viernes, 28 de junio de 2024

México, país surrealista



“Debemos comenzar aceptando que vivimos en un país surrealista”
, esta frase era citada por mi padre cuando en las reuniones familiares se conversaba acerca de algún tópico relevante acaecido en la vida nacional.

No cabe duda que, como en muchas otras afirmaciones, los hechos pasados y presentes que cotidianamente atestiguamos en México, le conceden la razón a mi viejo.

Uno de los temas que mejor reflejan esa ilógica realidad mexicana que mi padre describía con entusiasmo, siempre ha sido la política, pues al pretender analizar y/o comprender el comportamiento de los personajes que ejercen dicha actividad, siempre nos topamos con situaciones que rayan en lo inverosímil, incluido el actuar de esa abstracta entidad a la que ciertos intelectuales etiquetaron pomposamente como: “sociedad civil”.

De lo anteriormente comentado tomaremos como ejemplo lo que nos dejó la reciente jornada electoral, en la que los mexicanos resolvimos quién ocupará la silla presidencial además de votar por las personas que se harán cargo de encabezar ciertas gubernaturas, presidencias municipales y espacios legislativos.

Y es que como es costumbre cada que se celebran elecciones, queda en el anecdotario una enorme cantidad de material para escribir, conversar y/o debatir respecto a lo que ocurrió previamente, durante y después del instante en el que se contaron los votos para decretar a los ganadores.

Así que con base en tal contexto, iniciaré con un breve resumen de incongruencias que considero sobresalientes.

En primer lugar es inevitable referirme a la designación de Xóchitl Gálvez como candidata presidencial, y es que al intentar entender el por qué a la señora Gálvez se le encomendó la tarea de contender en la carrera para alcanzar la Presidencia de la República, honestamente solo puedo imaginar a los jerarcas de los partidos políticos de  la amorfa coalición opositora teniendo intensas deliberaciones para encontrar a la figura que les certificara la derrota electoral más escandalosa en la historia moderna de México.

Si lo que conjeturo de manera aventurada resultara ser verdad (por más fantástico que parezca, créanme que todo es posible en la política nacional), no hay duda de que doña Xóchitl les llevó a conseguir un éxito rotundo en la meta perdedora que se trazaron.

Ante ello, solo quedaría expresar de manera sincera: ¡Felicidades señores dirigentes de la oposición y amigos que les acompañaron!

Otra incoherencia a resaltar es la incomprensible conjetura de un sector de la sociedad acerca de que la otrora colaboradora del exótico expresidente Vicente Fox, tenía oportunidad de ser la ungida por el pueblo para portar la banda tricolor.

Tal conjunto del electorado que afirmaba sin chistar que el partido en el Gobierno sería vencido, hoy debe asimilar el hecho de que el país es muchísimo más complejo y amplio que el contexto social en el que suponen vivir, el cual conjeturan constituye el sentir y pensar de la mayoría de los mexicanos,

A ese pequeño grupo de la sociedad se les reventó de manera estruendosa la burbuja que crearon para dar rienda suelta a su clasismo y racismo; sin embargo, lo que quedó al descubierto fue el escenario en el que se hace patente el error de pensar que la sociedad se puede englobar en su reducido universo.

Ese núcleo de fallidos pronosticadores está integrado por personas muy semejantes en su cuadrada ideología política y en la manera en que interpretan el entorno de un país en el que, contrario a su limitada visión, coexisten distintas realidades que abarcan todo un conglomerado de inequitativas oportunidades, diversas necesidades de vida y, sobre todo, incompatibles visiones acerca de cómo les afectan o benefician las decisiones de los gobernantes en turno.

Adicionalmente, existe una frívola motivación para el sector ciudadano que profesa un odio desmedido e incomprensible hacia todo lo que simboliza el actual presidente Andrés Manuel López Obrador. El incentivo al que me refiero es el declarar abiertamente predilección por entidades políticas que se encuentran en el espectro de la Derecha ideológica, para, a través de ello, recibir la aprobación del colectivo social que intrépidamente se autodefine como “pudiente, inteligente e informado”. Es decir que el emitir la simpatía por la candidata de oposición fue un requisito básico para integrarse a los chats “fifís” de WhatsApp.

Lo curioso de tal actitud política para escalar en la pirámide del estatus social, es el hecho de que de acuerdo a las estadísticas que diversos investigadores han hecho públicas acerca de los ambientes socioeconómicos de los votantes, se puede aseverar que al cobijo de la soledad que proporciona la mampara, un importante número de personas que aseguraban sufragarían en favor de Xóchitl Gálvez en realidad tacharon en la boleta el nombre de Claudia Sheinbaum.

Así que si usted es parte del grupo “pudiente, inteligente e informado”, es muy probable que haya sido engañado por alguien cercano, pues centenares de personas que, para no ser excluidas del círculo “fifí” se decían opositoras a MORENA, se quitaron el disfraz al ingresar a las casillas y resultaron ser “chairos” de closet.

Por último, no puede quedar fuera la casi cómica actitud de los aniquilados en las urnas al salir ante los medios de comunicación para, de manera grotesca, aseverar que con base en sus encuestas habían triunfado en la contienda presidencial así como el haber obtenido la conquista de al menos 5 gubernaturas.

La desfachatez con la que proporcionaron a la ciudadanía sus cifras apócrifas fue más que obscena, pues pareciera que su propósito era el de burlarse de quienes percibíamos sus simulados rostros de alegría y escuchábamos sus quimeras con el estupor que causa el presenciar los tremores finales de quien está en plena agonía.

Podría continuar enunciando situaciones propias de un libro de Kafka pero evitaré convertir esta columna en un ensayo. Sin embargo, no puedo dejar de reconocer que el surrealismo con el que mi padre argumentaba el acontecer mexicano, una vez más quedó de manifiesto en la más reciente disputa para gobernar a una sociedad a la que no se le debe subestimar a la hora de solicitar sus votos.

La soberbia, el clasismo, las frases arcaicas, el intento de imposición de pensamiento y las “fake news” utilizadas por los afines a la oposición resultaron ser un bumerang que les retorno y golpeó en pleno rostro. Por su parte, los partidos políticos adversarios a López Obrador y su movimiento han cosechado lo que sembraron a lo largo de los años, pues los agravios hacia el pueblo, así como la corrupción e ineficacia que demostraron en los tiempos en que estuvieron al frente del poder ejecutivo les han costado algo más que la derrota en las urnas.

