
Todo sería más fácil si nos diéramos la oportunidad de escuchar y ser escuchados.
La marcha en contra de la violencia realizada el pasado fin de semana, ha conjugado una serie de situaciones que llaman poderosamente la atención.
En primer lugar, el legitimo reclamo de una sociedad que demanda mayor seguridad y justicia. Ciudadanos que han sufrido en carne propia, el dolor que infringe la muerte o desaparición de un ser querido y que no han encontrado en las autoridades, la respuesta que merecen tener. Dentro de esta manifestación de dolor y hartazgo, destaca la solidaridad inherente de los mexicanos ante la desgracia. Se pudo constatar una vez más, el respaldo al prójimo, viéndose reflejado en el andar codo a codo y al fundirse en un silencio abrumador y doliente. Esa, sin duda debiera ser la imagen representativa del justo reclamo por un México mejor.
Sin embargo, como suele ocurrir en movimientos de esta índole, no faltaron los grupos que ven en estos entornos, la oportunidad de inmiscuirse para buscar notoriedad mediática. Desde pocos días antes de que iniciara la marcha, me llamó poderosamente la atención que en un comunicado, el autonombrado “subcomandante Marcos”, líder del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), saludara la marcha y anunciara que un contingente del grupo guerrillero participaría en la caminata.
Pero todavía hay más, parte de la logística en cuanto a la estadía de los organizadores del evento en las instalaciones de la U. N. A. M. corrió a cargo del Consejo General de Huelga (CGH), reconocido por su ideología Maoísta y con antecedentes de colaboración por parte de algunos de sus miembros, con guerrillas como el antes mencionado EZLN, el Ejército Popular Revolucionario (EPR) y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Otro grupo que vio una buena oportunidad para salir en la foto, fue al Sindicato Mexicano de Electricistas (SME). Han sido perfectamente documentados los actos vandálicos que por incitación de su líder, Martin Esparza, han llevado a cabo integrantes de dicho sindicato. Quema de automóviles, sabotaje a instalaciones eléctricas, daños a inmuebles y robo son sólo algunos de los delitos que han cometido en la más reprobable impunidad.
¿Cómo entender que las referidas organizaciones, convivan en un mismo espacio con personas que exigen un alto a la violencia? ¿Surrealismo, cinismo, coincidencia o falta de previsión por parte de los convocantes para excluir a dichos grupos?
Cualquiera que sea la respuesta, es verdaderamente oprobioso la presencia de grupos violentos, en una expresión social que clama por un alto a lo que de una u otra forma representa dichas agrupaciones.
Otro detalle que provoca cierto desencanto, es una de las solicitudes que hizo el principal orador en el mitin, Javier Sicilia, quien pidió al presidente Calderón remover de su cargo como secretario de seguridad pública federal, a Genaro García Luna.
Es curioso que no haya pedido la renuncia del secretario de la defensa o de la marina. ¿Porqué personalizar el enfado en la persona de García Luna? Si echamos un vistazo al semanario Proceso, (que por cierto, es donde publica sus textos Javier Sicilia) podemos dar cuenta de la animadversión que desde hace algunos años tienen en contra de García Luna.
Amparado en el derecho a la crítica y a la libre expresión de las ideas, Proceso ha llevado a cabo una campaña constante en descredito del secretario y la policía federal. Para hacerlo, han recurrido a dar como buenos, dichos y filtraciones. Han lucrado con la sangre de victimas inocentes y hasta se han dado el lujo de divulgar en primera plana una fotografía en la que aparece su fundador, Julio Scherer y el capo del narcotráfico, Ismael “Mayo” Zambada.
Se puede o no estar de acuerdo con la actuación de García Luna o de cualquier otro integrante del gabinete. Es un deber expresar el descontento y señalar los errores. El problema, es que en este caso en particular pareciera más bien una consigna orquestada que una crítica honesta. Tan es así que algunos de los ideólogos del evento se han mostrado públicamente sorprendidos por la petición de Sicilia.
No obstante las incongruencias y los desalientos, provocados por aquellos que medran con la preocupación sincera y el dolor de los ciudadanos que asistieron a la marcha, se ha abierto una puerta, que de ser aprovechada podría dar frutos en un corto plazo. Y es que, en respuesta a las demandas expresadas el domingo pasado en la plancha del zócalo capitalino, el presidente Calderón ha hecho público su interés por dialogar con los representantes del movimiento.
Sin duda, esta apertura al diálogo por parte del jefe del ejecutivo, se debe considerar como un primer triunfo de la marcha. Debe ser atendido de inmediato, pues de no hacerlo, se corre el riesgo de que suceda lo mismo que con otras manifestaciones multitudinarias, de las cuales sólo queda el recuerdo.
Es tiempo de buscar y encontrar coincidencias. Que de las coincidencias, surjan las propuestas y de las propuestas las soluciones. Es momento de dejar de lado los rencores. Es el turno para sanar heridas y mirar hacia adelante. Ahora es cuando, pues mañana, tal vez no encontremos como.
Hasta la próxima.
Autor: Rubén Salazar
rubsalazare@gmail.com
Twitter: @Ruben_Salazar
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