miércoles, 8 de junio de 2011

LA ARCAICA TIJERA POLÍTICA


A mí hijo, por sus hermosos 12 años.

Durante los años de régimen priísta, el país se desgajó en gran parte por la simulación con la que actuaron aquellos que cínicamente formaron mafias de poder. Las formas de hacer política tenían como base, la corrupción, el compadrazgo, la censura y la mentira. El discurso populista y demagógico, así como la sobreexplotación del caudillismo revolucionario sellaban a los representantes sindicales, campesinos y culminaban en la figura presidencial en turno.

A raíz de la caída electoral del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en el año 2000, surgió en la sociedad el deseo de sepultar para siempre el modelo arcaico y déspota del partido hegemónico. Así mismo, con la esperanza de una regeneración en las formas políticas y de aquellos que las practican, los ciudadanos recibimos con ánimo la conquista de la democracia anhelada.
Si bien es cierto que a partir del año 2000 se consiguieron beneficios importantes en libertad de expresión, transparencia, derechos humanos y democráticos, el cambio de actitud y sustancia en el discurso político no se dio como se esperaba.
Contrariamente a las expectativas ciudadanas, los políticos de la generación post-priísta emularon sin empacho a la vieja guardia. La falta de capacidad o tal vez el arraigo en la “cultura” política creada por el PRI, continúa siendo la esencia con la que muchos de los actuales gobernantes se manejan.

Hoy en día, se sigue escuchando la oratoria demagógica y populista, seguimos presenciando la frivolidad y prepotencia de aquellos que se ostentan como “representantes del pueblo”, continuamos siendo testigos de la falta de compromisos y ya ni que decir de la mezquindad para con el pueblo que los eligió.

Sin duda, la sociedad mexicana ha avanzado mucho más aprisa que la “clase política”. Ya no es el ente mecanizado del siglo pasado, se ha modernizado y movilizado. El ciudadano promedio ya no es el de la fe a ciegas ni el acarreado de la torta y el refresco. Pero eso, pareciera no saberlo o de plano no importarle al “circulo rojo” de este país.

Falta poco más de un año para que elijamos a quien será presidente durante seis años y al voltear hacia quienes desde ahora han hecho público su interés por participar, encontramos que la gran mayoría están cortados por la misma tijera. La arcaica tijera priísta.

Hasta la próxima…

Autor: Rubén Salazar
rubsalazare@gmail.com
Twitter: @Ruben_Salazar

jueves, 12 de mayo de 2011

LOS CLAROSCUROS DE LA EXIGENCIA


Todo sería más fácil si nos diéramos la oportunidad de escuchar y ser escuchados.

La marcha en contra de la violencia realizada el pasado fin de semana, ha conjugado una serie de situaciones que llaman poderosamente la atención.
En primer lugar, el legitimo reclamo de una sociedad que demanda mayor seguridad y justicia. Ciudadanos que han sufrido en carne propia, el dolor que infringe la muerte o desaparición de un ser querido y que no han encontrado en las autoridades, la respuesta que merecen tener. Dentro de esta manifestación de dolor y hartazgo, destaca la solidaridad inherente de los mexicanos ante la desgracia. Se pudo constatar una vez más, el respaldo al prójimo, viéndose reflejado en el andar codo a codo y al fundirse en un silencio abrumador y doliente. Esa, sin duda debiera ser la imagen representativa del justo reclamo por un México mejor.

Sin embargo, como suele ocurrir en movimientos de esta índole, no faltaron los grupos que ven en estos entornos, la oportunidad de inmiscuirse para buscar notoriedad mediática. Desde pocos días antes de que iniciara la marcha, me llamó poderosamente la atención que en un comunicado, el autonombrado “subcomandante Marcos”, líder del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), saludara la marcha y anunciara que un contingente del grupo guerrillero participaría en la caminata.
Pero todavía hay más, parte de la logística en cuanto a la estadía de los organizadores del evento en las instalaciones de la U. N. A. M. corrió a cargo del Consejo General de Huelga (CGH), reconocido por su ideología Maoísta y con antecedentes de colaboración por parte de algunos de sus miembros, con guerrillas como el antes mencionado EZLN, el Ejército Popular Revolucionario (EPR) y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Otro grupo que vio una buena oportunidad para salir en la foto, fue al Sindicato Mexicano de Electricistas (SME). Han sido perfectamente documentados los actos vandálicos que por incitación de su líder, Martin Esparza, han llevado a cabo integrantes de dicho sindicato. Quema de automóviles, sabotaje a instalaciones eléctricas, daños a inmuebles y robo son sólo algunos de los delitos que han cometido en la más reprobable impunidad.

