miércoles, 13 de marzo de 2013

FRANCISCO, LAS GENERALIDADES Y LAS OPORTUNIDADES

Nunca he creído en las generalidades y mucho menos las he promovido. No comparto la idea de aquellos que aseguran que: “todos los políticos son corruptos”, “todos los mexicanos somos tontos manipulados” y decenas más de temerarias aseveraciones.

Lo anterior viene a colación debido a  la elección del cardenal argentino Jorge Mario Bergoglio (Francisco), como nuevo Papa de la iglesia católica y los comentarios que ha provocado su designación.
Es verdad que los escándalos de abusos sexuales por parte de integrantes de la curia han dado como resultado indignación en la sociedad, y que aún queda pendiente el castigo a la mayoría de los responsables y encubridores de tan abominables actos. Sin embargo, el pensar que todos los sacerdotes son delincuentes sexuales tal y como lo promueven algunos sectores de la opinión pública me parece una idea demencial.

Adicionalmente, he leído con cierto asombro la opinión de diversos personajes que se lamentan por el hecho de que el debutante pontífice no sea “liberal”. Quiero suponer que esto se debe más a un deseo que a una vacilada, y es que está por demás decir que dentro de la iglesia no existe tal cosa, pues la esencia del catolicismo se basa precisamente en ideologías conservadoras que en algunos temas pueden rayar en el extremismo. Por supuesto que hay diversas corrientes de pensamiento, unas más y otras menos moderadas, pero a fin de cuentas todas ellas tienen un común denominador en temas que los intelectuales “liberales” promueven; el aborto, la homosexualidad y el sacerdocio femenino son y serán siempre rechazadas por las autoridades vaticanas.

Pero en otro tenor está el hecho de que Francisco provenga de Argentina. Aquí es importante rescatar algunos detalles de carácter social, político y económico que ocurrieron durante los 2 pontificados anteriores relacionándolos con el origen de quienes los dirigieron.

En primer lugar está Juan Pablo II. Al ser nombrado como Papa, su país natal, Polonia, al igual que una buena parte de naciones de la Europa Oriental, se encontraba bajo la tutela de la desaparecida Unión Soviética. Durante años, diversos movimientos independentistas en esa zona del mundo fueron reprimidos brutalmente por el régimen militar soviético, esto en gran medida justificado por la llamada “guerra fría” con los Estados Unidos.
Lo interesante de lo ocurrido en el periodo papal de Juan Pablo II, es que Polonia logró tener su primera elección democrática en décadas, el muro de Berlín cayó y la Unión Soviética se desintegró. Con esto no quiero decir que todo sobrevino gracias al llamado “Papa viajero”, pero es indudable que jugó un papel protagónico en esa etapa de la historia no sólo europea sino mundial.

En segundo lugar tenemos al ahora retirado Benedicto XVI. A él le tocó vivir como máximo jerarca católico una de las peores crisis económicas que ha padecido el mundo. En 2008, potencias financieras como los Estados Unidos y la Comunidad Económica Europea, temblaron ante la caída de los mercados. Las subsecuentes recesiones provocaron que millones de personas alrededor del orbe perdieran sus empleos, se encarecieron los alimentos y se percibió un creciente descontento social. Pero dentro de todo el caos provocado por la crisis del dinero, emergió una poderosa nación que hoy en día comanda los capitales de los países europeos, Alemania. Sí, la Alemania que vio nacer a Joseph Ratzinger y que décadas después se convertiría en Papa.
¿Coincidencias? Lo dudo, más bien fue la habilidad política de quienes ostentaron el poderoso cargo de representar a la religión más influyente y con mayor número de adeptos a nivel mundial.

Por lo anterior, sería bueno empezar a vislumbrar que gran parte del mundo empezará a voltear no sólo a Argentina sino a toda Latinoamérica, que en base a eso y a los oficios que pueda llegar a tener Francisco I, se abre una muy buena oportunidad para el crecimiento de la zona geopolítica y para que ello ocurra, los líderes de la misma tendrán que provocar acercamientos que vayan más allá de la misión evangelizadora que seguramente tendrá como prioridad el nuevo ocupante de los aposentos papales.

Indiscutiblemente se abre una nueva era, la era de Francisco, que con o sin detractores, con o sin adeptos, con o sin el entendimiento de que es un líder político y espiritual para millones de personas, tendrá la enorme carga de ser el primer Papa Americano de la historia.

Las primeras piedras ya han sido lanzadas, ya veremos si alguna de ellas da en el blanco o es regresada con mayor fuerza hacia quienes las arrojaron. Al tiempo, sí, al tiempo.

  

Autor: Rubén Salazar Espino
Twitter: @Ruben_Salazar

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