Enrique Peña
Nieto, presidente de México:
Le escribo el siguiente texto con la intención de exponerle algunos
comentarios personales con la seguridad de que dentro de sus vastas
actividades, se dará unos minutos para leerlo.
Déjeme comenzar comentándole que ya son diversas las ocasiones en las
que me he encontrado de frente en los puestos de periódicos con revistas en
donde aparece su apreciable familia. Pero no vaya usted a pensar que dichas
publicaciones son cualquier fanzine de 5 pesos, ¡no, por favor! En realidad y
para tranquilidad de su linaje, son ese tipo de revistas a las que se les
califica de “el corazón” o de “la alta sociedad”.
Bien, después de las consabidas especificaciones, quiero solicitarle
que haga lo necesario para evitar que las cuidadas y artísticas fotos de su esposa
e hijas, se exhiban al lado de periódicos en donde se muestran descabezados, fosas
clandestinas, o en los que se lee a ocho columnas cosas como que México se está
incendiando, ¡qué horror!
Por cierto, permítame felicitarle pues gracias a una de esas revistas
en las que acostumbran relatar los andares de la realeza europea, me enteré de
que una de sus herederas logró graduarse en el nivel escolar de preparatoria en
un reconocido colegio privado, ¡qué orgullo! Sí, qué grato es saber que una
joven logra hacerlo pues con eso se demuestra que querer es poder. Estoy seguro
que ella servirá como ejemplo para todos aquellos niños y jóvenes que quieren
ser triunfadores, aunque en las escuelas de sus comunidades carezcan de
pizarrones, sillas o hasta de instalaciones para aprender, sin duda pensarán en
la sonrisa de la hija del presidente y eso los motivará..
Señor presidente, me voy a tomar el atrevimiento de preguntar ¿qué tal
la pachanga de graduación? Me imagino que debe haber sido excelsa, claro, tal y
como lo ameritaba el acontecimiento. Seguramente buenos vinos y comida de alta
cocina, ¡qué rico! Obviamente nada que ver con las fiestas que un sector de la
población acostumbra realizar, y en las que pues, se come lo que se puede y se
bebe lo que se consigue.
Usted perdonará, pero ya que me atreví a escribirle, quisiera
reconocer mi envidia por la hermosa casa propiedad de su distinguida esposa.
Sí, esa casa de color blanco que se pudo admirar en algunos periódicos y
noticiarios televisivos. ¡Ah! Y qué gran muestra de honestidad nos dio la
primera dama al salir en televisión explicando que dicha construcción fue
adquirida con dinero producto del trabajo, y que además fue una ganga
inmobiliaria. Confieso que al escucharla de inmediato pensé en los
departamentos o casas que se pueden adquirir vía el INFONAVIT.
Ya para terminar (no quiero abusar de su tiempo), quiero mencionarle
que el país que usted gobierna se encuentra tranquilo. Bueno, la verdad hay
algunos problemillas, le platico que se han encontrado algunas fosas
clandestinas, se realizaron unas cuantas decapitaciones, hay unos chavos
estudiantes del estado de Guerrero (sí ubica dónde es ¿verdad?), que llevan 9
meses desaparecidos.
También, hace poco unos malandros tiraron un helicóptero del ejército,
hay otros tantos compatriotas sumidos en pobreza extrema y el desempleo ha
aumentado un poquito.
Pero no, por favor no se preocupe, lo importante es que usted y su
familia estén bien y que sigan mostrando su simpatía por el dispendio,
¡perdón!, por el buen vivir.
Sin más por el momento reciba el cordial saludo de un ciudadano que
piensa que la dignidad no da de comer, pero que sin ella, seguramente la comida
sabrá a mierda.
Autor: Rubén Salazar Espino
rubsalazare@gmail.com
Twitter: @Ruben_Salazar

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