¿Cómo entender que las referidas organizaciones, convivan en un mismo espacio con personas que exigen un alto a la violencia? ¿Surrealismo, cinismo, coincidencia o falta de previsión por parte de los convocantes para excluir a dichos grupos?
Cualquiera que sea la respuesta, es verdaderamente oprobioso la presencia de grupos violentos, en una expresión social que clama por un alto a lo que de una u otra forma representa dichas agrupaciones.

Otro detalle que provoca cierto desencanto, es una de las solicitudes que hizo el principal orador en el mitin, Javier Sicilia, quien pidió al presidente Calderón remover de su cargo como secretario de seguridad pública federal, a Genaro García Luna.
Es curioso que no haya pedido la renuncia del secretario de la defensa o de la marina. ¿Porqué personalizar el enfado en la persona de García Luna? Si echamos un vistazo al semanario Proceso, (que por cierto, es donde publica sus textos Javier Sicilia) podemos dar cuenta de la animadversión que desde hace algunos años tienen en contra de García Luna.
Amparado en el derecho a la crítica y a la libre expresión de las ideas, Proceso ha llevado a cabo una campaña constante en descredito del secretario y la policía federal. Para hacerlo, han recurrido a dar como buenos, dichos y filtraciones. Han lucrado con la sangre de victimas inocentes y hasta se han dado el lujo de divulgar en primera plana una fotografía en la que aparece su fundador, Julio Scherer y el capo del narcotráfico, Ismael “Mayo” Zambada.
Se puede o no estar de acuerdo con la actuación de García Luna o de cualquier otro integrante del gabinete. Es un deber expresar el descontento y señalar los errores. El problema, es que en este caso en particular pareciera más bien una consigna orquestada que una crítica honesta. Tan es así que algunos de los ideólogos del evento se han mostrado públicamente sorprendidos por la petición de Sicilia.

No obstante las incongruencias y los desalientos, provocados por aquellos que medran con la preocupación sincera y el dolor de los ciudadanos que asistieron a la marcha, se ha abierto una puerta, que de ser aprovechada podría dar frutos en un corto plazo. Y es que, en respuesta a las demandas expresadas el domingo pasado en la plancha del zócalo capitalino, el presidente Calderón ha hecho público su interés por dialogar con los representantes del movimiento.
Sin duda, esta apertura al diálogo por parte del jefe del ejecutivo, se debe considerar como un primer triunfo de la marcha. Debe ser atendido de inmediato, pues de no hacerlo, se corre el riesgo de que suceda lo mismo que con otras manifestaciones multitudinarias, de las cuales sólo queda el recuerdo.

Es tiempo de buscar y encontrar coincidencias. Que de las coincidencias, surjan las propuestas y de las propuestas las soluciones. Es momento de dejar de lado los rencores. Es el turno para sanar heridas y mirar hacia adelante. Ahora es cuando, pues mañana, tal vez no encontremos como.


Hasta la próxima.

Autor: Rubén Salazar
rubsalazare@gmail.com
Twitter: @Ruben_Salazar

miércoles, 27 de abril de 2011

LA POLÍTICA DE JUAN PABLO II


Cuando vienen los recuerdos de la niñez, es inevitable la imagen de la primera visita del Papa Juan Pablo II a México. El revuelo causado por el líder de la iglesia católica en 1979, fue sin duda uno de los más significativos en la historia moderna del país.

Pero ¿Porqué México fue elegido por el jerarca religioso para iniciar su peregrinar alrededor del mundo? Debemos recordar que el estado Vaticano se encontraba bajo serios cuestionamientos por la repentina muerte de Juan Pablo I. Existían teorías que hablaban de la conspiración y la lucha entre facciones, las cuales podrían haber tenido injerencia directa en el “sospechoso” fallecimiento del predecesor del llamado “Papa viajero”.
Igualmente, es importante tener en cuenta que en aquel tiempo no existían relaciones a nivel político entre México y la santa sede. Siendo nuestro país uno de los más importantes centros religiosos en el mundo y con una población mayoritariamente católica, México era el lugar exacto tanto por la estructura social como geográfica para experimentar con la nueva política vaticana.

La respuesta que obtuvo el nuevo Papa por parte del pueblo mexicano y la subsecuente repercusión a nivel mundial, empezó a debilitar a los críticos y a los defensores de las teorías del complot. También, logró colocar los primeros cimientos que 13 años después, reconstruirían las relaciones diplomáticas con nuestro país, al tiempo que la cúpula eclesiástica mundial, se empezaba a regocijar con la llegada de quien al paso de los años, se convertiría en el dirigente político más importante en la antigua historia católica.

