jueves, 30 de junio de 2011

SOCIEDAD-GOBIERNO, UN REENCUENTRO ESPERANZADOR


Muy distantes quedaron los tiempos en los que la figura presidencial era un tipo de tótem sagrado.

El encuentro del presidente Felipe Calderón con el escritor Javier Sicilia, rebasó por mucho las expectativas que se tenían del mismo. Y es que la transparencia, el respeto y la sinceridad con la que se condujeron los participantes, han dado como resultado una nueva forma de entender y practicar las relaciones gobierno-sociedad.

Ha quedado demostrada la disponibilidad por parte del poder ejecutivo al debatir y explicar sus acciones. Pero sobre todo, la apertura para escuchar las ideas y propuestas por parte de la sociedad.
Por su parte, el movimiento social que encabeza Sicilia, logró (muy a pesar de los grupos radicales) colocar sobre la mesa, la necesidad de alcanzar objetivos comunes en materia de seguridad y atención a las victimas de la violencia generada por el crimen organizado.

Pero, a partir del diálogo ¿qué pedirle a las partes involucradas?
Considero que lo primordial es el cumplimiento de los acuerdos. Para que la vela encendida en el alcázar del castillo de Chapultepec no se apague, se requiere dar seguimiento puntual y transparente a los compromisos hasta consolidarlos.
Adicionalmente, la autocritica debe ser dura y honesta. El presidente Calderón debe (estoy seguro que ya lo hizo) evaluar a fondo la actuación de sus colaboradores en lo que a interlocución con la sociedad se refiere. La sensibilidad de muchos funcionarios públicos para con los problemas que aquejan al ciudadano, es casi nula. Seguimos escuchando datos y cifras que no le dicen nada a quienes han sido dañados por la delincuencia.
Así mismo, la continuidad de la disposición a escuchar al ciudadano me parece inevitable. Aun cuando la gran mayoría podemos coincidir en lo sustancial, no todos pensamos como Sicilia, no todos queremos al ejército fuera de las calles, no todos queremos que claudique en la lucha a favor de un país sin violencia. Para ello, es necesario abrir las puertas a todos aquellos que tienen algo que decir, algo que aportar y hasta algo que reclamar. El primer paso para un gran diálogo nacional ya se dio, ahora sólo falta incluir al grueso de la sociedad.

De igual forma, el movimiento que encabeza Sicilia, tiene la obligación de replantear hacia donde va y con quien lo hace. No es un secreto que algunas organizaciones radicales han venido aprovechándose de la protesta legítima. Estos grupos han visto con malos ojos la actitud respetuosa con la que el escritor expresó sus argumentos ante el presidente. Es vital que el movimiento social se mantenga a salvo de asociaciones de corte violento, pues de no hacerlo, se corre el riesgo de perder el rumbo.
Además de lo anterior y al igual que el jefe del ejecutivo, debe persistir el ánimo congruente con el que se llegó a Chapultepec. El peor error sería que por intereses de índole política, se cerrase la oportunidad de continuar con la discusión de ideas.

No cabe duda que falta mucho por decir y aun más por hacer. Sin embargo, el reencuentro de la sociedad con su gobierno, ha logrado que regrese la esperanza de un México mejor.

Hasta la próxima.

Autor: Rubén Salazar
rubsalazare@gmail.com
Twitter: @Ruben_Salazar

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