
MILENIO DIARIO
Autonomía relativa
19 De Enero De 2011
La poca información que se genera en las primeras semanas obliga a los medios a dar repercusión a eventos que normalmente no llamarían tanto la atención. Carentes de información de impacto, los medios hacen de eventos con peso relativo, noticias de importancia: “Subió la boleada”, “Cobran el mazapán a 2.50”, “Roban cartera en el Metro”. “Las autoridades no saben quién fue”. “Muere francés en Francia”, y así, por el estilo.
Sin embargo, hay veces que se junta algo que parece menor pero que alcanza determinada resonancia y sí cobra relevancia. Es el caso del discurso manejado por el presidente electo del PRI, Humberto Moreira, quien irrumpió en las primeras semanas del año con bravuconadas que inmediatamente tuvieron eco en los medios.
La incursión de Moreira en el escenario de la política nacional ha llamado la atención por el estilo dicharachero, ramplón y vulgaroide con que se conduce en la tribuna pública. No es que resulte inusitado que un priista tenga las características mencionadas, en absoluto. Sin embargo, hace muchos años que no llegaba a presidir ese partido un personaje caciquil, un golpeador, un porro que recuerda más a los políticos de pistola que a un político astuto, experimentado y talentoso de los que también hay en ese partido.
El discurso del próximo presidente del PRI está lleno de frases propias de quien se dirige con sus amigos a una pelea de callejón. “No nos vamos a dejar”, “yo los voy a defender”, “los vamos a sacar”, “vamos a ser invencibles”, “pa todos tengo”… el lenguaje del machín que ondea una cadena.
Estas palabras han tenido eco en las hordas priistas que pululan por el país, y el “tono Moreira” ha cobrado ya su primera víctima. Se trata de Guillermo Sánchez Nava, representante del PRD ante el Instituto Electoral de Guerrero. Sánchez Nava fue víctima de una golpiza por parte de huestes priistas, que lo tiene al borde de la muerte.
Es probable que “el tono Moreira” sea una de las estrategias del priismo para recuperar la presidencia del país. De ser así, veremos cómo el espacio público se convertirá en una zona de intercambio sostenido de insultos y ocurrencias. No parece ser una buena idea pero, al parecer, el líder priista está decidido a llevar a cabo sus “ideas” de la política que tanto éxito le dieron en Coahuila.
También es probable que Moreira no se haya dado cuenta de que no todo es “su rancho” y que la gente reacciona de diferentes maneras en Oaxaca, que en Saltillo, en el Distrito Federal que en Monclova, en León que en Torreón. Moreira ha tardado en darse cuenta de que, por más dinero que suelte, aquí no puede controlar todo; aquí no puede desaparecer medios ni personas, aquí tiene una responsabilidad pública de la que tiene que rendir cuentas ante los ciudadanos, porque aunque sea presidente del PRI y no funcionario, recibe dinero público.
Nota: Acuso recibo de la carta enviada por el senador Manlio Fabio Beltrones, una voz priista muy distinta, en la que me hace notar que el poder debe usarse “en lo que el país necesita, “orden, seguridad, empleos, inversiones, volver a crecer, vencer la pobreza…”. Coincido plenamente y estaré dispuesto a aplaudirle sus resultados legislativos en esas áreas.
Autor: Juan Ignacio Zavala
juanignacio.zavala@milenio.com
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