerte para José que llamó a la policía. Una vez que llegaron los elementos de la seguridad citadina y la ambulancia se llevó al delincuente herido, procedieron a detenerlo y llevarlo ante la autoridad pues se le podía acusar de homicidio.

José pasó dos días detenido mientras las autoridades capitalinas determinaban su situación jurídica. Salió libre porque la autoridad consideró que la muerte del asaltante fue en legítima defensa. Es probable que en esto influyera que el caso fuera reportado por los medios. El muerto había sido detenido en otras dos ocasiones.

Mala suerte para José, pues ahora tiene que cambiarse de casa, pues los otros delincuentes andan sueltos y seguramente querrán vengar la muerte de su amigo. Así que no sólo fue víctima de la inseguridad, sino también de la lentitud y las contradicciones de nuestro sistema de justicia. Ahora tendrá que invertir en otro domicilio. No sabemos si le regresaron el sable.

Mala suerte para nosotros los que no sabemos artes marciales. Nuestra indefensión es tal, que no sabemos si es preferible estar amarrados mientras saquean la casa o defendernos y terminar tras las rejas como José. Todo por llamar a la policía. Bonita ciudad.

Autor: Juan Ignacio Zavala
juanignacio.zavala@milenio.com

miércoles, 2 de septiembre de 2009

EL INFORME


MILENIO DIARIO
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Juan Ignacio Zavala
02 DE SEPTIEMBRE DE 2009

Hay un sinnúmero de consensos pendientes. El Congreso, lugar natural para los disensos y los acuerdos, deberá poner lo mejor de sí ahora que da comienzo una nueva legislatura. Una vez que se conozcan los temas y los tiempos definidos, estaremos los ciudadanos en posibilidades de atestiguar el nivel, la profundidad y el tono de los debates y los acuerdos alcanzados.

Por lo pronto llama la atención que uno de los acuerdos alcanzados en la pasada legislatura tenga ya cuestionamientos de los congresistas entrantes. Me refiero al formato del Informe de gobierno. Hay diputados que ya se manifestaron a favor de reinstalarlo. ¿Quién los entiende? Se decidió suspender lo que por décadas se llamó el Día del Presidente. La cancelación de un evento en el que todo un día se hablaba todo el tiempo en todos los medios del Presidente fue sin duda un paso para dejar atrás ciertos formatos que no correspondían necesariamente a una democracia moderna (recordemos que el Informe incluía suspensión de actividades, largas filas de besamanos, etcétera).

En México, las comparecencias de los presidentes ante el Congreso para rendir su Informe han llegado a tener momentos de locura. Recordar los kilométricos discursos de Luis Echeverría que, según narran era imposible no dormirse a las cinco horas de discurso; López Portillo invocando a los perros para defender su política económica, o pidiendo perdón “a los desposeídos” y condenando a los sacadólares al tiempo que alertaba que no nos volverían a “saquear”. Total que cuando un Informe duró tres horas, todo el mundo se puso muy contento; y más aún cuando el país retomó su vida normal ese día al no suspenderse las labores. Y en una medida que podía calificarse como criminal, se imponía la ley seca, como si un Informe de esos pudiera pasarse en seco.

Esas sesiones maratónicas eran transmitidas en vivo por los medios de comunicación. Obligados a difundir la imagen presidencial y cuidar que no saliera al aire ninguna crítica al gobernante en turno, los canales de televisión transmitían enteros los informes, fueran las horas que fueran. Y hay que ver que algunos de los ex presidentes más bien estaban para salir en Animal Planet que en una cadena nacional.

Claro que la ceremonia del Informe fue variando y, años después, los protagonistas eran los miembros de la oposición. Gritos, interrupciones, interpelaciones, golpes, jaloneos, pancartas, máscaras de cerdo, legisladores dando la espalda al Presidente, había de todo. Incluso se le llegó a impedir a Fox la entrada en su último Informe.

No sabemos qué es lo que vayan a hacer los legisladores, pero sería bueno que nos quedáramos con las decisiones tomadas si éstas no son negativas para la sociedad. Es el problema de la reformitis: lo que cambia uno, a los tres años llega otro y lo vuelve a cambiar. Nuestras leyes no están hechas para perdurar en el tiempo, sino para ser cambiadas a contentillo. Ése es uno de nuestros problemas.

