A Pao, con infinito amor y admiración
Mi Pequeña:
Hoy, 8 de marzo, se conmemora el
Día Internacional de la Mujer. Tal y como lo hemos platicado, este no es un día
en el que podamos festejar mucho, pues ustedes, las mujeres, siguen siendo
víctimas de circunstancias desfavorables provocadas por la estupidez de una cultura machista y de un sistema
proclive a la impunidad.
Todos los días nos enteramos de
actos de violencia que nos estremecen; niñas y jóvenes que son tratadas como
esclavas; esposas golpeadas por sus parejas; trabajadoras que ganan menos que
un hombre, esto a pesar de que en ocasiones realizan labores mucho más
especializadas que nosotros; feminicidios al por mayor y un largo etcétera.
Hija, por lo anterior, te ofrezco disculpas; mi
solicitud de clemencia es por la sociedad a la que pertenezco. Esa sociedad que
no ha sido capaz de terminar con la violencia física y psicológica contra tu
género; esa sociedad que impávida
observa como sus hijas, sus madres y abuelas son vejadas; esa sociedad que no condena,
que no exige, que no actúa.
Sin embargo, aunque parezca
paradójico, y en gran medida es por los obstáculos que a diario ustedes esquivan, que también existe una admiración sincera por la mujer. Como para muchos hombres, puedo asegurarte
que sin una mujer a mi lado nunca hubiera podido subsistir. Bien sabes
que mi guía fue tu abuela, tu tía mi ejemplo, y mi alegría eres tú.
Mi Pequeña, no sé si algún día México
sea un lugar seguro para ti; no sé si en algún momento se acabe la agresión, la inequidad, y la misoginia que tanto lacera a la mujer.
Pero lo que sí sé, es
que tu padre, desde su trinchera, no se cansará de denunciar, de exigir y de
luchar porque este maravilloso país te cobije como al tesoro más preciado.
Atte. Papá
Autor: Rubén Salazar E.

No hay comentarios:
Publicar un comentario