viernes, 6 de julio de 2012

EL PAN Y LA DERROTA

Los resultados de la elección han sido un terrible golpe para el Partido Acción Nacional (PAN). La pérdida de la Presidencia de la Republica, de estados de gran simbolismo como Jalisco, presidencias municipales como León, Guanajuato, y ya ni que decir del D. F. donde el partido fue brutalmente aporreado, nos hablan de una jornada funesta para el partido blanquiazul.

Explicaciones para este hundimiento puede haber muchas, dependiendo el ángulo desde donde se mire. Pero lo que es un hecho, es que en todos los análisis hay un común denominador, el de un alejamiento del partido con la sociedad.
A lo largo de su historia, el PAN se había caracterizado por ser una institución política con bases sociales firmes, ciudadanos que compartían los ideales de Acción Nacional y que se sentían no sólo representados por el partido sino también parte integral de una estructura democrática muy distinta al corporativismo manejado por el PRI.
Hoy podemos constatar que esa base simplemente disminuyo de manera sustancial, debido principalmente a que ya no encontró a ese partido que en su momento logró enarbolar sus demandas y sueños par la construcción de un México distinto.

¿Pero qué provocó ese desencanto? Para explicarlo tal vez tendríamos que remontarnos al sexenio del primer presidente panista, Vicente Fox.
En el año 2000, Fox llega a la presidencia de la Republica con un gran apoyo social y por consiguiente, con muy altas expectativas por parte del electorado.
Sin embargo, la confrontación que se da en las cámaras con la oposición del PRI a cualquier tipo de propuestas emanadas desde el gobierno federal, así como el reposicionamiento de la izquierda en el mapa político, hace que el apoyo ciudadano empiece a caer.
Al final de su sexenio y después de un duro proceso interno para elegir al candidato a sucederlo, Fox y el PAN se encuentran ante un escenario muy distinto del que los llevo a conquistar la presidencia de México.
Fox no logra imponer a su postulante favorito y el PAN empieza a tener fisuras en su interior por el mismo motivo. Resultado de ello, es que Felipe Calderón, gana las elecciones de 2006 con un pequeño margen de diferencia de votos con respecto al segundo lugar, e inicia su mandato con un número importante de ciudadanos que no votaron por la opción de Acción Nacional.
No obstante, Calderón logra hacerse de adeptos a su propósito de gobierno, y recupera una buena parte de la confianza de los simpatizantes panistas. Paradójicamente, es ahí cuando casi sin darse cuenta, el PAN emprende su verdadera debacle.

Basándose en el liderazgo que Felipe Calderón representa dentro del partido, el PAN le apostó su continuidad a la imagen del presidente. Creyentes de que la aceptación ciudadana hacía el mandatario panista se reflejaría invariablemente en las preferencias del electorado, los dirigentes dejaron de lado el trabajo de integración social y difusión masiva de sus ideales.
Si bien la popularidad y aprobación de la gestión del presidente Calderón ha sido buena, eso no originó lo mismo para el partido, las nuevas generaciones de votantes no encontraron a aquel PAN que tendía lazos para acercarlos a su proyecto. Con un alto grado de soberbia, la dirigencia y algunos importantes personajes blanquiazules, no sólo se olvidaron del ciudadano sino que en algunos casos hasta los despreciaron, dejaron de escuchar, rechazaron la crítica y desconocieron la ideología democrática con la que fue fundado el partido.

Todo lo anterior trajo como consecuencia la mala elección de candidatos, y no necesariamente porque no hayan sido los mejores, la capacidad de muchos de ellos, incluyendo a Josefina Vázquez Mota, están fuera de discusión. La falla está en que no existió la unidad y en algunos casos el interés para respaldarlos.

Como ejemplo de ese desinterés al que me refiero, están los equipos de campaña que en su momento acompañaron a Felipe Calderón y a Vázquez Mota. Mientras que el hoy presidente de la Republica se rodeó de personajes que junto con él buscaban ocupar puestos en el gobierno, a la candidata la asistieron en su gran mayoría panistas que ya tienen asegurada "la chamba", ya sea como diputados o senadores. Es decir, aquella hambre de triunfo del 2006 por parte de quienes se la jugaron codo a codo con Calderón, hoy con Josefina sólo quedó en antojo.

Sin duda el PAN tendrá que reflexionar, reformarse y reencontrarse a si mismo. Pero sobre todo, tendrá que volver a ganar la confianza de aquellos que en un pasado no muy lejano, vieron en Acción Nacional la mejor opción para construir un México democrático, fuerte y justo.


Hasta la próxima


Autor: Rubén Salazar
rubsalazare@gmail.com
Twitter: @Ruben_Salazar

1 comentario:

  1. La candidata Josefina Botox Mota fue a las elecciones a pasar lista y a quitarle votos a AMLO. El PRIAN ya tenía todo amarrado.

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