viernes, 26 de junio de 2015

CARTA A PEÑA NIETO

Enrique Peña Nieto, presidente de México:

Le escribo el siguiente texto con la intención de exponerle algunos comentarios personales con la seguridad de que dentro de sus vastas actividades, se dará unos minutos para leerlo.

Déjeme comenzar comentándole que ya son diversas las ocasiones en las que me he encontrado de frente en los puestos de periódicos con revistas en donde aparece su apreciable familia. Pero no vaya usted a pensar que dichas publicaciones son cualquier fanzine de 5 pesos, ¡no, por favor! En realidad y para tranquilidad de su linaje, son ese tipo de revistas a las que se les califica de “el corazón” o de “la alta sociedad”.
Bien, después de las consabidas especificaciones, quiero solicitarle que haga lo necesario para evitar que las cuidadas y artísticas fotos de su esposa e hijas, se exhiban al lado de periódicos en donde se muestran descabezados, fosas clandestinas, o en los que se lee a ocho columnas cosas como que México se está incendiando, ¡qué horror!

Por cierto, permítame felicitarle pues gracias a una de esas revistas en las que acostumbran relatar los andares de la realeza europea, me enteré de que una de sus herederas logró graduarse en el nivel escolar de preparatoria en un reconocido colegio privado, ¡qué orgullo! Sí, qué grato es saber que una joven logra hacerlo pues con eso se demuestra que querer es poder. Estoy seguro que ella servirá como ejemplo para todos aquellos niños y jóvenes que quieren ser triunfadores, aunque en las escuelas de sus comunidades carezcan de pizarrones, sillas o hasta de instalaciones para aprender, sin duda pensarán en la sonrisa de la hija del presidente y eso los motivará..

Señor presidente, me voy a tomar el atrevimiento de preguntar ¿qué tal la pachanga de graduación? Me imagino que debe haber sido excelsa, claro, tal y como lo ameritaba el acontecimiento. Seguramente buenos vinos y comida de alta cocina, ¡qué rico! Obviamente nada que ver con las fiestas que un sector de la población acostumbra realizar, y en las que pues, se come lo que se puede y se bebe lo que se consigue.

Usted perdonará, pero ya que me atreví a escribirle, quisiera reconocer mi envidia por la hermosa casa propiedad de su distinguida esposa. Sí, esa casa de color blanco que se pudo admirar en algunos periódicos y noticiarios televisivos. ¡Ah! Y qué gran muestra de honestidad nos dio la primera dama al salir en televisión explicando que dicha construcción fue adquirida con dinero producto del trabajo, y que además fue una ganga inmobiliaria. Confieso que al escucharla de inmediato pensé en los departamentos o casas que se pueden adquirir vía el INFONAVIT.

Ya para terminar (no quiero abusar de su tiempo), quiero mencionarle que el país que usted gobierna se encuentra tranquilo. Bueno, la verdad hay algunos problemillas, le platico que se han encontrado algunas fosas clandestinas, se realizaron unas cuantas decapitaciones, hay unos chavos estudiantes del estado de Guerrero (sí ubica dónde es ¿verdad?), que llevan 9 meses desaparecidos.
También, hace poco unos malandros tiraron un helicóptero del ejército, hay otros tantos compatriotas sumidos en pobreza extrema y el desempleo ha aumentado un poquito.

Pero no, por favor no se preocupe, lo importante es que usted y su familia estén bien y que sigan mostrando su simpatía por el dispendio, ¡perdón!, por el buen vivir.


Sin más por el momento reciba el cordial saludo de un ciudadano que piensa que la dignidad no da de comer, pero que sin ella, seguramente la comida sabrá a mierda.


Autor: Rubén Salazar Espino
rubsalazare@gmail.com
Twitter: @Ruben_Salazar

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