miércoles, 4 de septiembre de 2013

LA FAMILIA DE JIMENA



José termina de subir las cajas a la parte trasera de la pick up, da media vuelta y en un solo movimiento levanta a su hija, la pequeña Jimena, para acomodarla en un espacio que ha quedado libre no sin antes besarle con cariño las mejillas.
Han pasado ya 2 semanas desde que Lauro, primo de José, le propuso viajar a la capital para buscar la seguridad y el trabajo que en el pueblo no tienen.

Lauro se sienta en el lugar del chofer y enciende la vieja camioneta que  de inmediato empieza a rechinar por completo. En la parte delantera viaja la abuela Matilde, acompañada de María, la esposa de José que cumple 6 meses de embarazo mientras que en la cabina descubierta se encuentran Jimena y su padre.

Han iniciado el recorrido y los ojos de la abuela se enrojecen mientras los recuerdos le vienen a la mente, sus días de la niñez, su boda y sus muertos enterrados en la tierra que le vio nacer.

Por su parte, José da una última mirada discreta hacia atrás tratando de esconder la tristeza que le causa el dejar su humilde hogar y el coraje de saber que quienes debieran procurar por su bienestar les han abandonado a su suerte. Por el contrario, Jimena refleja en su rostro la emoción innata que una niña de 5 años siente al emprender su primer viaje fuera de su poblado.

Durante los últimos 15 días, José ha reflexionado mucho sobre la idea de salir de su casa. Sin embargo, sus titubeos fueron superados por el miedo que provocan los grupos de delincuentes que se han apoderado de su comunidad. La seguridad de su familia está por encima de todo y basado en eso, la migración a la capital le ha dejado de sonar como algo descabellado.

El antiguo vehículo de la familia ya se ha internado en el camino de terracería y con ello Jimena experimenta pequeños saltos que la hacen sonreír.
“La pequeña princesa” (así le llama su papá), acaba de cumplir 5 años, provista de una enorme inteligencia tomó algunas clases de educación preescolar que impartieron algunos jóvenes voluntarios, los cuales por cierto, fueron expulsados por la violencia que se vive en esa zona.
Su padre le ha dicho que irán a vivir a un lugar muy bonito en donde podrá estudiar y jugar sin el temor de ser alcanzada por una bala. Para el viaje, su madre siempre cálida, le ha cosido una muñeca de trapo con algunos retazos de tela para que le sirva de acompañante de viaje.

Lo agreste del camino combinado con el paupérrimo estado de la camioneta, hace que la velocidad a la que viajan sea verdaderamente lenta. Sumado a lo anterior y  para complicar aún más el trayecto que planean sea de casi 4 horas, el clima es bastante caluroso.

La abuela ha entrecerrado los ojos intentando dormir mientras que María voltea continuamente a la parte trasera para saludar con una sonrisa a su hija y esposo.

Jimena ha comenzado a platicar con su muñeca de trapo, le habla de su hermanito que nacerá en unos meses y termina explicándole que se dirigen a una ciudad donde hay casas muy grandes, -¡casi como castillos!- exclama.
Sus grandes ojos expresan la admiración que siente por sus padres, los ama y en cuanta oportunidad tiene se los hace saber. -¡Papi! Mira ese árbol, es muy grande igual que tú- grita emocionada. José esboza un gesto de admiración mientras le acerca una botella para que beba un poco de agua.

Ha transcurrido poco más de 1 hora desde que salieron del pueblo. Ahora la abuela ronca casi al mismo ritmo que la camioneta rechina, María pela un par de aguacates para repartirlos y que la familia coma algo, Lauro con la mirada clavada en el camino empieza a resentir el cansancio de estar al volante, Jimena duerme recostada en una caja y José continúa pensando en el futuro que espera tener.

María pide a Lauro detenga la marcha del auto para estirar un poco las piernas y comer un poco de aguacate con tortilla. Lauro se regocija con la idea y se aparta del camino para hacer una merecida pausa. Después de ser despertada cariñosamente por su padre, Jimena se talla los ojos y de inmediato observa a su madre que le extiende un apetitoso taco.

Al término de la improvisada comida se disponen a proseguir con su viaje; de pronto y como salidos de la nada, escuchan el ruido propio de autos cuyas llantas pisan el pedregoso camino.
Son 2 camionetas casi nuevas piensa Lauro al verlas acercarse. Al llegar al lugar donde se encuentra la familia, se detienen y de ellas descienden al menos 6 hombres. -¿A dónde van? ¿De dónde vienen?- pregunta uno de ellos. –A la capital, venimos del pueblo- responde José al tiempo que con la mano trata de esconder a Jimena detrás de él.

Algunos de los hombres revisan la camioneta mientras que los otros miran con los ojos enrojecidos a la familia. -¿No será que van a chillar con el ejército?- vuelve a cuestionarles el que parece ser el líder del grupo. –No señor, vamos a buscar trabajo a la capital- responde Lauro.
Han terminado de revisar la vieja pick up. –Las mujeres y la niña se van, ustedes dos se quedan con nosotros- dice el cabecilla mientras señala a José y a Lauro.

Jimena ha empezado a llorar mientras María ruega le permitan continuar el viaje a todos juntos. A lo lejos se alcanza a escuchar el ruido de las aspas de un helicóptero que parece poner nerviosos a los hombres que ahora amagan con armas a la familia.
A una señal del tipo que ha hecho las preguntas, uno de los acosadores dispara a mansalva contra Lauro. Lo siguiente son gritos, quejidos, suplicas y de pronto una lluvia de detonaciones.

La familia yace en el piso, han sido acribillados por el simple hecho de buscar un futuro sin violencia, por soñar con un lugar donde vivir sin miedo, sin hambre.

Una familia como muchas otras que han tenido la desgracia de vivir en un lugar donde la autoridad no es capaz de protegerles, donde la esperanza se asesina impunemente y donde la sociedad no mira para no darse cuenta de su propia podredumbre.


Ahí murió Jimena, abrazando a su padre y a esa muñeca de trapo a la que ya no podrá presentarle a su hermanito ni mostrarle las grandes casas, ¡Casi como castillos!

Autor: Rubén Salazar Espino
rubsalazare@gmail.com
Twitter: @Ruben_Salazar

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