lunes, 22 de enero de 2018

El bravucón Miguel Ángel Yunes

Foto tomada de Internet
¡Callar no es opción!

Miguel Ángel Yunes Linares, gobernador de Veracruz, sirve como un excelente ejemplo de lo que, en muchos casos, es nuestra clase política.
Resulta que al citado personaje, se le ha ocurrido “la gran idea” de convertirse en el hostigador número uno de López Obrador; lo ha retado a debatir, le ha llamado loco y en cuanta oportunidad que tiene se lanza con todo en contra del 3 veces candidato a la presidencia. La bravuconería del veracruzano podría ser simpática, sin embargo, a la hora de mirar las condiciones en las que se encuentra el estado que se supone gobierna, no es ni mínimamente chistosa.
Las fantochadas de Yunes contrastan con los nulos resultados que ha dado su gobierno para aminorar la violencia. Apenas el fin de semana pasado, se registraron 16 homicidios, siendo 10 de ellos los que más consternación causaron, pues los cuerpos fueron encontrados desmembrados en Xalapa, capital del estado. Ante lo anterior, el mandatario veracruzano se apresuró a decir que los muertos eran parte de bandas del crimen organizado. Así, fácil, sin investigar ni detenerse un momento a meditar que más allá de las actividades que desarrollaran los ejecutados, son seres humanos, que tienen familia y muy probablemente eran veracruzanos.
La historia de Miguel Ángel Yunes es como la de muchos políticos mexicanos, llena de pasajes obscuros. El hoy panista fue miembro destacado del PRI, su ascenso dentro del partido tricolor fue patrocinado por la líder del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), Elba Esther Gordillo; y fue precisamente por influencia de “La Maestra”, que Yunes Linares cambiaría de partido y se integraría al gabinete de Vicente Fox.
Dentro del partido blanquiazul, Yunes ha logrado incrementar su poder hasta llegar al puesto que hoy se encuentra. Las relaciones truculentas de Elba Esther Gordillo con los gobiernos panistas le han redituado de manera significativa al grado de parecer más un cacique que un político.
Y es precisamente en ese contexto de cacicazgo que, hoy en día, “El Señor Gobernador” (deixis: Rubén Figueroa Figueroa), trabaja intensamente en promover la candidatura de su vástago para que le suceda en el cargo. Y peor aún, seguramente el contrincante del junior Yunes será su tío, el priista Héctor Yunes Landa. Es decir, todo podría quedar en familia durante otro periodo de gobierno más.
Del actual gobernador de Veracruz se ha dicho mucho; ha sido señalado por enriquecimiento ilícito y hasta de pederastia, ello sin que se haya podido comprobar nada hasta la fecha. Lo que sí se puede acreditar, es la doble cara de un político que actúa como cacique y que a base de mostrarse fanfarrón, intenta hacerse notar en los medios, mientras que su estado, ese estado que prometió pacificar en 6 meses, se sigue manchando de sangre.
Las formas de Yunes nos son exclusivas de él, su historia y presente son muy similares a la de muchos otros. La clase política mexicana se caracteriza por lo que representa el personaje en cuestión; pedantería, cacicazgo, protección de intereses propios y partidistas, doble moral, cambio de partido para alcanzar el poder y un enorme valemadrísmo.
Si el señor Yunes, utilizara su bravuconería para enfrentar los problemas de su estado, y no para increpar a diestra y siniestra, la gente que dice gobernar se lo agradecería mucho.

Autor: Rubén Salazar E.
Twitter: @Ruben_Salazar

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