jueves, 16 de febrero de 2012

5 AÑOS DE UN MÉXICO DISTINTO


Hace poco más de 5 años, el presidente Felipe Calderón decidió enfrentar a las organizaciones criminales con todo el poder del estado. En ese momento los ciudadanos no podíamos dimensionar lo que esto significaba, pues históricamente había sido un discurso hueco recurrentemente utilizado por los anteriores inquilinos de los pinos. Esos mismos inquilinos que durante sus mandatos, nos habían presentado algunas detenciones de capos del narcotráfico así como unos cuantos decomisos de drogas, los cuales eran sobredimensionados por medios de comunicación afines al régimen, y que se utilizaban para respaldar el supuesto compromiso gubernamental de garantizar la seguridad del país.

Aun cuando a principios de 2007 el ejército empezó a movilizar tropas a lo largo del territorio nacional, la atención de la sociedad estaba en los dimes y diretes que se sucedían entre algunos actores políticos que reclamaban la legalidad de los resultados electorales del año anterior.
Sin embargo, el primer golpe de realidad llegó cuando en un centro nocturno de Michoacán, fueron arrojadas varias cabezas humanas acompañadas de lo que ahora conocemos como “narcomensajes”.
A partir de ese momento, la percepción de la ciudadanía con respecto al crimen organizado cambiaria radicalmente. Las noticias de decapitaciones, secuestros, ejecuciones masivas, extorsiones y la perdida de vidas de inocentes se convirtieron en el tópico central en los medios de comunicación. Era claro que el discurso y las acciones tomadas por el ejecutivo, habían provocado el inicio de una batalla cruenta que hasta el día de hoy, continúa generando una enorme marejada de opiniones encontradas con respecto a la utilidad de la misma.

Pero más allá del debate sobre la estrategia seguida por el gobierno federal para enfrentar a las mafias delincuenciales y los resultados alcanzados por la misma, está lo que como sociedad hemos asimilado a lo largo de estos 5 años.
En mayor o menor medida hemos sentido miedo. Pero al mismo tiempo, contemplamos ejemplos de valentía de comunidades enteras que han decidido no doblegarse ante la amenaza de los malhechores.
Hemos certificado la inacción de los gobiernos anteriores, que con indolencia permitieron que las organizaciones delictivas crecieran al amparo de su sombra. Más sin en cambio, y aun con todos los errores que pudiera haber cometido, estamos en presencia de la primer administración federal que verdaderamente las enfrenta.
Hemos sido testigos de la inoperancia y complicidad de autoridades estatales. Y sin embargo, tenemos evidencia inobjetable de la lucha que dan las fuerzas armadas en contra de aquellos que violentan las leyes.
Hemos reafirmado la nula capacidad e interés de ciertos políticos por el bienestar de la población. Y por otro lado, se ha dejado ver un sector que ha navegado contra marea proponiendo y generando leyes para enfrentar la problemática de inseguridad.
Hemos leído y escuchado en medios de comunicación a periodistas que han lucrado con la sangre de los muertos. No obstante, hay quienes honrando su oficio y compromiso con la verdad, han entregado su vida por mantenernos al tanto de la realidad en la que vivimos.
En algunos casos, hemos presenciado con pasividad como se asesina a nuestros jóvenes. Pero en oposición a esto, han surgido las figuras de padres de familia que con encomiable coraje han levantado la voz exigiendo justicia por sus hijos muertos.

Hemos y seguimos siendo parte elemental de un período crítico en la historia de nuestro país, y depende todos y cada uno de nosotros, que en un futuro no muy lejano este sea recordado como el tiempo en que la valentía y la responsabilidad de los mexicanos estimularon el resurgimiento de nuestra gran nación.


Hasta la próxima…


Autor: Rubén Salazar
rubsalazare@gmail.com
Twitter: @Ruben_Salazar

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