El gobierno que encabezará la primera mujer Presidenta en la historia, no solo de México sino de Norteamérica, tendrá que ser vigilado y juzgado por los mismos que le dieron su apoyo, pues los contrapesos políticos han quedado reducidos a un membrete sin valor.

 

Hasta la próxima

 

sábado, 29 de abril de 2023

Los visitantes

A mi familia

La mañana se presenta con un viento que golpea con dureza los rostros de quienes lo enfrentan; por su parte, el sol apenas se asoma de manera discreta entre las nubes mientras que la bruma espesa impide la visión habitual de quienes ya pisan las calles de la ciudad.

En algún lugar de la urbe, César ha salido de su casa bien abrigado y con algo de pereza, misma que ha sido provocada por el abandono forzoso de su cama. Sin embargo, al colocarse los audífonos para escuchar el sonido del potente Heavy Metal que emana desde su teléfono celular, se relaja y avanza con paso firme.

A solo un par de calles de donde César camina, Sebastián ha entrado a su cafetería favorita para pedir el acostumbrado capuchino y la siempre generosa dona de maple que cubre el cotidiano hueco en el estómago. Él solo piensa en que en menos de una hora iniciará su primera clase en la Universidad y trata de recordar si no se ha olvidado de realizar algún trabajo escolar.

Frente a la cafetería en la que Sebastián da el primer sorbo a su bebida caliente, Paola espera impaciente cruzar la calle, pues ya se ha retrasado para encontrarse con su amiga Ximena en la plaza comercial donde desayunarán y planearan la próxima fiesta en honor al cumpleaños de la ansiosa Paola.

El viento continúa con intensidad y pareciera aumentar a cada instante; mientras que el trajín citadino se hace patente con la consabida característica de los pensamientos individuales que cada caminante reflexiona sin notar la presencia del semejante ni revisar el paisaje urbano.

Rubén, que acaba de bajar del transporte que lo dejó a unos pasos de casa de su novia Mitzi, ha alzado la vista distraídamente y ha notado que en el cielo se distinguen algunas figuras extrañas que parecieran pequeños soles entre la nubosidad. Intrigado se detiene para observar detenidamente y no da crédito a eso que ya ha rebasado las nubes para así mostrarse claramente.

Mientras tanto, César ha interrumpido un momento su andar para buscar un cigarrillo que le provoque ese inexplicable placer que solo los fumadores constantes pueden experimentar. Al sacar la primera bocanada de humo se da cuenta que frente a él, un joven se encuentra como hipnotizado mirando al cielo sin parpadear, la curiosidad le hace levantar su rostro y de inmediato queda igual de estupefacto que ese chico de nombre Rubén.

Sebastián continua repasando mentalmente las clases que tendrá que tomar durante la mañana pero algo le hace interrumpir sus reflexiones, lo que le ha provocado distraer sus pensamientos son un par de personas que dirigen sus miradas al cielo, se encuentran como si fueran estatuas e imita de manera casi natural a los dos inmovilizados que le han contagiado el embelesamiento de mirar al cielo.

Paola se acerca a los susodichos observadores y se molesta, pues ellos le estorban su caminata hacía el encuentro pactado con su entrañable amistad. Pero a pesar de su prisa, ella tampoco puede evitar echar un vistazo al cielo y de inmediato se paraliza como aquellos que a su lado están.

Ahora todos ellos (Paola, Sebastián, Rubén y César) están contemplando un espectáculo indescifrable. En las alturas oscilan grandes estructuras de forma circular que se balancean y emiten luces intermitentes. Son 17 (según ha podido contar César); ¡Deben ser extraterrestres! Ha expresado con voz entrecortada Sebastián; ¡¿Qué carajo son esas cosas?! Refunfuña Rubén; mientras la impresionada Paola solo atina a suspirar con fuerza.

Los cuatro impávidos espectadores han intentado llamar por teléfono a algún familiar para describir lo que está sobre sus cabezas, sin embargo, sus aparatos de comunicación han perdido la señal. Correr o gritar sería una opción, pero no hay posibilidad de ello pues ahora les es imposible moverse debido a una insólita fuerza de gravedad que les ha ensamblado al piso.

La ciencia ficción tan utilizada en decenas de películas concebidas en Hollywood y los textos de escritores que han relatado fantásticos escenarios han quedado minimizados ante la realidad que ahora viven los humanos. No hay nada que se compare a lo que sobrevuela al planeta; no hay adjetivos para describir lo que nuestros personajes captan con estupor.

Llegó el momento que tanto anunciaron aquellos a los que los escépticos tacharon de ridículos; es tiempo de lo inverosímil y lo inexplicable. En el cielo se encuentran las explicaciones a las dudas milenarias, ahí está la derrota de la soberbia humana, la destrucción de las religiones que se ostentaban como invencibles, apareció de pronto la comprobación de lo pequeña que es la humanidad en el vasto universo, arribaron los que siempre han observado nuestra decadencia, ahora mismo se encuentran en sus naves los verdaderos sembradores de la vida, cualidad que, de manera equivocada se le ha atribuido a deidades invisibles.

Paola ha regresado a su casa para preguntar a su papá qué pasará; Sebastián se ha olvidado enteramente de sus clases y camina sin poder retener pensamiento alguno; César no puede controlar su emoción al tiempo que conjetura acerca de loa cambios que el mundo experimentará a partir de ese momento; Rubén abrazando con fuerza a Mitzi piensa en su abuelo pues seguro, a través de las palabras correctas, él podría tranquilizar el temblor de su cuerpo.

Lo que ninguno de los cuatro sabe, es que la invasión ya comenzó y, con ello, la erradicación de la raza humana. La conquista de la Tierra será rápida y perfectamente aplicada por los que sin aviso han llegado a reclamar lo que en el principio de la vida fue suyo.

Los cuatro personajes que atestiguaron la llegada de los espontáneos visitantes han sido afortunados por el simple hecho de comprobar este acontecimiento tan sorprendente.

