martes, 17 de julio de 2012

INTOLERANCIA A RITMO DE REGUETON

El pasado domingo, en la Ciudad de México cientos de chavos aficionados a la música conocida como regueton , concurrieron a un concierto promovido por medio de las redes sociales. Para su infortunio, el evento no se llevó a cabo provocando con ello el enojo de los asistentes y suscitando actos vandálicos por parte de algunos de los frustrados asistentes. En consecuencia, la policía capitalina llevo a cabo un operativo para detener a los rijosos y restablecer el orden.

Hasta ahí todo parecería una noticia hasta cierto punto anecdótica y nada exclusiva de alguna orbe a nivel mundial. Sin embargo, al conocer los detalles del operativo policiaco y la prácticamente nula reacción social ante los claros abusos cometidos en contra de los reguetoneros, estos hechos traspasan la barrera de la anécdota.

Uno de los principales argumentos en contra del regreso del PRI a la presidencia de la Republica, ha sido el historial de represión con el que cuenta este partido en contra de jóvenes que en su momento se manifestaron por la libertad de expresión y tolerancia de sus posiciones ideológicas.
Pero también es oportuno recordar la prohibición de conciertos de rock, las llamadas razias en contra de los chavos por su forma de vestir y el cierre de espacios de expresión cultural por considerarlos una amenaza para la paz social.
Sí, eso y más fue una constante durante los años en que los presidentes priístas gobernaron el país y por supuesto que la preocupación de que esto pudiera ocurrir nuevamente es totalmente legítima.
¿Pero dónde queda esa intranquilidad e indignación cuando un gobierno de izquierda criminaliza a un grupo de jóvenes por su apariencia? Los testimonios son reveladores, el domingo anterior la policía del D. F. emulando a sus antepasados represores, detuvo a decenas de chavos por el simple hecho de tener cierto tipo de corte de cabello, usar una gorra o vestir un pantalón ajustado de color llamativo. Algo similar ocurrió hace 4 años en aquella funesta incursión policiaca al centro de diversión News Divine , donde murieron asfixiadas 12 personas entre ellas 2 agentes del orden. La estigmatización, el menosprecio y la criminalización de los chavos que ahí se reunían por parte del gobierno local fueron evidentes.

¿Y la sociedad? ¿Y las organizaciones de jóvenes estudiantes como el llamado Yo Soy 132 que opinan al respecto? Pues nada, muestran indiferencia, no hay crítica hacía el jefe de gobierno o al jefe de la policía, pareciera que a los jóvenes “pensantes” sólo les preocupa que el próximo gobierno de Peña Nieto no los restrinja a ellos, mientras que hacen caso omiso a eventos como el que motivó este texto.
Por su lado, la sociedad ya de por si polarizada, clasista y déspota, ni se inmuta o peor aún, aplaude la represión bajo la mentirosa justificación de catalogar delincuentes por pura impresión sin ocuparse de escarbar un poco más allá de lo que reporta la autoridad.

En casos como el del domingo no caben las excepciones, los reguetoneros, los punk’s, los darketos, los metaleros, los chavos banda y cualquier otro grupo juvenil tiene derecho a no ser criminalizado por su forma de vestir. La represión es igual de grave si se lleva a cabo en contra de un estudiante, un campesino, un niño de la calle o un  reguetonero y el exceso de fuerza es igual de condenable si se da en el Estado de México, en Guerrero o en la capital.
Es verdad que existieron actos delictivos y que los responsables deben ser castigados, pero también es cierto que igual hemos sido testigos del vandalismo impune de integrantes de grupos como el SME sin que el gobierno de Marcelo Ebrard, haya sido capaz de tocarles ni con el pétalo de una rosa.

Va siendo hora que las autoridades capitalinas y los “paladines de la libertad juvenil”, dejen la doble moral y asuman una posición clara no sólo cuando les es políticamente redituable, y que los ciudadanos reprobemos con energía el menosprecio hacía los chavos, pues hoy fueron los reguetoneros mañana puede ser cualquiera.


Hasta la próxima


Autor: Rubén Salazar E.
rubsalazare@gmail.com
Twitter: @Ruben_Salazar

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