Autor: Juan Ignacio Zavala
juanignacio.zavala@milenio.com

martes, 1 de septiembre de 2009

TRES AÑOS, TRES TEMAS


A quienes a pesar de todo, creemos en un México mejor

1. Seguridad.

El 1 de diciembre de 2006, en una agitada ceremonia en la cámara de diputados, Vicente Fox colocaba la banda presidencial a Felipe Calderón. La polarización política provocada por López Obrador, había convertido al recinto de San Lázaro, en un hervidero que amenazaba con extenderse a lo largo del centro del país. Sin embargo, éste conflicto sólo representaba una de las dificultades que tendría que enfrentar.
Desde antes de tomar posesión, Calderón tenía muy claro que existían problemas que tenían que ser atacados de manera inmediata, ya que de no hacerlo, la estabilidad del país estaría en serio riesgo, el que más preocupaba al nuevo mandatario era el del narcotráfico. Una noche antes, había nombrado al Secretario de la Defensa Nacional y al de Marina con la encomienda de atacar de inmediato a los cárteles de la droga, quienes a la sombra de la impunidad y corrupción de los gobiernos priístas constituían una fuerza capaz de poner en peligro el estado de derecho mexicano. Aún cuando Vicente Fox había asestado algunos golpes importantes al crimen organizado, las estructuras delictivas no fueron mermadas de manera significativa y aprovecharon para reorganizarse y enfrentar los nuevos tiempos políticos, en los que ya no tendrían la tutela de las autoridades tricolores.
Con todo el poderío económico que se obtiene de la venta de droga, los cárteles estaban listos para iniciar una guerra que ya veían venir, guerra que inició cuando a unos días del inicio de su mandato, Felipe Calderón ordenó al ejército realizar un operativo a gran escala en el estado de Michoacán. A partir de ese momento, el país ha sido testigo de una insólita y decidida batalla por parte de las fuerzas federales en contra del crimen organizado, la cual empieza a dar frutos pues ya se percibe el quebranto a las capacidades destructivas del narco.

2. Salud, Educación y Programas sociales.

La consolidación y creación de programas sociales, ha logrado que en ésta primera mitad del gobierno de Calderón, se beneficie a un amplio sector social que durante décadas careció de los más elementales servicios básicos, tales como el de vivienda, educación y salud.
Programas como el Seguro Popular, que atiende a poco más de 10 millones de mexicanos que por diversas razones no tenían acceso a servicio medico gratuito, cumplen con una de las principales obligaciones del estado. El benefició de éste programa es directo y las repercusiones en la vida de los asegurados han sido más que afortunadas. Como ejemplo, tenemos la reducción de mortandad infantil y mujeres embarazadas por falta de atención médica en zonas de alta marginación.

En otro ámbito, las reformas educativas impulsadas por el ejecutivo, contemplan una reestructura de fondo en los métodos de enseñanza, basada en la selección y capacitación de los docentes, que tienen como responsabilidad educar al futuro del país. Adicionalmente, se ha dotado de mejores instalaciones y herramientas tecnológicas que permite elevar sustancialmente el nivel de aprendizaje de los alumnos y aunque esta tarea no es cosa fácil, los cimientos para una mejor educación ya han sido puestos.

Sin embargo, y sin menospreciar los temas anteriores, el mayor desafío que ha enfrentado el presidente Felipe Calderón en sus primeros tres años de gobierno, fue el de la epidemia de Influenza A/H1N1, que se dio a conocer en el mes de Abril del año en curso. Y es que, este virus era hasta ese momento, totalmente desconocido para la ciencia medica y por lo tanto sus efectos en la población eran un preocupante enigma. La acción oportuna del gobierno federal a través de la Secretaría de Salud, logró no sólo detener el contagio de la enfermedad, sino que además alertó al mundo de la existencia de la misma.

3. Economía.

A finales del 2008, la economía mundial inició un dramático desplome que inevitablemente afectó a México, las bolsas de valores más importantes del orbe experimentaron caídas estrepitosas, los precios del petróleo bajaron considerablemente y con ello, nuestra moneda se vio en desventaja ante el dólar estadounidense.
El riesgo de cierre de empresas y el consecuente despido de trabajadores, fueron atajados por el gobierno federal al destinar recursos que permitieran subsidiar parte de los salarios que perciben estos últimos. Además, se instituyó el programa de empleo temporal, que permite que aquellos que han perdido su trabajo, se puedan emplear en actividades de construcción y mantenimiento de infraestructura carretera y de servicios. Sin embargo, la sociedad en su conjunto reclama soluciones efectivas, el país ha tocado fondo y a pesar de las acciones tomadas, estas no han sido suficientes para contrarrestar los efectos negativos de la crisis. El desempleo y la caída del poder adquisitivo de los mexicanos requiere de la atención puntual de su gobierno, ya que de no hacerlo, los próximos tres años podrían convertirse en el calvario de Felipe Calderón y seguro estoy que esto no beneficiaria a nadie.