Los protagonistas de esta narración serán conocidos por todos los seres de la civilización que ahora habita lo que un día fue el planeta azul; los inmortalizarán por haber sido elegidos para certificar la incursión extraterrestre; pero sobre todo, serán recordados por esas miradas sin malicia que reflejaron su estremecimiento al vivir en carne propia la grandeza que significa la venida de la inteligencia superior a la humana; ellos cuatro pudieron admirar la presencia de aquellos que han viajado desde algún rincón alejado del planeta Tierra, solo para reposar en este suelo que sus antepasados fertilizaron hace miles de años.

Es inobjetable que han aparecido sin advertencia a los que la humanidad bautizó como Jesucristo, Quetzalcóatl, Horus, Buda, y decenas de apelativos que se les dio para darle sentido a lo que no se puede explicar.

Paola, Sebastián, César y Rubén, junto a un centenar de humanos, viajan dentro de una nave que… ¡Caray! He abierto los ojos, todo era un sueño, menos mal que así fue porque en verdad me angustié.

Me estoy intentando levantar de la cama pero al no reconocer la habitación en la que estoy me paraliza. Se abre una puerta que parece de metal y está entrando un ser de estatura corta (calculo 1 metro y pocos centímetros). Su cabeza es alargada y grande, boca pequeña, ojos completamente negros y no parece tener orejas. Estira sus largos y delgados brazos para posar sus manos de 3 dedos en mi frente. Estoy somnoliento, creo que dormiré nuevamente. Deseo con todas mis fuerzas despertar, encontrarme en mi recamara y suspirar profundo para desechar esta realidad tan surrealista. Sin embargo, mi cerebro me confirma que estoy despierto y que soy un experimento que llevan a cabo los visitantes no humanos.

En mis últimos momentos de conciencia reflexiono para aceptar que la hora de la renovación del cosmos llegó, y que los sembradores de vida interplanetaria ahora han tomado el mando.

Antes de cerrar los ojos para siempre, especulo acerca de que este acontecimiento, provoque que las razas nunca se extingan, evolucionen, se diversifiquen y algún día sean consecuentes de su enorme responsabilidad ante el universo que les cobija.


Rubén Salazar Espino

viernes, 24 de marzo de 2023

Visitando Demonios

 

Encontrar a los Demonios internos no es tarea difícil pues siempre se hacen presentes en los costados de los caminos que se recorren a diario. La aventura se torna complicada y hasta peligrosa cuando para poder charlar con ellos hay que adentrarse en las escabrosas tabernas que frecuentan.

Los sitios en donde nuestros Demonios filosofan, debaten, crean y planean las acciones más obscuras y surrealistas, son lugares sin ley; ahí no hay límites ni restricciones.

En esos lugares de pronto se pueden observar a algunos de esos entes bebiendo apaciblemente una botella de whisky alrededor de en una mesa y, a solo unos metros, otros de ellos pueden estar devorando las entrañas de un ser amorfo.

Confieso que hace poco los visité sin saber exactamente para qué. Durante un par de semanas fui ignorado hasta que, ante mi insistente presencia cotidiana, el líder de la legión me invitó a beber una copa de ron en la mesa más grande de la taberna.

Al tomar asiento frente a él y mirar sus ojos descubrí la razón de mi excursión a ese lúgubre lugar situado en la zona más recóndita de la existencia humana. La mirada de mi anfitrión transmitía la familiaridad que solo tienen aquellos que conocen los derroteros más íntimos que en la subsistencia se han experimentado.

Con solo observar por unos segundos los ojos de ese Demonio que se ostenta como implacable gobernador de ese sombrío territorio descubrí la complicidad que ha forjado los años de acompañamiento vivencial; cuando al fin habló mi acompañante de brindis no tuvo reservas en afirmar que hacía tiempo me esperaban, que sabía que mi visita era con el afán de negociar un alto a la enorme influencia que, de un tiempo para acá, ellos tenían en mí actuar y que estaban dispuestos a llegar a un acuerdo conveniente para ambas partes.

Después de acabar con el contenido de la botella de ron que cordialmente me compartió el amable personaje que me albergó en su cantina  predilecta, hemos concluido la charla con resultados más que favorables; reconocí de manera honesta mis excesos recientes, mismos que me hicieron conocer de cerca el fondo de las cavernas en las que más de un humano se interna para nunca volver a sentir el calor del sol; he expuesto mi inconformidad por la forma en la que ellos, mis Demonios, me dialogan convenencieramente esperando que yo acate sus consejos sin protesta alguna. Adicionalmente y sin empacho les he hecho corresponsables del daño colateral que mis actos han producido en la gente que me rodea.

En su defensa, el guía del grupo Demoniaco me ha explicado a detalle las funciones que tienen dentro del proceder personal y que en resumen es el de equilibrar la balanza entre las restricciones y las libertades en el pensar y quehacer habitual.

Puedo exponer con una mezcla de orgullo y vergüenza  que, por voluntad propia pero sobre todo por desmoralización, me hice presente en la obscuridad más salvaje buscando explicaciones, salí de ahí encontrando reflexión, reconocimiento de identidad y una enorme facilidad para realizar una muy necesaria autocrítica.

Hoy, necesito hacer saber a esas personas que fueron afectadas, de una u otra forma, por mis acciones y excesos, que he regresado, no intacto pero sí con una enseñanza invaluable. Los desenfrenos han vuelto a ser aquellos que me han caracterizado durante años y que no rebasan la frontera del territorio empedrado que impide los pasos de quienes intentan andar sin conciencia.

Aquí estoy, bebiendo una copa y tal vez serán muchas más, fumando un cigarrillo, pero con la tranquilidad de haber conversado con mi lado obscuro y la subsecuente ecuanimidad que da el saber que mañana también saldrá el Sol.


Por: Rubén Salazar E.

miércoles, 27 de marzo de 2019

México y sus diversas realidades

Por: Rubén Salazar Espino

Hace unas semanas charlaba con un gran amigo columnista sobre los 100 primeros días de AMLO y las administraciones que le precedieron al ahora presidente. Más allá de las diferencias de opinión que tenemos respecto a dichos temas, al final de la plática y derivado de los comentarios que expresamos, mi reflexión fue la que he sostenido desde hace años: siempre hablamos del país de acuerdo a nuestro entorno inmediato; visualizamos las diversas problemáticas desde un punto de vista meramente centralista; pero lo más grave, es que seguimos sin aceptar y entender que cohabitamos en un México en el que existen distintas realidades.

