
MILENIO DIARIO
Acentos
Juan Ignacio Zavala
07 DE OCTUBRE DE 2009
El chantaje, dicen los historiadores, no es el oficio más viejo que se conoce, pues ese lugar corresponde a la prostitución. Debe ser el tercero o el cuarto. Por lo tanto, el chantaje no es algo exclusivo de los mexicanos. Sin embargo, no podemos negar que en algunos rubros hemos logrado un lugar destacado en la materia. Normalmente ligado a la conducta ilícita de alguien, el chantaje logra grandes ganancias cuando el que lo ejerce carece de escrúpulos. De esta manera la delincuencia organizada o la mafia son muestra, ejemplo, de lo que es el chantaje a escala criminal.
En México, el chantaje de esta semana se llama: “Bajaremos el switch” y corre a cargo de Martín Esparza y una buena parte del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME). Si no nos dan lo que exigimos, dejamos sin luz a la ciudad, deslizan en tono amenazante. Nosotros somos los que sabemos de este asunto, no en balde nos hemos heredado las plazas: aquí han trabado el abuelito y el nieto, afirman orgullosos de su control en el mercadeo de plazas. O se hace lo que decimos, que no tiene por qué no hacerse pues llevamos años en lo mismo, o les inundamos las avenidas, les sacamos mujeres y niños, les armamos un clima de violencia. Total, somos miles, advierten, mascullando la palabra sabotaje.
Son decenas de miles de millones de pesos los que se destinan cada año al SME. Hay cálculos que aseguran que ese sindicato recibe más que lo que le dan a la UNAM y al IPN juntos; 40 mil empleados y 23 mil jubilados. Trabajadores con índice de productividad bajísimo. Pero no se crea que en comparativos internacionales, sino nacionales. Con la CFE por ejemplo, se debe 20 veces el valor de la empresa; cada mexicano, incluidos bebés y ancianos, tiene que darle 400 pesos al año a la empresa, señaló ayer Federico Reyes Heroles.
“Yo gané la votación”; “me hicieron trampa”; “se unieron los poderes fácticos para afectarme”; “están coludidos con la plutocracia”; “me hicieron fraude”; “esta es una decisión de más arriba”; “se trata de favorecer las grandes trasnacionales”; “es parte de un programa para entregar al país a los intereses extranjeros”. ¿Cuánto tiempo llevamos escuchando las mismas consignas? —porque eso son, consignas que tienen que ver, ésas sí, con intereses políticos y causas extranjeras. Debemos asumir que estamos ante profesionales del chantaje.
Pocos temas unen a la llamada “comentocracia”. El chantaje permanente del SME es uno de ellos. Los mexicanos recibimos de Luz y Fuerza del Centro un servicio de ínfima calidad y carísimo. Pero más allá de lo que pagamos en el recibo es lo que estamos pagando en concesiones a un sindicato que ha hecho del cohecho, la canonjía y el chantaje parte de sus principios sindicales, pues han sido su modo de supervivencia. Es hora de bajarles el switch.
Autor: Juan Ignacio Zavala
juanignacio.zavala@milenio.com
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