Autor: Rubén Salazar
rubsalazare@gmail.com

lunes, 31 de agosto de 2009

AUTONOMÍA RELATIVA


MILENIO DIARIO
Acentos
Juan Ignacio Zavala
30 DE AGOSTO DE 2009

Durante los años que he tenido la oportunidad de publicar en este espacio, me ha dado vueltas la idea de ponerle un nombre a mi columna. Aquí escribo ideas, reflexiones, cuento anécdotas, emito opiniones y hago diversos señalamientos. Es un ejercicio de mi libertad, con mis capacidades y limitaciones. En la búsqueda del nombre correcto para la columna, encontré en un diccionario de comunicación —Conceptos clave en comunicación y estudios culturales (de Tim O’ Sullivan, John Hartley, Danny Saunders, Martin Montgomery, John Fiske, editado por Amorrortu)— una definición que se ajusta a lo que buscaba y que comparto ahora con los lectores:

Autonomía Relativa.- El grado en que los individuos (agentes) y las instituciones (agencias) a pesar de estar determinados por estructuras y procesos sociohistóricos más generales, se gobiernan a sí mismos, se autodeterminan y son capaces de obrar independientemente de aquellas fuerzas externas. El término es útil para plantear un problema general en el estudio de las sociedades, la cultura y la comunicación, y que se puede exponer en tres niveles analíticos distintos: estructural, institucional e interactivo.

En todos estos casos, y en todos los debates relacionados con las cuestiones que surgen de ellos, el problema central rara vez concierne a una autonomía absoluta o a una libertad ilimitada enfrentadas al determinismo total. Antes bien, interesa sobretodo el grado de autonomía relativa de fenómenos particulares, donde a la autonomía se la redefine dentro de ciertos límites o estructuras.
(pp. 41, 42).

Acorde con la definición, en efecto, todas mis opiniones tienen que ver con diversos límites y marcos referenciales, de los que salen mis ideas y opiniones, ya sea por vivir en una democracia, en un país de leyes y de instituciones o por decidir, de manera libre y personal, pertenecer a determinado grupo político o coincidir con ciertas ideas. La estructura de pensamiento, ideológica, cultural, y la propia experiencia son parte de mis alcances, pero también de mis límites, lo que no significa, de ninguna manera, falta de independencia.

En México, la autonomía relativa se da de manera natural y sin recurrir a ningún tecnicismo. Hay una vieja costumbre, arraigada en ciertas generaciones, que le quita a quien publica su independencia, de entrada. “Está pagado”, “ya lo compraron”, “responde a tales intereses”, “eso se lo dictó su patrón”, “solamente es un gato, tiene dueño”. En fin, parece no haber manera de poder demostrar que se piensa —poco o mucho— por sí solo.

Así pues, esta columna se llama a partir de hoy Autonomía Relativa. Seguiré ejerciendo mi libertad en la hospitalidad de MILENIO. Por supuesto, con los referentes, buenos o malos, pocos o muchos, de mi formación y deformación, de mis juicios y prejuicios, y con la autonomía relativa que quiera darme el lector.

Autor: Juan Ignacio Zavala
juanignacio.zavala@milenio.com

miércoles, 26 de agosto de 2009

LOS DIPUTADOS


MILENIO DIARIO
Acentos
Juan Ignacio Zavala
26 DE AGOSTO DE 2009

La nueva Cámara de Diputados entrará en funciones la semana que entra. Esta legislatura comienza, como quizá ninguna otra, con un ambiente de lo más adverso en la opinión pública. La palabra diputado ocupa en México un bajísimo concepto entre la población. Es sinónimo de pereza, de privilegio, de canonjías; trabajar poco y ganar mucho, discutir mucho y no acordar nada, de viajes sin sentido, de insultos y majaderías. Sobre la sede legislativa de San Lázaro, los mexicanos nos hemos enterado de golpes y escupitajos; hemos visto a un diputado con máscara de cerdo, a manifestantes entrando a caballo, diputados acampando en la tribuna. En una ocasión se supo que se vendía comida con heces fecales. Desplantes boxísticos, albures, diputados durmiendo en su curul y, sobre todo, derroche de dinero. Ésas son las imágenes.

