miércoles, 17 de agosto de 2016

LA HISTORIA DE DANIELA, LA REALIDAD DEL MÉXICO INVISIBLE

(Foto propiedad de Internet)
Hace unos días la agencia periodística, Vice News, publicó el testimonio de una mujer que fue víctima de explotación sexual por parte del cártel de “Los Zetas”. En dicho relato, Daniela (nombre con el que se le identifica), narra terribles hechos que padeció en carne viva y otros tantos de los que fue testigo.

Tortura, sadismo sexual, esclavitud, asesinatos y tráfico de drogas son parte de la historia de Daniela y de decenas de jóvenes que caen en las garras del monstruo de la delincuencia organizada. Todo ello frente a la indolente y corrupta mirada de las autoridades.

Lo que platica Daniela es brutal, pareciera parte de una película de terror o de una serie policiaca norteamericana. Los actos que se le obliga a realizar a las y los esclavos del narco son atroces. La crueldad y perversión son lo cotidiano en la vida de las víctimas.

La joven originaria de Nicaragua retrata con sus dichos a los psicópatas que engrosan las filas de cárteles como el de “La última letra”. Habla de la masacre de migrantes en San Fernando, Tamaulipas, de sicarios que gozan con el dolor humano, del tráfico de órganos y la venta de niñas y niños a ciudadanos norteamericanos.

De igual forma, al hacer público su tormento, Daniela desenmascara la simulación de los gobiernos estatal y federal que en el discurso no se cansan en presumir el combate a la mafia, pero que en los hechos, ya sea por complicidad o incompetencia, nada han logrado para acabar con ella.

Por último y no menos grave, es la actitud de apatía por parte de la sociedad. La insensibilidad o el miedo provocan que la reacción ante el conocimiento del sangriento submundo que existe en México, sea de inmovilidad, de ceguera voluntaria, de explicaciones superficiales. La indignación, de manera conveniente, es por la sangre que se derrama fuera de nuestras fronteras mientras que la de casa es preferible esconderla bajo la alfombra.

Danielas debe haber por cientos, al momento que escribo estas líneas muchas de ellas deben estar sollozando en el obscuro rincón de una casa de seguridad preguntándose lo mismo que usted y yo:
¿Por qué las hemos dejado solas?, ¿por qué son invisibles para nosotros?, ¿por qué nadie escarba en ese podrido México y las rescata de la pesadilla?


¿Por qué? 


Autor: Rubén Salazar Espino
rubsalazare@gmail.com
Twitter: @Ruben_ Salazar

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