Con la experiencia de sus primeros viajes y habiendo superado por mucho las expectativas que se tenían de él, Juan Pablo II arranca de lleno su pontificado con la firme idea de sanar las heridas que la iglesia católica había dejado en amplios grupos sociales, religiosos y políticos. Para ello, se acerca a los líderes de todas las creencias destacando los encuentros con las directivas judía, musulmana, ortodoxa y hasta la tibetana, con las que existían severas diferencias de carácter no sólo religioso sino también oficial.
De igual forma, entabla platicas con gobernantes del bloque socialista europeo, con la finalidad de externar la preocupación por el cada vez mayor peligro de una conflagración mundial, derivada de la acelerada carrera armamentista, así como por la petición de respeto a los derechos humanos de los habitantes de esos países.

Es innegable la importancia del papel jugado por Juan Pablo II en las pláticas de paz entre judíos y palestinos, en la caída del muro socialista, algunos intentos democratizadores de la iglesia y en la restauración de relaciones diplomáticas del Vaticano con más de 80 países.

Sin embargo, a lo largo de su pontificado también se encuentran pasajes oscuros. Entre ellos y probablemente el que más se le reprochará, es el encubrimiento (intencional o no) de las denuncias de abuso sexual infantil por parte de clérigos en todo el orbe.
Las acusaciones por estos hechos, fueron acalladas y archivadas en el rincón más lúgubre de la santa sede, aún cuando las pruebas eran lo suficientemente solidas como para iniciar una investigación seria.
Así mismo, se le recordará por la nula presión ejercida por su diplomacia en la guerra de la ex Yugoslavia y el tibio reclamo por la limpieza étnica que se suscito en los Balcanes.
La falta de apertura para escuchar algunas voces disidentes, la cerrazón para actuar respecto a transparentar la ostentosa riqueza vaticana y los apoyos brindados a gobiernos dictatoriales en África y Sudamérica son parte de la historia no exaltable del Papa polaco.

Después de 6 años de su muerte y a unos días de su beatificación, es necesario registrar que sin la figura de Juan Pablo II, sería muy complicado entender la historia de la segunda mitad del siglo XX.


Hasta la próxima.

Autor: Rubén Salazar
rubsalazare@gmail.com
Twitter: @Ruben_Salazar

viernes, 15 de abril de 2011

SAN FERNANDO, TAMAULIPAS. LAS RESPONSABILIDADES


Con admiración, a mí gran amigo Paco Romero por su incesante lucha.

El hallazgo de más de 140 cadáveres enterrados en fosas clandestinas en el municipio de San Fernando, estado de Tamaulipas, ha provocado de nueva cuenta la indignación de una sociedad cada vez más horrorizada ante la violencia perpetrada por el crimen organizado. Una vez más, nos damos por enterados de la aterradora facilidad con la que grupos delincuenciales pueden privar de la vida a decenas de personas inocentes. De nueva cuenta, hemos podido corroborar la ineficacia y complicidad de cuerpos policiacos, que ya sea por omisión o comisión, permiten que actos tan despreciables como los ocurridos en el poblado de San Fernando, se lleven a cabo con total impunidad.
Es importante recordar que en agosto del año pasado, en esa misma población fueron asesinados 72 migrantes, en su mayoría centroamericanos que pretendían llegar a los Estados Unidos. Lo cual nos habla de un verdadero estado de indefensión en el que se encuentra sumida esa zona del país.

Pero, ¿Cómo entender que hechos de tal magnitud puedan ocurrir? Sinceramente no encuentro una explicación razonable. Definitivamente es imposible hallar un resquicio de lógica en actos tan despreciables.
Sin embargo, lo que si es posible es señalar es la falta de compromiso por parte de quienes, deberían de ser los responsables de salvaguardar la integridad de los mexicanos. Y digo deberían puesto que en definitiva no lo han hecho.

Para ejemplificar lo anterior, recordemos que el año pasado, el presidente Calderón hizo un llamado a diversos sectores políticos y sociales, con la intención de entablar un diálogo en el que se expresaran libremente las inquietudes, propuestas y hasta reclamos en materia de seguridad. A dicho foro asistieron jerarcas religiosos, empresarios, dueños de medios de comunicación, las cúpulas de los poderes judicial y legislativo, gobernadores y “representantes” de la sociedad civil. Ahí escuchamos una gran cantidad de discursos llenos de compromisos y buenas intenciones que al día de hoy, podemos constatar que su mayoría fue demagogia barata.

¿Acaso el poder judicial ha implementado políticas internas para hacer eficiente y transparentar el trabajo de los jueces? ¿Podemos afirmar que los legisladores han ocupado horas extras para sacar adelante leyes que proporcionen mayor seguridad a la población? ¿Los gobernadores y presidentes municipales han depurado sus cuerpos policiacos? ¿Los “representantes” de la sociedad civil han dado seguimiento a los compromisos y en su caso exigido que se cumplan? En todos los casos la respuesta es un rotundo ¡no!
Tal y como ocurría desde entonces, el combate lo sigue dando el gobierno federal. Igual que en aquel momento, hoy se escuchan voces que hablan del “estado fallido”, de “cambiar la estrategia”, del “repliegue de las fuerzas federales” y del patético “pacto con los delincuentes”. Pero de los compromisos y obligaciones nadie habla.

