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| Foto tomada de Internet |
¡Callar no es opción!
Miguel Ángel Yunes Linares,
gobernador de Veracruz, sirve como un excelente ejemplo de lo que, en muchos
casos, es nuestra clase política.
Resulta que al citado personaje, se
le ha ocurrido “la gran idea” de convertirse
en el hostigador número uno de López Obrador; lo ha retado a debatir, le ha
llamado loco y en cuanta oportunidad que tiene se lanza con todo en contra del
3 veces candidato a la presidencia. La bravuconería del veracruzano podría ser
simpática, sin embargo, a la hora de mirar las condiciones en las que se
encuentra el estado que se supone gobierna, no es ni mínimamente chistosa.
Las fantochadas de Yunes contrastan
con los nulos resultados que ha dado su gobierno para aminorar la violencia.
Apenas el fin de semana pasado, se registraron 16 homicidios, siendo 10 de ellos
los que más consternación causaron, pues los cuerpos fueron encontrados
desmembrados en Xalapa, capital del estado. Ante lo anterior, el mandatario
veracruzano se apresuró a decir que los muertos eran parte de bandas del crimen
organizado. Así, fácil, sin investigar ni detenerse un momento a meditar que
más allá de las actividades que desarrollaran los ejecutados, son seres
humanos, que tienen familia y muy probablemente eran veracruzanos.
La historia de Miguel Ángel Yunes es
como la de muchos políticos mexicanos, llena de pasajes obscuros. El hoy
panista fue miembro destacado del PRI, su ascenso dentro del partido tricolor
fue patrocinado por la líder del Sindicato Nacional de Trabajadores de la
Educación (SNTE), Elba Esther Gordillo; y fue precisamente por influencia de “La Maestra”, que Yunes Linares cambiaría
de partido y se integraría al gabinete de Vicente Fox.
Dentro del partido blanquiazul, Yunes
ha logrado incrementar su poder hasta llegar al puesto que hoy se encuentra.
Las relaciones truculentas de Elba Esther Gordillo con los gobiernos panistas
le han redituado de manera significativa al grado de parecer más un cacique que
un político.
Y es precisamente en ese contexto de
cacicazgo que, hoy en día, “El Señor
Gobernador” (deixis: Rubén
Figueroa Figueroa), trabaja intensamente en promover la candidatura de su
vástago para que le suceda en el cargo. Y peor aún, seguramente el contrincante
del junior Yunes será su tío, el priista Héctor Yunes Landa. Es decir, todo
podría quedar en familia durante otro periodo de gobierno más.
Del actual gobernador de Veracruz se
ha dicho mucho; ha sido señalado por enriquecimiento ilícito y hasta de pederastia,
ello sin que se haya podido comprobar nada hasta la fecha. Lo que sí se puede
acreditar, es la doble cara de un político que actúa como cacique y que a base
de mostrarse fanfarrón, intenta hacerse notar en los medios, mientras que su
estado, ese estado que prometió pacificar en 6 meses, se sigue manchando de
sangre.
Las formas de Yunes nos son
exclusivas de él, su historia y presente son muy similares a la de muchos
otros. La clase política mexicana se caracteriza por lo que representa el
personaje en cuestión; pedantería, cacicazgo, protección de intereses propios y
partidistas, doble moral, cambio de partido para alcanzar el poder y un enorme
valemadrísmo.
Si el señor Yunes, utilizara su
bravuconería para enfrentar los problemas de su estado, y no para increpar a
diestra y siniestra, la gente que dice gobernar se lo agradecería mucho.
Autor: Rubén Salazar E.
Twitter: @Ruben_Salazar

No te preocupes como buen chapulín político en 12 años estará en Morena
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