Y es que el entorno social que se vive en metrópolis como la Ciudad de México (CDMX), Guadalajara o Monterrey, no es nada parecido al que se tiene en comunidades de la sierra de Guerrero, en municipios de Tamaulipas o en poblados de Veracruz. Por ejemplo, quienes habitamos en ciudades como la CDMX, tenemos una mayor oportunidad de contar con escuelas públicas medianamente equipadas, mientras que en muchas zonas remotas de las sierra de sur y sureste del territorio nacional, lo extraordinario es tener un lugar digno para impartir y recibir clases.

Así mismo, mientras que en la capital de la República la inseguridad es un problema creciente pero aún no a niveles alarmantes, en sitios como Ciudad Victoria, Tamaulipas, la violencia ha rebasado el horror provocando la migración de familias enteras que huyen de las balaceras, secuestros y asesinatos.

Pero para entender el enfoque centralista y convenenciero que acostumbramos tener, debemos considerar al racismo y el clasismo que milenariamente hemos practicado, pues para muchos mexicanos, un indígena chiapaneco es “un indio”; un chavo de la ciudad con el cabello rapado de los costados es “un delincuente”; una persona de tez morena es “pobre”; y un anciano que calza huaraches es “un limosnero”. Y es que vivimos rodeados de un bombardeo constante de estereotipos que vienen desde la época de la conquista española y que hoy promueven sin pudor los medios de comunicación.

En México tenemos pobreza (los millonarios son unos cuantos), existe un sistema de educación mediocre (no todo es el UNAM o el TEC) y existen poblados donde la violencia carcome la paz de sus habitantes (hay lugares donde la fuerza del Estado es un mito).

La visión limitada, casi convertida en ceguera, por parte de un importante sector social que no es capaz de mirar más allá de su entorno, es, en gran medida, causante de la falta de identidad y empatía que como mexicanos debiéramos tener.


Sigamos pensando en la individualidad, en el bienestar propio y en el artificial estatus que nos da el estúpido pensamiento de creer ser superiores al prójimo. Total, sigamos desmadrándonos con el desprecio mutuo, hasta que esas realidades que hoy vemos tan lejanas, nos engullan sin piedad.

jueves, 7 de marzo de 2019

La política y el culto a la personalidad

Por: Rubén Salazar E.


Cuando escucho hablar acerca del culto a la personalidad que promueven, para sí mismos, algunos líderes políticos, inmediatamente vienen a mi mente, entre otras, figuras como Mussolini, Ho Chí Minh, Mao Tse Tung y la Reina Isabel II.

Sin embargo, la lista pudiera ser casi interminable, y es que, para una considerable cantidad de personajes políticos, el poder les trae una gran carga de protagonismo que, a través de la adulación de sus seguidores, muy fácilmente se puede transformar en ego desmedido hasta el punto de sentirse tocados por divinidades.

En la historia moderna de México tenemos grandes ejemplos del culto a la personalidad. Basta recordar a los expresidentes Luis Echeverría y José López Portillo. Cómo olvidar esas imágenes donde dichos mandatarios se paseaban por las calles de la Ciudad de México en autos descapotados mientras miles de papeles tricolores caían a su paso. Cómo no recordar sus intervenciones en la Cámara de Diputados al recibir la banda presidencial y al rendir sus informes presidenciales; ahí, los legisladores les recibían como auténticos monarcas y durante las eternas ceremonias les rendían tal pleitesía, que incluso rayaba en lo religioso.

Pues bien, en la actualidad, a nivel mundial, podemos distinguir una creciente tendencia de veneración que provocan ciertos líderes por medio del populismo, la demagogia y, en algunos casos, a través de discursos abiertamente místicos. Trump, Putin, Maduro, Bolsonaro, Kim Jong-un, etc., basan mucha de su fuerza en la demostración de la admiración que les profesan las masas (aun cuando en algunos casos esta se da por miedo), así como por los mitos que les rodean y que en gran medida han sido generados por ellos mismos.

En nuestro país, con el arribo de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) al poder, estamos iniciando con lo que yo denominaría una presidencia de culto.

Para una gran cantidad de seguidores y algunos de sus colaboradores, AMLO representa no solo a un dirigente político, sino a un guía espiritual. Para ellos, la palabra del tabasqueño vale por el simple hecho de ser pronunciada por él; en el consciente e inconsciente colectivo pro-AMLO, el caudillo no se equivoca, no comete errores, pues es perfecto. Y todo esto ha sido provocado de manera metódica y muy inteligente por el propio Andrés Manuel.

Es por ello que, por ejemplo, las conferencias mañaneras del presidente no deben entenderse, en esencia, como un ejercicio de rendición de cuentas ni mucho menos un simple capricho. En realidad, la exposición diaria ante los medios, es una representación casi solemne que se asemeja mucho a las ceremonias que realizan los pastores evangélicos con todo y citas bíblicas aderezadas con referencias al amor, el perdón y la moral. Así mismo, la interacción con los periodistas es un mero conducto para marcar la (su) agenda política, misma que se refleja en las discusiones cotidianas de sus seguidores y opositores. Es decir, todo, absolutamente todo lo importante que hoy ocurre en el país, gira alrededor de una sola persona, el presidente de la República.

Pero ahí no queda todo, el avasallador culto hacía AMLO, es, para algunos que se autonombran “oposición”, una gran oportunidad de venderse como los paladines de la corrección política y la salvación de México. Es por ello que hoy podemos ver a expresidentes y exfuncionarios subirse al escenario para intentar jalar algún reflector que les dé visibilidad y, así, convertirse en fieles de la balanza y construir su propio culto a la personalidad.

