Desde que tengo uso de razón, he escuchado hablar con sobresaliente
indignación a ciertos grupos de intelectuales, estudiantes, políticos y
comunicadores sobre la represión que sufrieron los estudiantes mexicanos en
1968 y 1971. Lo que no nos dicen es que los líderes de dicho movimiento no solo
no fueron parte de los muertos, sino que a través de los años han ocupado
cargos de diputados, senadores, secretarios o gobernantes.
De igual manera, he sido testigo de la adoración que esos mismos
grupos le profesan al Che Guevara y Fidel Castro. En este punto no puedo obviar
el desgastado discurso de que en Cuba la gente es pobre pero educada.
También les he contemplado en la defensa a ultranza del sistema dictatorial
venezolano instaurado por Hugo Chávez y continuado por Nicolás Maduro. Para los
mexicanos simpatizantes de la Republica Bolivariana, Chávez fue algo así como
el mesías que América latina esperaba.
Bien, pues en estos días se han registrado manifestaciones
estudiantiles en Venezuela para protestar en contra del antidemocrático
régimen. La respuesta del gobierno ha sido
asesinar a algunos de los jóvenes que de manera legítima exigen libertades.
Ante eso pregunto: ¿Dónde están los que por conveniencia siguen
llorando a los muertos del 68? ¿Dónde están los adoradores del dictador Castro?
¿Dónde están los bolivarianos de computadora? ¿Dónde está la izquierda
defensora de las libertades? ¿Por qué no levantan la voz contra lo que
claramente es un gobierno represor?
Señoras y señores, las protestas sociales no son exclusividad de la
izquierda, los movimientos estudiantiles no solo son auténticos cuando Camila
Vallejo los abandera y los crímenes de estado nada tienen que ver con un
sistema político en especial.
Lo que sí parece ser exclusivo, es la hipocresía de esos grupos
pseudosociales que solo ven la paja en el ojo ajeno.
Autor: Rubén Salazar Espino
rubsalazare@gmail.com
Twitter: @Ruben_Salazar

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