MILENIO DIARIO
Acentos
Juan Ignacio Zavala
09 DE SEPTIEMBRE DE 2009
Para quien gobierna es claro que a las palabras deben seguir los hechos. Nada distancia más al gobernado de sus autoridades que la mentira, los falsos arranques, la palabrería. Del discurso presidencial de la semana pasada se esperaba y se espera una serie de acciones que correspondan con los cambios mencionados y con la línea proyectada.
El gobierno ha comenzado a cumplir aquello de que no “pedirá nada que no haya hecho primero”. En ese sentido se han dado diversos cambios en apenas un par de días. Se trata de cambios en el gabinete, dependencias de gran relevancia en distintas materias.
La PGR, con todo lo que lleva esta dependencia en sus funciones; la secretaría responsable del apoyo al campo mexicano, y Pemex, la empresa de la que se supone que todos somos dueños y de la que casi no sabemos nada, salvo que pagan muy bien en sus niveles gerenciales, que el sindicato la exprime hasta casi dejarla seca. Y que mucha gente hace negocios ahí, salvo los que, se dice, son sus dueños que nada más se enteran por las noticias que va cada día peor.
Entre la llamada “comentocracia” se ha criticado el bajo perfil de los que llegan a ocupar las carteras mencionadas. Ya los conocerán y tendrán tiempo de evaluarlos. El bajo perfil no va peleado con la eficiencia. En ocasiones es preferible alguien poco notorio pero efectivo. Hay quienes todavía extrañan esos movimientos de secretarías en los dorados años del PRI. En ese entonces, sí, todos eran conocidos. Es más, muy conocidos. Lo mismo eran secretarios de salud que procuradores, secretarios de comercio que directores del deporte nacional. De esa manera un puñado era el que pasaba por todos los puestos y, claro, era inevitable no conocerlos.
Por otro lado, la reducción del aparto burocrático es no sólo un acierto en términos de disminución de gasto corriente, sino que llevará consigo mejoras sustanciales en diversas materias, como o será la reducción de papeleo administrativo y diferentes obstáculos a los que se enfrentan quienes contratan o pretenden hacerlo con el gobierno y la mayor eficiencia de la planeación y ejecución de las políticas de promoción turística.
Nada es la panacea para la situación que vive el país, pero si a lo que pone el gobierno federal se suman los gobiernos estatales, los miembros del Poder Legislativo y del Judicial y los partidos políticos, seguramente lograremos algo realmente notable no sólo en términos de ahorro y direccionamiento del gasto, sino que nos habremos dado una lección de lo que podemos lograr juntos. Es la hora, porque en este tema, como en el juego de la pirinola, salió: todos ponen.
Autor: Juan Ignacio Zavala
juanignacio.zavala@milenio.com
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