La política mexicana está llena de egos y soberbias, creer que los dimes y diretes que provienen de la clase política son todos por el bien del país, es pecar de ilusos. Al final, en mayor o menor medida, los empoderados son felices alimentándose de la alabanza.

miércoles, 27 de febrero de 2019

Nuestros políticos y sus contradicciones


Autor: Rubén Salazar Espino

La vida pública en México está llena de contradicciones, y nuestros políticos, con sus paradojas, son parte fundamental para que el país sea un enredo de falsedades y verdades a medias.
Para sustentar lo anterior, comparto solo algunos ejemplos en el contexto de la problemática de inseguridad que padecemos:

   1- Al iniciar su mandato, Felipe Calderón, decidió que para combatir a los grupos delincuenciales, era necesario utilizar al Ejército. En sí, la idea de utilizar toda la fuerza del Estado para inhibir la acción de la delincuencia organizada no es mala, sin embargo, en vista de los resultados, ha quedado claro que se hizo sin una estrategia planeada, sin un estudio previo del poder económico y de fuego que ostentan los cárteles del narco, ni de la capacidad que tienen estos para corromper todo lo que se propongan.
Como consecuencia, la llamada “Guerra (el propio Calderón la bautizó como tal)” que principió en 2006, nos dejó miles de muertos y desaparecidos, además del fortalecimiento del Cártel de Sinaloa.
Lo inverosímil y en el colmo del cinismo, es que ahora, Felipe Calderón está en proceso de formar un nuevo partido político con la intención de regresar al poder vía Margarita Zavala. Solo habría que recordarle que, en gran medida, por la carnicería que provocó, el PAN dejó el poder en 2012.

   2- En 2012, en su arribo a Los Pinos, Enrique Peña Nieto anunció que cambiaría la estrategia (¿cuál?) de seguridad implementada por su antecesor. Todos sabemos que esos cambios solo fueron el concentrar la administración de seguridad pública en la Secretaría de Gobernación. En la realidad todo fue de mal en peor; los militares siguieron en las calles, los muertos y desaparecidos se incrementaron, se descubrieron decenas de fosas clandestinas y se encumbró a un nuevo cártel, el llamado Jalisco Nueva Generación.
Adicionalmente, fue entre 2012 y 2018 que las ligas de políticos con el narco quedaron en evidencia. No tengo el menor empacho en afirmar que el sexenio de Peña Nieto ha sido el más deplorable en la historia moderna de México.

   3- Durante su última campaña presidencial, Andrés Manuel López Obrador insistió en que el Ejército y la Marina regresarían a sus cuarteles. Su crítica hacía el hecho de que las fuerzas armadas se hicieran cargo de la seguridad pública fue feroz. Sin embargo, al llegar a la presidencia, insistió hasta el cansancio en crear una Guardia Nacional conformada por elementos de la milicia que estén bajo el mando militar.
De igual manera, como parte de su oferta política, AMLO vendió la idea de que al llegar a la presidencia la violencia empezaría a ceder con el simple hecho del cambio de régimen; hoy, podemos asegurar, de acuerdo a las cifras con las que se cuenta, que este ha sido el inicio de gobierno más violento en comparación con el de Calderón Hinojosa y Peña Nieto.

   4- En la campaña presidencial del año anterior, surgió un personaje que a base de ocurrencias intentó hacerse de votos.
Jaime Rodríguez “El Bronco”, gobernador de Nuevo León, entró a la contienda presidencial de manera poco clara, pero ya estando en la pelea, lanzó propuestas medievales como la de cortar las manos a los delincuentes. De por sí la idea es desechable de entrada, sin embargo, si a eso le aunamos que tenemos un sistema judicial inoperante y corrupto, ya nos podemos imaginar la cantidad de mancos inocentes que andarían por las calles.
Pues bien, ese mismo ideólogo retrograda es el que hoy gobierna el estado que, paulatinamente, se ha venido deteriorando en materia de seguridad alcanzando cifras comparables a las que se registraron entre 2010 y 2011 (en 2010 ocurrió aquella terrible masacre en el Casino Royale).

   5- En la discusión legislativa referente a la propuesta presidencial para la creación de la Guardia Nacional, escuchamos a los integrantes del PAN y PRI escandalizarse por lo que consideraron la militarización del país. Sí, los mismos que aplaudieron durante 12 años la fallida guerra contra el narco, los mismos que estando en el poder hicieron oídos sordos ante la desesperación de la sociedad; esos mismos, ahora se desgarraron las vestiduras alegando que los militares no deben estar en las calles., ¡vaya sinvergüenzas!

Igual que siempre, se podrían enumerar muchos más ejemplos, sin embargo, considero que con los 5 anteriores basta para, no descubrir, más bien reafirmar la hipocresía, mentira, conveniencia propia, cinismo y enorme valemadrismo que nuestra clase política tiene como sello particular.

Hasta la próxima.

miércoles, 20 de febrero de 2019

Sheinbaum y la violencia en la CDMX


Autor: Rubén Salazar Espino


Culpar a la señora Sheinbaum de la vorágine violenta con la que inició su gobierno sería imprudente, pero exigir acciones inmediatas para solucionar la problemática, eso sí que es válido.


La violencia en el país no para; todos los días nos seguimos enterando de homicidios, secuestros, asaltos y desapariciones. Y es en este tenor, que la Ciudad de México (CDMX) no se ha podido mantener al margen del incremento en la inseguridad.

Hace apenas unos 20 años, la capital mexicana era considerada una ciudad relativamente tranquila a comparación de lo que ya se empezaba a dar en algunas zonas de la República. Sin embargo, fue a partir de la “guerra” que Felipe Calderón inició en 2006, que la CDMX (en ese entonces Distrito Federal) empezó con una descomposición evidente en materia de seguridad.

De pronto, durante el inicio del mandato federal Calderonista y de Ebrard como jefe de gobierno, los capitalinos nos fuimos enterando, a través de detenciones de importantes capos (La Barbie, El Indio y El Compayito, todos ellos ligados a los Beltrán Leyva) de la existencia de cárteles que operaban en la zona conurbada de la ciudad; y fue entonces que no tardaron en aparecer cuerpos con narcomensajes. Sin embargo, fue en 2012, con la llegada de Miguel Ángel Mancera a la jefatura de la capital, cuando los grupos criminales salieron completamente de las sombras para mostrarse de una manera más clara.

Durante la administración de Mancera, la violencia se disparó abruptamente. Entre 2012 y 2018, se registraron alrededor de 5,400 homicidios (1000 más que en el sexenio de Marcelo Ebrard), sin embargo, hoy sabemos, por información del nuevo gobierno, que dichas cifras fueron maquilladas para aminorar el número. Es decir, la cantidad de asesinatos fue aún mayor de lo que declaró el gobierno perredista. Todo esto sumado al robo a transeúnte, secuestros, feminicidios, venta de drogas, extorsiones, etc., contribuyó a que al mandato de Miguel Ángel Mancera lo recordemos como el más violento en la ciudad desde que se realizan mediciones al respecto.

