
MILENIO DIARIO
Autonomía relativa
12 De Enero De 2011
Los buenos deseos de principios de año pueden ser un factor para concretar oportunidades. Y más aún si, por lo que parece, esta es la última oportunidad para concretar algunas reformas en nuestro país antes de que el clima electoral la cancele por completo. Los actores políticos han mencionado, de una manera u otra, la necesidad de llegar a acuerdos para concretar “las reformas que tanto necesita el país”. La verdad es que llevamos diez años con esa canción y no ha existido la voluntad y la acción expresa para llevar a cabo esas reformas. Se puede hablar de errores de operación, de trato, de guardar las formas, pero la realidad es que el PRI se ha escudado en cualquier pretexto para negarse a colaborar. Por encima de todo ha dominado su cálculo político.
Ayer el senador Manlio Fabio Beltrones publicó un texto (al parecer Peña Nieto ya perfila sus luces intelectuales más allá de nuestras fronteras) que no se debe despreciar. Más aún cuando parte de lo que propone está en las propias manos del autor, y las de su partido, conseguir las metas que se propone.
Con algunos matices, comparto con el senador Beltrones que a la alternancia le ha faltado un modelo (considero que lo que ha faltado es voluntad para saber hasta dónde llega el actual modelo) que permita, tal y como ha dicho reiteradamente el presidente Calderón, hacer una democracia eficaz, esto es, gobiernos que puedan de manera ágil y eficiente brindar a los ciudadanos no solamente servicios, sino empleos, oportunidades de futuro y de pleno desarrollo. Gobiernos que lejos de ser un obstáculo para los ciudadanos sean facilitadores de la vida ciudadana; gobiernos que permitan el ejercicio en libertad de todos los derechos pero también el cumplimiento de las obligaciones; gobiernos que gasten oportunamente en infraestructura y servicios pero que también sean sometidos a procesos de transparencia y rendición de cuentas (conceptos que no aparecen en ninguna parte del texto del senador) para que los ciudadanos sepan en qué se gasta cada centavo.
En su texto, el senador se queja de que no se han creado “los empleos suficientes y dignos”. Sería bueno que él mismo se contestara qué responsabilidad ha tenido el PRI en el estancamiento de las inversiones, la creación de empleos y de infraestructura. ¿Por qué el PRI se opone a verdaderas reformas de fondo como las que menciona en su artículo?
Menciona que “somos el país de América Latina con menos capacidad de recaudación después de Haití. Necesitamos al menos recaudar 7 puntos más para alcanzar el promedio de América Latina”. ¿Entonces por qué se opuso su partido a una reforma fiscal integral? Si tienen la voluntad, porque el poder lo tienen, todavía se puede hacer algo para alcanzar la meta que propone.
Dice Beltrones que “en los últimos diez años el problema no ha sido legislativo”. Quizá no es legislativo, pero es innegable que uno de los problemas en este país son los legisladores. Son ellos los que deben hacer las reformas; son ellos los que, al final, hacen las grandes políticas públicas en este país. De hecho, de los diez años que menciona el senador Beltrones, él ha sido legislador siete.
Beltrones dice, y con razón, que hay que preguntarse para qué se quiere el poder. Le propongo una respuesta: el poder es para usarse. El poder es para transformar y desarrollar la vida de los ciudadanos. El poder es para servir a los demás desde el privilegio que es tomar decisiones públicas. El senador Beltrones y sus compañeros de partido tienen ese privilegio. Adelante, todavía es momento de usarlo.
Autor: Juan Ignacio Zavala
juanignacio.zavala@milenio.com
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