jueves, 15 de noviembre de 2012

LA VISIÓN SEXENAL DE UN CIUDADANO

"La historia no se equivoca. En todo caso, los que cometen errores son los protagonistas"


C. Presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa:

A unos cuantos días para que termine su periodo como presidente de la republica, me permito expresar lo que desde mí visión como ciudadano mexicano, ha sido su mandato al frente del ejecutivo separándolo en 4 importantes temas: Salud, Educación, Economía y Seguridad.

Salud.
Considero que en este rubro es donde se encuentran los mayores avances. La cobertura universal por medio del seguro popular, la oportuna intervención ante la epidemia de influenza y la inversión en infraestructura hospitalaria, son ejemplos claros de sensibles y bien implementados programas sociales.
Por supuesto que hay pendientes, sobre todo en propiciar la modernización y eficiencia de las dos principales instituciones (IMSS e ISSSTE) pero de igual forma se han notado algunos cambios que van en esa dirección.
Indudablemente el primer secretario de salud, José Ángel Córdoba Villalobos, debe ser reconocido como uno de sus más eficientes colaboradores.

Educación.
Aquí, no encuentro ningún logro que resaltar. La tan difundida “alianza por la educación” quedó sólo en una promesa más. La retorcida sociedad política con la líder del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), Elba Esther Gordillo, echó por la borda cualquier buena intención que pudo haber tenido dicho programa de mejora educativa.
El nivel de los alumnos sigue siendo paupérrimo, la calidad de enseñanza sigue estando basada en la pauta que impone la “maestra” Gordillo y cientos de jóvenes siguen siendo rechazados de las universidades.
Las 3 personas que usted designó para ocupar el puesto de secretarios de educación muy poco o casi nada lograron, pues la fuerza política del SNTE y la condescendencia de su gobierno para con la líder del mismo, pesaron más que la envestidura de los responsables de la secretaría.

Economía.
Es de reconocerse que las políticas adoptadas para minimizar el impacto de la crisis económica mundial de 2008 fueron efectivas. De igual forma, la fortaleza macroeconómica basada en la histórica cantidad de reservas nacionales y las múltiples inversiones extranjeras, son sin duda logros importantes.
Sin embargo, en los bolsillos de los ciudadanos nada de lo anterior se pudo reflejar. He escuchado repetidamente el discurso de que “de no haberse actuado de la manera en que se hizo, las cosas estarían peor” y estoy de acuerdo, pero definitivamente eso no fue suficiente para estar mejor.
El desempleo creció, el poder adquisitivo se redujo, el incremento de precio a productos de primera necesidad ha sido constante y la pobreza es cada vez más visible.
Aquí quisiera hacer un paréntesis, y es que obviamente las cifras que usted ha dado son distintas a lo que yo como ciudadano apunto. Esto puede ser debido a que la concepción de la realidad entre un mexicano promedio y un político promedio siempre estarán completamente desiguales, pues mientras para el político la vida transcurre entre cifras y aplausos convenencieros, para el ciudadano todo se vislumbra desde la pesada carga de subsistir con sueldos en muchos casos miserables.
En cuanto al desempeño de los secretarios encargados de manejar las finanzas del país considero que fue regular.

Seguridad.
Desde que al inicio de su sexenio decidió declarar la guerra en contra del crimen organizado, he sostenido que el hacerlo era un deber inexcusable y he reconocido en usted la firme posición de no claudicar en dicha lucha arriesgando su capital político e integridad física.
No obstante lo plausible que puede llegar a ser el hecho de haber sido el primer presidente que se atreve a enfrentar a la delincuencia con todo el poder del estado, en los resultados las cosas no son algo que se pueda presumir.
Más de 60 mil muertos (cifra genérica pues no existe un registro exacto) entre los que se encuentran civiles inocentes a los que con toda la frialdad de la estadística se les dio el calificativo de “victimas colaterales”, centenares de desaparecidos, verdaderos asesinatos en masa de indocumentados centroamericanos, decenas de policías y soldados caídos en batalla, periodistas asesinados y demás atrocidades ocurridas a lo largo de estos 6 años, son funestos ejemplos de una guerra perdida. Una guerra que por cierto, no exclusivamente perdió usted señor presidente, la perdimos todos.
Seguramente no compartirá mi opinión, pero sólo basta mirar como siguen existiendo poblaciones en donde las bandas delincuenciales son la autoridad. Sólo basta escuchar los sollozos de las madres que buscan desesperadamente a sus hijos desaparecidos. Sólo basta leer los reportes de decapitaciones y ejecuciones de las que dan cuenta a diario los medios de comunicación. Sólo basta mirar a nuestro alrededor para afirmar que esta guerra está muy lejos de ser exitosa.
Para terminar con este tema, es preciso comentar que en todo lo malo siempre se puede salvar algo bueno, en este caso la valentía de las fuerzas armadas debe ser merecedora de un alto reconocimiento.

Sin duda hay muchos otras aéreas de gobierno que son objeto de análisis- Por mencionar algunas, está el caso de las relaciones internacionales en donde México ha perdido ese liderazgo en América Latina que tanto presumíamos. Y que lo poco rescatable ha sido por intervención directa de usted pues su secretaria encargada pasó de noche en los últimos 6 años.
En lo que corresponde a la oficina de comunicación social (vital para que su proyecto de país fuera entendido y en su caso apoyado), sirvió para “administrar” proyectos fútiles y colocar directivos en distintas dependencias. Muy poco de mensaje social y político se generó desde ahí. Igual que en relaciones exteriores, la parte rescatable de la comunicación gubernamental la realizó directamente usted.

En resumen, puedo concluir que sus colaboradores (con encomiables excepciones) no fueron del todo eficientes, que la corrupción e impunidad siguió aplicándose descaradamente desde muchas de las oficinas de gobierno ante la complicidad de los responsables de combatirla. Y que ante tal indolencia, muchas de las buenas intenciones que en su momento usted pudo llegar a tener, se disolvieron en la vorágine burocrática de quienes vieron en el servicio público un botín económico y político.
Que los pocos millonarios se hicieron más millonarios y que los millones de pobres siguieron siendo pobres. Que la delincuencia sigue derramando sangre, envenenando jóvenes y burlándose de todos nosotros.
Y que a pesar de todo, México sigue de pie gracias a la fuerza de la gente de bien que afortunadamente sigue siendo mayoría.

Es incuestionable que el juicio de la historia se encargará de poner a cada quien en su lugar y seguro estoy que los logros alcanzados en su gestión al frente del país tendrán que ser puestas en la balanza. Por lo pronto, desde mi muy personal punto de vista consideré un deber cívico expresarle mi opinión por este medio.


Hasta la próxima.

Autor: Rubén Salazar E.
rubsalazare@gmail.com
Twitter: @Ruben_Salazar

No hay comentarios:

Publicar un comentario