Pues bien, hoy, bajo la administración de Claudia Sheinbaum, las cifras no han cesado sino todo lo contrario, van a la alza, (tan solo el inicio de año es ya catalogado como el más violento con el 80% de aumento en homicidios dolosos).

Culpar a la señora Sheinbaum de la vorágine violenta con la que inició su gobierno sería imprudente, pero exigir acciones inmediatas para solucionar la problemática, eso sí que es válido.

Sabemos perfectamente que la gobernadora de la CDMX heredó una guerra entre cárteles que se identifican como originarios del barrio de Tepito; que recibe una policía infiltrada por las mafias; y que el aparato de justicia está podrido. Sin embargo, explicar la violencia con teorías conspirativas en las que se trata de inducir a la ciudadanía con el discurso de que esto se debe a una campaña en contra del gobierno de MORENA, es lamentable.

Aun cuando Claudia Sheinbaum ganó la elección más por el efecto López Obrador que por sus propuestas o identificación con los votantes, adquirió una responsabilidad de la que, supongo, tenía conocimiento de que no sería fácil; hoy, cuando se encuentra en el poder no debe justificar la incapacidad con argumentos endebles. La CDMX vive una grave crisis de inseguridad, y requiere de las decisiones claras y responsables que la ciudadanía espera de su gobierno.

Esperar a que por arte de magia o que por medio del discurso reconciliador de AMLO la delincuencia se reconvierta al “buen camino”, no solo es iluso sino que resulta patético. Sería bueno que la gobernadora de la capital empiece a entender que ya no es oposición y que un gobierno de izquierda, el cual dice representar, también está obligado a aplicar la ley y sobre todo, velar por la tranquilidad de los ciudadanos.

miércoles, 6 de febrero de 2019

La crítica; entre el odio y la descalificación

Autor: Rubén Salazar Espino
Foto tomada de Internet



La crítica congruente (la analítica, la documentada, la que se hace con el cerebro y no con el hígado) es cada vez más escasa en estos tiempos de cambios políticos en México. Por un lado, los medios de comunicación “tradicionales” (prensa escrita, radio y televisión) al seguir dependiendo, de una u otra forma, de las decisiones de gobierno, se inclinan o se enfrentan al poder de acuerdo a qué tan favorecidos o no se sientan. Por lo tanto, es difícil (que conste que no escribí: imposible) encontrar plumas o voces que no tengan intereses laborales o políticos que influyan en sus opiniones.

Por otra parte, se encuentran los medios “alternativos”, es decir, las Redes Sociales. Estos espacios de expresión fueron creados más con la intención de socializar que de informar, sin embargo, el éxito que obtuvieron aplicaciones como: Facebook, Twitter, WhatsApp, etc., llevó a los medios tradicionales a entrar a ese universo. El problema es que con la irrupción de marcas periodísticas reconocidas en las Redes Sociales, cualquier bodrio que se haga llamar “periodista” o “sitio de noticias”, se puede legitimar con un retwitt o like, sin importar que la información que se difunda sea falsa, tendenciosa o calumniosa.

Ante tal panorama, el odio y la descalificación a priori son una constante de nuestros tiempos; las Redes Sociales están plagadas de mensajes de rencor. Y es que hasta quienes uno supondría cuentan con el raciocinio y capacidad para discernir y debatir, de pronto han caído en el fácil ejercicio de insultar y compartir fake news por el simple hecho de tomar partido por una supuesta ideología que, para colmo, ha sido forjada dentro de las mismas Redes.

La crítica puede ser dura pero nunca debería ser mal intencionada, pues el odio solo provoca más odio; mientras que la ecuanimidad en la opinión incita al debate de ideas. Polemizar es sano, de hecho, es una gran forma de retroalimentación de información, pero el resentimiento que leemos día a día en los medios de comunicación, sean los “tradicionales” o “alternativos”, solo llevan a una descomposición social aún mayor de la que ya enfrentamos. El peligro de la polarización tan radical que hoy padecemos, reside en que se crea el entorno perfecto para que grupos desestabilizadores lo aprovechen hasta llegar a crear caos.

Propugnemos el debate, defendamos la libertad de expresión y empecemos de una vez a madurar como sociedad.

Insultar no es opinar.  

martes, 22 de enero de 2019

Un recorrido por twitter; el reflejo de lo que somos



Foto tomada de Internet
Autor: Rubén Salazar


Abrir twitter y leer tan solo durante un par de minutos las opiniones que ahí se vierten, se ha convertido, para un servidor, en una experiencia realmente enriquecedora, aunque no precisamente placentera.

Y es que en tan solo dos minutos, sumergido en una de las 3 principales redes sociales, puedo hacer un boceto del México en el que vivo.

Vivo en un país en el que existen personas para las que el clasismo y el racismo, son una forma cotidiana de denigración al prójimo por el simple hecho de considerarse (basados en una estúpida autoevaluación moral) superiores a todo aquel que no comparta sus gustos, ideas, modo de vida, lenguaje, color de piel, etc.

Vivo en un país en el que muchos de los que hoy vociferan en contra del gobierno, durante años callaron ante la corrupción, el saqueo, la muerte de inocentes y el dolor de miles de familias por la desaparición de sus hijos; mientras que en otro extremo, están los que antes criticaron ferozmente, pero que hoy justifican y defienden cualquier disparate como verdaderos perros protegiendo al amo.

Vivo en un país en el que hay quien se desgarra las vestiduras y protesta de manera estruendosa por la falta de gasolina, pero le vale madre si hay 50 millones de mexicanos en situación de pobreza para los que lo escaso es la de comida. ¡Ah!, pero además, para los valemadre, esos 50 millones “son pobres porque quieren”.

Vivo en un país donde mantenemos a una poderosa “clase política” que es capaz de vivir cómodamente escudándose en la supuesta representación que les da ser parte de un partido o, como pronto lo veremos, en crear uno propio a pesar de ya haber gobernado México y heredarnos un baño de sangre interminable.

Vivo en un país donde “el agandalle” es el deporte de los chingones. Desde el político que mama del erario, pasando por el empresario que se enriquece a base de obtener contratos a través de corruptelas, hasta llegar al ciudadano que intercambia su vida por robar un galón de gasolina. Y es que “el agandalle” no es exclusivo de clases sociales, profesión o ideología política, “el agandalle” es de los que se vanaglorian de practicarlo.

