viernes, 29 de junio de 2012

LA CONFIANZA CIUDADANA

Con todo afecto para Armando Zúñiga ¡Ánimo, recupérate pronto!


Estamos a unos cuantos días de la elección presidencial. Las campañas de los candidatos han terminado oficialmente y por consiguiente, los medios de comunicación han dejado de informar sobre las mismas.

En teoría, esta breve pausa preelectoral debería servir para que los ciudadanos pudiéramos digerir el intenso bombardeo de propuestas generado a lo largo de las campañas, y con ello llegar a las urnas con la suficiente seguridad de que estamos eligiendo a quien cumple con nuestras expectativas.
Sin embargo, la atención esta volcada hacía las sospechas de un posible fraude, de un conflicto postelectoral y de la violencia que esto pudiera generar.

La desconfianza generada por algunos grupos políticos hacía las elecciones no es nueva y sin duda fue justificable durante los casi 70 años de gobiernos priístas. Durante ese tiempo, el gobierno federal actuaba como juez y parte en los procesos electorales, pues quienes decidían la validez de las mismas eran funcionarios pagados por la secretaria de gobernación. Además, las practicas descaradas de “embarazo de urnas” coacción del voto y conteo tendencioso de los sufragios eran infaltables durante el día de la elección.
Afortunadamente y gracias a en gran medida por la lucha incesante de grupos sociales y partidos políticos opositores al PRI, en la década de los noventas el Instituto Federal Electoral (IFE) se logró constituir como un órgano autónomo y ciudadanizado casi en su totalidad.
Al día de hoy podemos dar cuenta de que somos los ciudadanos los que tenemos el control del conteo de votos. Los funcionarios de casilla, los observadores así como los consejeros del Instituto, son ciudadanos que conceden su tiempo para dar resguardo a nuestros votos y legalidad a la elección. Adicionalmente, los partidos políticos cuentan con representantes en cada una de las casillas con la intención de supervisar la no afectación sus intereses y evitar la manipulación de los resultados.

Tomando en cuenta lo anterior, resulta indignante que haya personajes políticos que con gran desparpajo creen una atmosfera de intriga basados en teorías conspirativas con las que pretenden probar la existencia de un fraude. Pero es aún más inconcebible, que sean ciudadanos los que duden de la capacidad y probidad de sus propios vecinos. Sí, porque las personas que estarán sentadas durante un buen número de horas organizando, custodiando y contando los votos que depositaremos en las urnas son nuestros vecinos.
Esas personas son ciudadanos como nosotros y cuya honorabilidad no puede ser puesta en duda por la mezquindad e intolerancia de quien no es capaz de aceptar un resultado adverso.
Es ruin y cobarde asegurar que los resultados serán manoseados para beneficiar a tal o cual candidato y al mismo tiempo convocar al pueblo para evitarlo cuando en realidad, es el propio pueblo el que está encargado de llevar a buen término la jornada electoral.

Ante ello, es imperante que este próximo domingo nos expresemos, asistamos a votar por quien consideramos es la mejor opción de gobierno, pero sobre todo, démosle un voto de confianza a aquellos compatriotas que con un enorme sentido cívico darán certidumbre y fortaleza a nuestra joven democracia.



Hasta la próxima.



Autor: Rubén Salazar E.
rubsalazare@gmail.com
Twitter: @Ruben_Salazar

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