Hay que recordar que las generalizaciones son injustas y que en todas las legislaturas se han dado diputados con verdadero talento para la discusión y las propuestas, con verdadera voluntad de llegar a acuerdos y de anteponer el interés nacional por encima del partidista. Acalorados e inteligentes debates se han dado en todas las legislaturas. Desgraciadamente, la imagen que tiene la población en general es otra: la de los desmanes y zafarranchos en el recinto legislativo.

Esta legislatura tiene en sus manos varias de las soluciones que se requieren para salir de la difícil situación en que se encuentra el país. Recordemos que las grandes políticas públicas las hace el Legislativo, no el Ejecutivo. Es un mandato de los electores que han negado, desde hace 12 años, la mayoría legislativa al gobierno en turno. Esta decisión, que muchos le llaman “sabiduría del pueblo”, ha generado una serie de desencuentros entre las diversas fuerzas políticas que han degenerado, la mayor de las veces, en acusaciones torpes, amenazas legislativas y chantajes partidistas cuyo terrible resultado ha sido sumir al país en una parálisis.

El desarrollo de sectores relevantes para la inversión y el empleo, como lo son las telecomunicaciones o la energía, la seguridad jurídica de la inversión y la protección del trabajador con una moderna ley laboral; la tan comentada y nunca terminada reforma en el ámbito fiscal. La educación, la salud, en fin. Que no hay sector que no pueda ser detonado con un trabajo efectivo de los legisladores. En eso reside su responsabilidad y, claro está, la falta de ésta provoca una condena generalizada.

Todavía no se sientan en sus curules y los diputados entrantes enfrentan un severo problema de imagen. El reto está en sus manos: si los ciudadanos se dan cuenta de su trabajo por la eficacia de cómo lo llevan a cabo o si se quedarán con la imagen de siempre: el pleito y el privilegio.

Autor: Juan Ignacio Zavala
juanignacio.zavala@milenio.com

PARQUE JURÁSICO RECARGADO


Después de las elecciones del 5 de julio, he leído y escuchado mucho acerca del regreso al poder del Partido Revolucionario Institucional (PRI). Efectivamente, el PRI obtuvo la mayor cantidad de votos a nivel nacional, se ha constituido como primera minoría en la cámara de diputados y conquistó triunfos muy importantes en estados y municipios que eran gobernados unos por el Partido Acción Nacional (PAN) y otros por el Partido de la Revolución Democrática (PRD).

Esta victoria, ilusiona a aquellos “dinosaurios” que añoran los tiempos de oscurantismo político, devaluaciones, represión y corrupción que caracterizó a los presidentes priístas que han gobernado el país. Esos mismos, son los que le apuestan a la desmemoria de una sociedad que en su lucha cotidiana, parece haber olvidado los represores sexenios de Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría, la corrupción y el nepotismo de José López Portillo, la insensibilidad ante la desgracia de Miguel De La Madrid, los asesinatos políticos, levantamientos armados y crisis económicas con Carlos Salinas de Gortari, y los errores y displicencia de Ernesto Zedillo.

Parados sobre el pedestal de su ego, los antediluvianos especimenes, promueven al gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, como la figura de su renovación estructural. Sin embargo, con el reciente nombramiento del millonario ex director de PEMEX, Francisco Rojas Gutiérrez, como su coordinador legislativo, así como las reuniones hechas públicas, que ha sostenido Peña Nieto con Salinas de Gortari, nos dejan ver con mucha claridad que el tan publicitado “regreso del PRI”, no es más que el “Parque Jurásico recargado”.
Por supuesto que de nosotros depende que todo quede en mera intención.

Autor: Rubén Salazar
rubsalazare@gmail.com

domingo, 23 de agosto de 2009

LA PASIÓN DE IZTAPALAPA


MILENIO DIARIO
Acentos
Juan Ignacio Zavala
23 DE AGOSTO DE 2009

No fuimos pocos los que comentamos que la candidatura de Rafael Acosta, Juanito, a la delegación de Iztapalapa terminaría en una escena propia de La Pasión de Iztapalapa. En efecto, el folclórico personaje que hace las delicias de los medios con su apariencia física, su cintita en la cabeza y sus galimatías verbales está a punto de protagonizar uno más de los zipizapes a los que nos tiene acostumbrada la izquierda mexicana.