Vivo en un país donde la esperanza de ver caer al prójimo es una cotidiana práctica, aun cuando ello signifique que a todos nos lleve la chingada; donde desear la muerte se justifica con el discurso del bien mayor; donde la difamación junto con la difusión de noticias falsas son válidas para desmadrar a quien se ponga enfrente; y donde la empatía es para los débiles.

Vivo en un país lleno de buitres y hienas; buitres que sobrevuelan esperando ansiosos los despojos que las hienas han dejado después de saciar su apetito con el cadáver que, junto con las dos especies de animales carroñeros, representan a toda una sociedad que poco a poco se sume en la más oscura caverna de la degradación.

martes, 15 de enero de 2019

Gasolina, corrupción y castigo


Autor: Rubén Salazar E.

En estos últimos días hemos padecido escasez de gasolina en algunos puntos de México. De acuerdo al gobierno de Andrés Manuel López Obrador, los inconvenientes en al abasto del combustible obedecen a que las autoridades han iniciado a golpear el negocio del “huachicoleo”.

Sin embargo, más allá del cierre de los ductos que conducen la gasolina hacia el centro y occidente del país, está una lucha de poder entre el gobierno federal y los intereses que existen dentro y alrededor de Petróleos Mexicanos.

Está perfectamente documentado que en el robo de combustible existe colaboración de empleados de todo nivel de PEMEX; que si los cárteles de la droga se han hecho de ese negocio ilícito, es debido a que desde dentro de la paraestatal, se crea la logística para que los grupos de la delincuencia organizada distribuyan la gasolina en los territorios en los que tienen control; y que hay empresarios que se benefician con las enormes ganancias que genera el “huachicol”.

Desde el lejano 1989, año en el que el entonces presidente, Carlos Salinas, encarceló (más por una venganza política que por un combate a la corrupción) al líder petrolero, Joaquín Hernández Galicia, mejor conocido como “La Quina”, ninguna administración se había atrevido a desafiar al poderoso sindicato de petroleros. Es por ello que el hecho de que López Obrador tome decisiones radicales al respecto, incluyendo revisar el papel que juega el sindicato de PEMEX en la ordeña de ductos, es de aplaudirse. No obstante, aunque la medida es loable, el éxito de la operación “antihuachicoleo” radica en los resultados que se den respecto a fincar responsabilidades y castigo a quienes, por años, se han enriquecido a costa del robo de hidrocarburos.

Pero además de la grosera corrupción que desde la cabeza del sindicato se ha enquistado en PEMEX, están los gobiernos pasados (principalmente los 2 anteriores) en cuyas administraciones, se incrementó de manera exponencial el robo de combustible así como el empoderamiento de cárteles del narcotráfico que se hicieron del muy rentable negocio que conlleva la venta ilícita de gasolina. Es por ello que será inevitable que la sociedad exija que se investigue y, en su caso, se enjuicie a quienes permitieron el saqueo que hoy nos ocupa.

Insisto en que la fortaleza del Estado que pretende instituir López Obrador debe estar acompañada de consecuencias hacia quienes trastocan los intereses de la nación, lo cual no necesariamente involucra el uso indiscriminado de las fuerzas militares (entiéndase con ello la figura de la Guardia Nacional), pues esto sería repetir los errores que cometieron los gobiernos de Felipe Calderón y Enrique Peña, quienes llevaron al país a sumirse en una espiral de violencia que, hasta hoy, no parece tener fin. Hoy, más que nunca, se necesita actuar con inteligencia para debilitar a los criminales en sus finanzas y realizar operativos policiacos quirúrgicos en contra de los delincuentes de cuello blanco que, a fin de cuentas, siempre resultan ser los verdaderos capos.

Adicionalmente, y no menos importante, para transparentar y provocar un mejor entendimiento de sus acciones, AMLO y sus colaboradores tendrían que mejorar su estrategia de comunicación. De nada sirven las maratónicas conferencias mañaneras en las que abundan la subjetividad y las evasivas que solo incitan a la desinformación, a las conjeturas y a la proliferación de rumores absurdos.

Si la lucha contra el saqueo del patrimonio de los mexicanos va en serio, López Obrador contará con el apoyo de millones de mexicanos (me incluyo), si por el contrario, con el tiempo los resultados son más sangre y menos castigo, la propia sociedad nos encargaremos de reclamarle.

lunes, 3 de diciembre de 2018

EPN – AMLO, la entrega y el cambio que viene


“La libertad de expresión es decir lo que la gente no quiere oír”.
George Orwell (1903-1950) Escritor británico.

Seis largos años del gobierno Peñista llegan a su fin; un sexenio lleno de sinsabores; una administración deplorable; un periodo perdido en muchos aspectos.

Enumerar los desatinos y las corruptelas que ocurrieron durante estos últimos seis años nos darían para escribir un libro, es por ello que, de manera general, podemos englobar todo en corrupción, inseguridad y una economía maltrecha.

Sin embargo, como marcas imborrables, quedarán situaciones como la de los jóvenes estudiantes de la escuela normal de Ayotzinapa desaparecidos en Iguala y la subsecuente investigación fallida para explicar lo que ocurrió aquella funesta noche; la nada transparente adquisición de su residencia conocida como “La casa blanca”; la protección brindada a los servidores públicos señalados por corrupción en el caso de la constructora Odebrecht; el espionaje realizado desde la Secretaría de Gobernación hacia periodistas por medio del software conocido como Pegasus; el descredito de la figura presidencial provocada por la frivolidad y el dispendio mostrado por el presidente y su familia; el crecimiento y empoderamiento de Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y, por supuesto, la tasa de homicidios que rebasará la contabilizada en el sexenio de Felipe Calderón.

En pocas palabras, las cuentas que entrega Peña Nieto a los mexicanos son paupérrimas, y por ende, el país que le hereda a López Obrador es una auténtica papa caliente.

El reto de AMLO es mayúsculo, primero porque el país que recibe está herido, herido de violencia y corrupción, y segundo, porque las expectativas hacia su persona son enormes. Y es por ello que las promesas de campaña, la visión transformadora y el discurso de reconciliación no bastarán para que AMLO logre orientar el rumbo del país. México necesita un cambio de fondo más que de forma, es decir, se requiere una reconstrucción y no un embellecimiento de la fachada. Y es que, el mandato del tabasqueño, es la última oportunidad para sostener y fortalecer nuestra endeble democracia, pues dentro de seis años dudo mucho que, en caso de que fracase la llamada 4ª transformación, la sociedad considere como opción la vía política para cambiar el entorno que le rodea.

