miércoles, 20 de junio de 2012

LOS MITOS DE LA POLÍTICA EN LAS REDES SOCIALES

Hace tiempo, los espectáculos deportivos eran el único lugar que servía de catarsis para los ciudadanos que asistían a verlos. Por ejemplo, en los estadios de futbol, las mentadas de madre al árbitro y en la lucha libre los improperios contra los luchadores rudos, han logrado por décadas que los aficionados desfoguen mucho del coraje e impotencia que les provoca el difícil trajín cotidiano.
Hoy en día, el avance tecnológico ha provocado que las redes sociales se sumen a estos espacios de desahogo.


Bajo la premisa de que la libertad de expresión debe permanecer como un derecho básico universal, es importante señalar que las redes sociales, tienen a diferencia de los medios de comunicación tradicionales, un mayor campo de acción para ejercerlo.
Desafortunadamente, la sombra que otorga el anonimato aunado al viciado ambiente político que vive el país, han provocado una verdadera guerra virtual en la que los simpatizantes de los candidatos se enfrascan en batallas de insultos, descalificaciones y hasta amenazas. Pero eso no para ahí pues en algunos casos, el simple hecho de opinar aun no siendo partidario de algún personaje público, basta para ser bombardeado por aquellos que se sienten aludidos.
Y es que es obvio que en la misma medida en que aumenta el número de usuarios, crecen los intereses políticos.
Según cifras de la Asociación Mexicana de Internet (AMIPCI), en el país existen poco más 40.6 millones de internautas de los que un 90% acceden a redes sociales. Estas cantidades son sin duda, un manjar bastante apetitoso para los partidos políticos sobre todo en esta época electoral.

¿Pero qué tan real es ese manjar? Hay quienes opinan que los usuarios de redes sociales son la parte más politizada de la sociedad y que por lo mismo, ahí se puede medir el grado de aceptación o desagrado por tal o cual candidato. Hay también quienes consideran que esos mismos usuarios pueden marcar la diferencia en la próxima contienda electoral.
Sin embargo, en los hechos lo anterior no es tan cierto. Dentro del estudio de la AMIPCI antes mencionado, nos encontramos que sólo el 41% de quien tiene una cuenta en redes sociales es seguidor de un partido político o candidato, sin que ello signifique que ese poco más de 40% tenga edad para votar. Es decir, menos de la mitad del total de usuarios está interesado en conocer plataformas o tendencias de índole política. Además, dentro de ese pequeño grupo encontramos una buena cantidad de perfiles creados por compañías de comunicación especializadas en propaganda electoral, y que tienen como propósito la propagación de información favorable de sus clientes.
Bajo esta lógica, podemos ver que el potencial de votantes no es lo bastante fuerte y que por lo tanto no constituye un verdadero indicador de predilección y mucho menos para darle el triunfo a un aspirante presidencial.

Debemos de ver a las redes sociales como un instrumento más de las estrategias políticas y no como la principal arma de difusión. Igualmente, debemos entender la intolerancia y agresividad de ciertos usuarios como un reflejo de la polarización creada por quienes apuestan por la descalificación y no por el debate de ideas.
Seguramente, dentro de pocos años la influencia de “los habitantes del mundo virtual” sea mucho mayor para encaminar los destinos políticos de México, y será entonces, que los políticos tendrán que buscar formas mucho más profesionales para exponerse ante un verdadero universo politizado.


Hasta la próxima.



*Estudio de AMIPCI sobre el uso de Internet en México: http://www.amipci.org.mx/?P=editomultimediafile&Multimedia=115&Type=1


Autor: Rubén Salazar E.
rubsalazare@gmail.com
Twitter: @Ruben_Salazar

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