Juanito quiere gobernar, para eso ganó, dicen los suyos. Y parece decidido a sacar sus talentos políticos y dotes para la administración pública sin importarle quien quiera detenerlo. Todavía queda en la memoria aquella toma de protesta estaliniana que le hizo rendir López Obrador. AMLO no se sabía el nombre del sujeto, tuvo que preguntarlo, le dijo que no se la creyera, que él tenía que hacer esas cosas por el movimiento, que la delegada sería Clarita Brugada. Contento y feliz por estar junto al prócer, Juanito dijo que sí, que todo por el movimiento y que viva Clarita Brugada.

Ese día, Clarita debió haberse despedido de las posibilidades de dirigir la delegación. La cascada mediática que cayó sobre el inefable Juanito le debió haber dado alguna pista de lo que pasaría si el ungido ganaba las elecciones. Los medios, fascinados por el evento en el cual uno competía, otra gobernaría y que Marcelo tendría que arreglar todo por órdenes de Andrés Manuel, le dieron un espacio enorme al entonces pintoresco candidato. Nada había en Juanito que despertara la duda de su lealtad al movimiento. Se hizo todo un personaje. Salieron sus fotos en diversas manifestaciones en las que participó. En una de ellas aparecía semidesnudo con una foto de Jesús Ortega en los calzones. La fama hizo de las suyas en él y entonces entendió sus posibilidades. El movimiento será el movimiento, pero él ganó y eso sí, ni el movimiento se lo va a quitar.

Clarita ya siente que todos los votos que le consiguió a Juanito se los va a quedar él, y que la delegación está cada día más lejos. Así que armó una manifestación. La cosa acabó mal. La gente de Juanito acusa a Brugada de haber amenazado a su líder. Juanito dice que si “la compañera no coopera, Juanito no dejará la delegación”. Con traje, corbata y su cinta en la cabeza, el próximo delegado le advierte a su compañera que no quiere “gente escandalosa, que no tiene por qué andar haciendo exhibiciones en la calle ni andar gritando en la calle”.

Gritos, reclamos, porras, señalamientos: todo está puesto para la gran zacapela. Todo parece indicar que alguien saldrá crucificado. Con lógica impecable, Juanito sentenció: “Es mejor un buen arreglo, que un mal arreglo”. El delegado saliente hizo un llamado a tener una “actitud más republicana”. Como muestra de que en esa demarcación la realidad se mezcla con la ficción, el alcalde saliente se llama Longino García. Sí, Longino, como el soldado que clavó la lanza en el corazón de Cristo en la cruz. Lo dicho: estamos presenciando La Pasión de Iztapalapa.

Autor: Juan Ignacio Zavala
juanignacio.zavala@milenio.com

miércoles, 19 de agosto de 2009

LOS GASTOS


MILENIO DIARIO
Acentos
Juan Ignacio Zavala
19 DE AGOSTO DE 2009

Estamos en crisis. Sabemos desde el año pasado que la cuestión económica sería difícil. Sabemos también que el año entrante no será nada halagüeño en materia económica. Una vez pasadas las elecciones, el tema de estos días es cómo enfrentar la crisis y qué es lo que cada sector puede y debe hacer. Por supuesto que las primeras declaraciones y llamados son para que el gobierno federal recorte sus gastos, lo que es correcto y debe atenderse. ¿Pero es ahí donde están todos los recursos recortables y los esfuerzos posibles? No lo creo.

Somos un país que con facilidad tiende al centralismo. Nuestra idea de la política es lo que sucede en el poder federal y por costumbre —mala costumbre— ignoramos lo que pasa en los estados. No son pocos los analistas que de un tiempo a la fecha han señalado la enorme cantidad de recursos que manejan los gobiernos estatales. El federalismo es una realidad; falta el uso eficiente del dinero público en las entidades.

¿Cuánto dinero público gasta Peña Nieto en publicidad? ¿Cuánto invierte del erario Fidel Herrera en pintar Veracruz de rojo? ¿Cuánto del presupuesto costó la rehabilitación del PRI en Oaxaca? No sabemos. Podemos tener ideas, aproximados, intuiciones, pero no sabremos la verdad. Cierto que tenemos en los estados leyes de trasparencia muy deficientes, si no es que inexistentes, que impiden saber en qué se va el dinero público. Esto mismo debiera obligar a los gobernantes a poner un poco de su voluntad para hacer los recortes necesarios.

