A Héctor Estrada por su
confianza
Los videos que recientemente se han dado a conocer en donde se observa
a destacados miembros del Partido Acción Nacional (PAN) en plena pachanga, han desatado una enorme cantidad de reacciones en medios de comunicación y en la
sociedad que se siente ofendida ante el festivo actuar de dichos políticos.
El malestar es evidente, pero en realidad no creo que lo que nuestros
políticos hagan en su vida privada sea de incumbencia pública.
Sin embargo, considero que el verdadero conflicto radica en lo que
rodea a la bacanal en cuestión.
En primer lugar, sabemos que en esos días se encontraban “trabajando”
en una reunión de su partido en la que se preparaba la estrategia a seguir con
respecto a los posicionamientos que adoptarían en la discusión de las reformas
propuestas por el presidente de la república.
Es obvio que a dicho encuentro (por lo menos en una ocasión) llegaron
con sendas resacas, lo cual por lógica, no les debe haber permitido
concentrarse en lo que ahí se planteó, por lo tanto, y como acostumbran,
seguramente fueron sus asesores los que en realidad atendieron los discursos.
Por otra parte tenemos el dispendio de recursos.
La renta de la casa en donde se celebró el jolgorio panista es de
alrededor de 50 mil pesos por noche, a eso hay que sumarle los honorarios de
los músicos que amenizaron la tertulia, meseros y las hermosas acompañantes que
acompañaban a los “fiesteros”.
¿De dónde salió tal cantidad de dinero? Si fue de sus sueldos la verdad es que no lo
vería tan mal, pues a pesar de que en su gran mayoría no lo desquitan,
estaríamos hablando de que por lo menos les debe haber dolido un poco mirar su
cartera al día siguiente. Lo grave sería si esos billetes vienen del pago de
prebendas, corruptelas y/o de actividades relacionadas con el crimen
organizado. Si ese es el caso, el evento de “esparcimiento” blanquiazul debería
pasar de simple anécdota a responsabilidades judiciales.
Por último, está la parte que considero más deleznable e incongruente
de lo que aconteció en dicho evento.
El problema de trata de personas y explotación sexual en México es
extremadamente grave, se conocen infinidad de casos que dan constancia de ello,
y se supone que por ese motivo los legisladores aprobaron leyes con las que se
deben combatir dichos delitos.
A pesar de lo anterior, los personajes políticos que aparecen en el
video se hicieron de los servicios de jóvenes mujeres que se sabe son bailarinas
de centros nocturnos. Es decir, los
mismos que en público se desgarran las vestiduras y mandan cerrar antros
aduciendo que en esos lugares se comenten delitos de todo tipo, en privado
contratan para su “esparcimiento” a las chicas que supuestamente protegen.
Así que, eso que hicieron los panistas parranderos es un delito de
acuerdo a lo que ellos mismos han legislado, y como tal, debe ser investigado y
castigado.
El absurdo lenguaje de los que se dan golpes de pecho, de las
conciencias moralistas y de los oportunistas carroñeros no son más que
hipocresías. Lo importante es exigir que se esclarezca el origen de la billetiza
que se utilizó y se castigue conforme a la ley a quienes contrataron a las
muchachas que aparecen en la grabación. No hay más.
Autor: Rubén Salazar Espino
rubsalazare@gmail.com
Twitter: Ruben_Salazar



.jpg)