¿México va a cambiar?, sí, no sé si para bien o para mal (jugar al analista futurista en este tema no es de mi agrado, sobre todo por el hecho de que Obrador apenas se está acomodado en la silla presidencial), pero lo que sí puedo asegurar, es que por el bien de todos, deseo sinceramente el mayor de los éxitos a Andrés Manuel López Obrador, y que el amor que dice tener a México, lo refleje en gobernar procurando el bien común, pues solo de esa manera podremos vivir y convivir como lo merecemos.

¡Que así sea!


Autor: Rubén Salazar E.
rubsalazare@gmail.com

jueves, 8 de marzo de 2018

Carta a mi hija en el #DíaInternacionalDeLaMujer


A Pao, con infinito amor y admiración

Mi Pequeña:

Hoy, 8 de marzo, se conmemora el Día Internacional de la Mujer. Tal y como lo hemos platicado, este no es un día en el que podamos festejar mucho, pues ustedes, las mujeres, siguen siendo víctimas de circunstancias desfavorables provocadas por la estupidez de una cultura machista y de un sistema proclive a la impunidad.

Todos los días nos enteramos de actos de violencia que nos estremecen; niñas y jóvenes que son tratadas como esclavas; esposas golpeadas por sus parejas; trabajadoras que ganan menos que un hombre, esto a pesar de que en ocasiones realizan labores mucho más especializadas que nosotros; feminicidios al por mayor y un largo etcétera.

Hija, por lo anterior, te ofrezco disculpas; mi solicitud de clemencia es por la sociedad a la que pertenezco. Esa sociedad que no ha sido capaz de terminar con la violencia física y psicológica contra tu género; esa sociedad que impávida observa como sus hijas, sus madres y abuelas son vejadas; esa sociedad que no condena, que no exige, que no actúa.

Sin embargo, aunque parezca paradójico, y en gran medida es por los obstáculos que a diario ustedes esquivan, que también existe una admiración sincera por la mujer. Como para muchos hombres, puedo asegurarte que sin una mujer a mi lado nunca hubiera podido subsistir. Bien sabes que mi guía fue tu abuela, tu tía mi ejemplo, y mi alegría eres tú.

Mi Pequeña, no sé si algún día México sea un lugar seguro para ti; no sé si en algún momento se acabe la agresión, la inequidad, y la misoginia que tanto lacera a la mujer. 
Pero lo que sí sé, es que tu padre, desde su trinchera, no se cansará de denunciar, de exigir y de luchar porque este maravilloso país te cobije como al tesoro más preciado.

Atte. Papá

Autor: Rubén Salazar E.

lunes, 22 de enero de 2018

El bravucón Miguel Ángel Yunes

Foto tomada de Internet
¡Callar no es opción!

Miguel Ángel Yunes Linares, gobernador de Veracruz, sirve como un excelente ejemplo de lo que, en muchos casos, es nuestra clase política.
Resulta que al citado personaje, se le ha ocurrido “la gran idea” de convertirse en el hostigador número uno de López Obrador; lo ha retado a debatir, le ha llamado loco y en cuanta oportunidad que tiene se lanza con todo en contra del 3 veces candidato a la presidencia. La bravuconería del veracruzano podría ser simpática, sin embargo, a la hora de mirar las condiciones en las que se encuentra el estado que se supone gobierna, no es ni mínimamente chistosa.
Las fantochadas de Yunes contrastan con los nulos resultados que ha dado su gobierno para aminorar la violencia. Apenas el fin de semana pasado, se registraron 16 homicidios, siendo 10 de ellos los que más consternación causaron, pues los cuerpos fueron encontrados desmembrados en Xalapa, capital del estado. Ante lo anterior, el mandatario veracruzano se apresuró a decir que los muertos eran parte de bandas del crimen organizado. Así, fácil, sin investigar ni detenerse un momento a meditar que más allá de las actividades que desarrollaran los ejecutados, son seres humanos, que tienen familia y muy probablemente eran veracruzanos.
La historia de Miguel Ángel Yunes es como la de muchos políticos mexicanos, llena de pasajes obscuros. El hoy panista fue miembro destacado del PRI, su ascenso dentro del partido tricolor fue patrocinado por la líder del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), Elba Esther Gordillo; y fue precisamente por influencia de “La Maestra”, que Yunes Linares cambiaría de partido y se integraría al gabinete de Vicente Fox.
Dentro del partido blanquiazul, Yunes ha logrado incrementar su poder hasta llegar al puesto que hoy se encuentra. Las relaciones truculentas de Elba Esther Gordillo con los gobiernos panistas le han redituado de manera significativa al grado de parecer más un cacique que un político.
Y es precisamente en ese contexto de cacicazgo que, hoy en día, “El Señor Gobernador” (deixis: Rubén Figueroa Figueroa), trabaja intensamente en promover la candidatura de su vástago para que le suceda en el cargo. Y peor aún, seguramente el contrincante del junior Yunes será su tío, el priista Héctor Yunes Landa. Es decir, todo podría quedar en familia durante otro periodo de gobierno más.
Del actual gobernador de Veracruz se ha dicho mucho; ha sido señalado por enriquecimiento ilícito y hasta de pederastia, ello sin que se haya podido comprobar nada hasta la fecha. Lo que sí se puede acreditar, es la doble cara de un político que actúa como cacique y que a base de mostrarse fanfarrón, intenta hacerse notar en los medios, mientras que su estado, ese estado que prometió pacificar en 6 meses, se sigue manchando de sangre.
Las formas de Yunes nos son exclusivas de él, su historia y presente son muy similares a la de muchos otros. La clase política mexicana se caracteriza por lo que representa el personaje en cuestión; pedantería, cacicazgo, protección de intereses propios y partidistas, doble moral, cambio de partido para alcanzar el poder y un enorme valemadrísmo.
Si el señor Yunes, utilizara su bravuconería para enfrentar los problemas de su estado, y no para increpar a diestra y siniestra, la gente que dice gobernar se lo agradecería mucho.

Autor: Rubén Salazar E.
Twitter: @Ruben_Salazar