En aquel entonces y previo a que se dieran dichas platicas escribí lo siguiente; “Soy un convencido de que estamos en un momento difícil pero también de oportunidad, soy un aferrado creyente de la ciudadanización de las organizaciones e instituciones. Ciudadanización que se debe dar no solo en apariencia sino en las entrañas del poder.”
“La estabilidad y el futuro del país ya no debe quedar en las manos de unos cuantos, es hora de abrir las puertas y permitir la entrada de todos aquellos que tienen algo que decir. México lo merece.”


Hoy más que nunca reafirmo lo escrito, pues mientras la voz de los ciudadanos esté en boca de aquellos que incumplen con sus responsabilidades, más sangre inocente se derramará.


Hasta la próxima.


***Nota: El artículo al que hago referencia lo pueden consultar en:
http://eldeleitedelaidea.blogspot.com/2010/07/dialoguemos.html ***

Autor: Rubén Salazar
rubsalazare@gmail.com
Twitter: @Ruben_Salazar

jueves, 7 de abril de 2011

EL JUSTO RECLAMO SOCIAL


Al recuerdo de mis padres

A mediados del año 2004, asistí a la marcha en contra de la violencia. Por variadas razones, fue sin duda uno de los momentos más emotivos de los que haya sido testigo.
El legitimo reclamo de miles de ciudadanos para exigir que las autoridades cumplieran con su deber y la condena unánime en contra de todos aquellos que delinquen, se resumió en dos palabras ¡Ya basta!
El sentimiento de unidad social así como el de la reconquista del poder ciudadano, consiguió que por algunos días, nos sintiéramos capaces no sólo de lograr que nuestros gobernantes pusieran especial énfasis en procurar por nuestra seguridad, sino que también, los propios delincuentes sintieran el rechazo de una sociedad cansada de las vejaciones ocasionadas por ellos.
Desafortunadamente, de aquella manifestación únicamente queda el recuerdo.

Cuatro años más tarde, en 2008, el empresario Alejandro Martí, sufrió la perdida de su hijo a manos de una banda de secuestradores. Posterior al lamentable suceso, el señor Martí fue convocado para participar en una reunión del más alto nivel, donde se trató la problemática de la inseguridad en el país. A dicha reunión asistieron, el presidente Calderón, gobernadores de los estados, representantes del poder legislativo, procuradores y jueces.
Al hacer uso de la palabra, el empresario mexicano pronunció de manera valiente las siguientes palabras: “Señores, si piensan que la vara es muy alta, si piensan que es imposible hacerlo, si no pueden, renuncien, pero no sigan ocupando las oficinas de gobierno, no sigan recibiendo un sueldo por no hacer nada, que esto también es corrupción"
Al término de su exposición, los participantes le brindaron un aplauso y se dejaron escuchar voces que aceptaron su reto. Del otro lado, los ciudadanos nos vimos de nueva cuenta con la fuerza necesaria para reivindicar la posición en contra de la violencia y la exigencia de resultados inmediatos para con las autoridades.
Infortunadamente, otra vez, de aquel mensaje, solamente queda el recuerdo.

En días recientes, el asesinato de siete jóvenes en la ciudad de Cuernavaca, consternó nuevamente a la sociedad. La reconocida figura del poeta y escritor Javier Sicilia, padre de uno de los muchachos muertos, logró que el debate nacional se centrara de nueva cuenta en la problemática de inseguridad que vive México.
Con el lema, “Estamos hasta la madre”, se convocó a manifestaciones con las demandas de justicia y certidumbre. Nuevamente los ciudadanos han salido a las calles esperando ser escuchados, esperando ser tomados en cuenta, esperando que no sea demasiado tarde.
¿Qué pasará? No lo sé. Sin embargo, de acuerdo a los antecedentes recientes, no se puede ser muy optimista en cuanto a los resultados que se puedan obtener.

No obstante, la sociedad no puede ni debe claudicar en su empeño. No debemos quedarnos callados mientras nuestros hijos sigan siendo masacrados, envenenados, ultrajados.
No podemos permanecer impávidos ante la corrupción, incapacidad y mezquindad de ciertos gobernantes. Ante la (des)información y la apología de la violencia reproducida por algunos medios. Ni ante la cada vez mayor polarización social, creada por políticos que aprovechan el derramamiento de sangre cual viles aves carroñeras, para saciar su hambre de poder.

Tenemos la obligación moral de seguir gritando: “¡Ya basta, si no pueden renuncien, porque estamos hasta la madre!”


Hasta la próxima.

Autor: Rubén Salazar
rubsalazare@gmail.com
Twitter: @Ruben_Salazar