Otro terreno donde hay que ver cómo se gasta el dinero es en el Poder Legislativo tanto federal como en los estatales. Ayer, el casi ex diputado panista Gerardo Priego —con el que casi no coincido— tuvo el gesto y el decoro de regresar casi un millón de pesos que se le dieron por… ¡no haber usado boletos de avión! ¿Será el único que los devuelva? Hablamos de 500 diputados que dejarán de serlo en unos cuántos días. No todos tenían derecho a boletos de avión. Pero si, por suponer, eran 400, ahí hay 400 millones de pesos que se regalan por nada. ¿Cuántos arreglos de este tipo hay en la Cámara de Diputados y en la de Senadores? Mucho se puede hacer ahorrando esos viajes.

En otro ejemplo, también ayer se informó que el Congreso de Nayarit inauguró su nuevo recinto legislativo. Más de 28 millones de pesos costó que 30 diputados disfruten de cómodas instalaciones. La nota de MILENIO señala que: “El nuevo edificio contiene las salas de sesiones, de acuerdos, de comisiones y de exposiciones, espacios para la Coordinación de Informática, Dirección de Asuntos Jurídicos y Dirección de Procesos Legislativos, la remodelación incluyó las áreas de Comunicación Social, Biblioteca, Recursos Materiales, Presidencia, Cubículos para Diputados y Gestoría, Archivo General, Oficialía de Partes, Tesorería, Recursos Humanos, Contraloría Interna y Crónica Parlamentaria.”¿No había otra cosa más importante en qué gastar en Nayarit?

Si tomamos al pie de la letra aquello de que las crisis son épocas de oportunidades, ésta es una buena oportunidad para saber en qué se gasta el dinero de todos.

Autor: Juan Ignacio Zavala
juanignacio.zavala@milenio.com

martes, 18 de agosto de 2009

UN POCO DE TODO


Llama la atención que el rector de la UNAM, José Narro Robles, advierta sobre el peligro de estallidos sociales en México provocados por la crisis económica, y es que para nadie es un secreto que dentro de la máxima casa de estudios del país, se mueven grupos subversivos que buscan reclutar y adoctrinar a los jóvenes estudiantes. Organizaciones como el EZLN, ERPI, EPR y hasta las FARC colombianas, cuentan en sus filas con profesores, alumnos y trabajadores que escudados en la autonomía universitaria, han encontrado un libre y prospero campo de acción. Por ello, el dicho del rector no debe tomarse a la ligera, pues como dice el refrán “cuando el río suena, es que agua lleva”.

Plausible sin duda es la actitud del diputado federal panista, Gerardo Priego Tapia, quien devolvió poco más de 1 millón de pesos al área administrativa de la cámara de diputados, este dinero fue el sobrante de lo que le fue asignado por concepto de boletos de avión durante los tres años que duro su labor legislativa.
"A mí me sobra este dinero de mi trabajo legislativo, y estoy convencido de que este dinero no es mío, y por ello lo tengo que devolver", explicó el diputado saliente.
Seguro que este país sería otro si pudiéramos ver más casos como este.
¡Felicidades señor Priego!

El pasado 3 de julio, la Procuraduría General de Justicia del D. F. (PGJDF) llevó a cabo un operativo para liberar a la empresaria Yolanda Cevallos Coppel, desafortunadamente, la acción policíaca resultó fallida.
La versión oficial de los hechos según la PGJDF, nos exponía que la señora Coppel fue asesinada por uno de sus captores, mismo que se suicidó después de matar al comandante Julio Rincón y al jefe de grupo, José Antonio Moreno, quienes eran los oficiales de mayor rango que se encontraban en el lugar.
Sin embargo, y gracias a una noticia publicada en el diario “La Razón de México”, hoy sabemos que es muy probable que por lo menos uno de los mandos policíacos, haya sido muerto por disparos realizados por sus compañeros. Con esta revelación, se suman las interrogantes sobre las causas que provocaron el frustrado rescate, pues la sospecha de que los secuestradores recibieron el aviso de que la policía estaba tras ellos es cada vez más fuerte.
Ahora, sólo resta que el procurador capitalino, Miguel Ángel Mancera, explique si la muerte de los agentes se debió a un error de logística o fue de forma intencionada.

Por último, en diversos medios de comunicación se especula sobre cambios en el gabinete del presidente Felipe Calderón, se manejan nombres y hasta se adelantan proyectos. La realidad es que no hay nada oficial, pero en caso de que se den, esperemos que tal y como sucedió cuando Calderón era candidato a la presidencia, los cambios en su equipo de trabajo sean para bien.

Autor: Rubén Salazar
rubsalazare@gmail.com