miércoles, 15 de julio de 2009

DE CANÍBALES Y BUITRES


La decisión de los votantes el pasado 5 de julio fue muy clara y conlleva mensajes que todos y cada uno de los actores políticos deberían acusar de recibo. Sin embargo, lo único que hemos percibido es una lamentable danza caníbal, así como el vuelo de aves carroñeras que buscan desesperadamente devorar a quien ahora ven como el alimento que engorde sus egos y sacie su hambre de poder.

El PRI en voz de sus “destacados” dirigentes, le ha exigido al presidente Calderón las cabezas de algunos secretarios de estado, al tiempo que se frota las manos para regresar a los pinos, olvidándose completamente de lo sucedido en las elecciones intermedias de 2003 donde también alcanzaron una cantidad importante de votos, mismos que perdieron de forma estrepitosa en el 2006 donde cayeron hasta el tercer lugar de las preferencias electorales. Todo ello generado por las pugnas internas entre los viejos y jóvenes dinosaurios. Ya veremos sí esto se repite en el 2012.

El PAN por su parte, enfrenta una crisis derivada del protagonismo de algunos militantes comandados por el ex presidente nacional del partido Manuel Espino, quien después de la derrota se desgarra las vestiduras pidiendo que el próximo líder panista no sea designado desde los pinos, habría que preguntarle al señor Espino ¿Acaso usted no llegó por designación directa del ex presidente Fox? y ¿No cree usted que es bastante lógico que el partido en el poder este dirigido por gente de toda la confianza del presidente? No obstante esta oposición, todo indica que el sustituto de Gérman Martínez será escogido de entre los cercanos al presidente Calderón.

En el PRD, las luchas de grupo son una vieja práctica que hoy en día tienen a dicho partido en el peor momento de su joven historia, y es que la dirigencia de Jesús Ortega, no ha logrado imponerse a la mesiánica figura de López Obrador, que sigue empecinado en establecer lo que es más conveniente para sus intereses, llevándose consigo a quien le plazca sin que nadie se atreva a cuestionar sus órdenes. Las consecuencias de permitir que “el peje” manipule a su antojo al partido se reflejaron claramente en la cantidad de votos que sus candidatos recibieron y es muy probable que la caída continúe irremediablemente.

Esperemos que pronto nuestros políticos se den cuenta que México demanda reformas de fondo y que para ello se requiere voluntad para lograr acuerdos y dejen de lado intereses mezquinos que solo producen inconformidad en una sociedad cada vez más decepcionada de ellos.

Autor: Rubén Salazar

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