Un
par de días antes de la masacre y desaparición de los jóvenes normalistas de
Ayotzinapa, escribí en este mismo espacio el texto: “La fallida cortina
mediática”*, en el que abordé el tema del desplome de la estrategia de
comunicación del gobierno de Peña Nieto respecto al tema de seguridad.
En
vista de lo ocurrido en el transcurso de este tiempo, hoy reafirmo esa idea.
La
realidad no solo ha alcanzado al gobierno federal sino que lo ha rebasado. El
discurso de “un México más seguro” se derrumbó en un abrir y cerrar de ojos
mientras que impávidos, Peña Nieto y su equipo miraban como sucedía.
Pero
no solo el ejecutivo fue desnudado, también los partidos políticos y ni qué
decir del inútil gobierno estatal de Guerrero.
Los
dirigentes de los partidos políticos han reaccionado en la única forma que
saben, desgarrándose las vestiduras. Siempre a la ofensiva, atacando y echando
culpas al rival en turno, no son capaces de reconocer que en aras de obtener el
poder a costa de lo que sea, han engrosado sus filas con personas que cuentan
con los recursos económicos suficientes para comprar conciencias sin detenerse
a conocer el origen de dichos dineros. Total, lo importante es ganar aun cuando
el candidato no comulgue con la ideología del partido y/o tenga nexos con la
escoria.
Respecto
al gobierno de Guerrero encabezado por Ángel Heladio Aguirre, no hay mucho que
agregar a todo lo que de él se ha dicho en estas últimas semanas. Sí, en un
inepto, creo que tiene los días contados en su puesto y tendría que ser
investigado a fondo.
En
Guerrero, el monstruo de la inseguridad que Peña Nieto intentó embellecer a
base de discursos optimistas, de cifras halagadoras y de relaciones amistosas
con los partidos de oposición, salió intempestivamente para golpear de lleno a
los caraduras que lo engendraron.
Definitivamente
este gobierno y el país, todo, quedará marcado con un antes y un después de la
masacre de estudiantes de Ayotzinapa.
Y
mucho cuidado con el después.
Autor: Rubén Salazar Espino
rubsalazare@gmail.com
Twitter: @Ruben_Salazar
