Aparecieron nuevamente, sonriendo con orgullo, con peinados impecables
y rodeados de palabras como: esperanza, cambio, resultados, contigo, etc.
Se pueden encontrar en cada esquina, en cada autopista, en cada puente
peatonal. Ahí están, intentando convencer a “los de abajo” que como magos, pueden
cambiar sus vidas.
Esa sonrisa combinada con sus maquillajes digitales aturde al
espectador, el intento por parecer “gente buena” induce al remolino estomacal.
Detrás del semblante rozagante se esconde la ambición por alcanzar la
fortuna apostando a la ignorancia y el conformismo. Las frases que les
acompañan apestan, se leen arcaicas, como si hubieran sido escritas en épocas
muy distantes.
Muchos rostros son conocidos, han estado frente a nosotros en varias
ocasiones. Cambian de color emulando a los camaleones para disimular su pasado
y hasta su presente.
Cada vez vuelven con nuevos bríos pues han degustado de la miel y les
encanta. Es tan exquisito su sabor que para conseguirla, son capaces de golpear
el avispero y esconderse para que las abejas ataquen al de al lado.
Se acercan las elecciones y los candidatos sonríen, se peinan y hasta
saludan. Todo esto mientras a sus espaldas el vecino es secuestrado, el chavo
de la esquina se droga, la hija del tendero es violada, el estudiante es
desaparecido por la policía, los padres de familia no encuentran trabajo y los
delincuentes se pasean impunes por las calles.
Sí, ya volvieron, con su cinismo, con su retórica barata. Ahí están de
nuevo, listos para convencernos de que ellos pueden arreglar el desmadre en el que
está sumido el país y del que en gran medida son responsables.
Autor: Rubén Salazar Espino
rubsalazare@gmail.com
Twitter: Ruben_Salazar
